Informe: Volcán Poás vive etapa que conduciría a más erupciones
Emanación de gases ácidos también podría incrementar, dice análisis
El volcán Poás atraviesa una etapa que podría conducir a un incremento de la actividad eruptiva y a la liberación de gases ácidos, los cuales podrían afectar los lugares más próximos al cráter (como el mirador turístico).
Esa es una de las principales consideraciones contenidas en un informe técnico divulgado el viernes 12 de enero por el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) de la Universidad Nacional (UNA).
El documento advierte que la erupción registrada el pasado jueves 11 de enero, a las 8:51 p.m., es la más importante desde que el ciclo de incremento de actividad se registró a partir del segundo semestre de 2023.
La actividad eruptiva se incrementó a partir de finales de noviembre del 2023. Desde el 1° de diciembre de 2023 hasta el 12 de enero se habían registrado 59 erupciones, y otras manifestaciones tipo borbollón (emanaciones superficiales en el lago cratérico).
"Se observa un incremento en la energía sónica liberada por las erupciones, lo que indica un escalamiento de la actividad desde diciembre del 2023. La última erupción registrada, el día 11 de enero a las 8:51 p.m., ha sido la mayor erupción registrada durante este período de actividad. El día de hoy se observa actividad tipo borbollón casi constante en la boca C (del cráter)", expone el informe.
Sobre la actividad sísmica en el volcán, desde diciembre del 2023, el Poás presenta un tremor volcánico (sismo interno) muy estable dentro de una banda de frecuencias entre 1.5 y 7.0 Hercios (Hz), con pequeñas variaciones en la amplitud y la banda de frecuencias.
Otros parámetros sísmicos se mantienen en bajos niveles, tales como pocos sismos volcánicos de baja frecuencia (conocidos como LP) o sismos tectónicos asociados al volcán, los cuales presentan magnitudes despreciables.
"Estos parámetros sísmicos, además de la actividad tipo borbollón, frecuentes erupciones hidrotermales y actividad convectiva de las fumarolas subacúaticas, indican que la actividad que ha estado manifestando el volcán es de origen muy superficial, probablemente asociada con actividad hidrotermal", agrega el informe.
A partir del 11 de enero, se registran frecuentes pulsos de infrasonido producidos por actividad tipo borbollón en las diferentes fumarolas, todavía subacuáticas, que se ubican dentro del lago.
Disminución del lago
El monitoreo de Ovsicori apunta a que el lago presenta una tendencia de disminuir su nivel desde octubre de 2023.
La desecación del lago permite a las fumarolas liberar directamente hacia la atmósfera gases y aerosoles ácidos, lo que resulta en una mayor acidificación en el ambiente alrededor del volcán. Principalmente, en la región oeste-suroeste, hacia donde se mueven los vientos predominantes.
"Una mayor acidificación del ambiente repercute en efectos como afectación a la vegetación, cultivos, bosques, ecosistemas, corrosión de infraestructura metálica y de concreto, y afectación a la salud humana y animal", expuso el observatorio.
El análisis concluye que, desde diciembre del 2023, el volcán presenta una tendencia de aumento en la actividad eruptiva, con explosiones freáticas más frecuentes y más energéticas.
Años atrás, cuando el lago se secó (en la década de 1980 y en 2017-2019) se asoció a actividad eruptiva intensificada, con afectaciones significativas a los alrededores proximales por ceniza, gases ácidos, y caída de balísticos.
Al ser el Poás un sistema volcánico muy dinámico, las condiciones actuales pueden cambiar en forma rápida a corto o mediano plazo.
Las erupciones freáticas pequeñas, o inclusive erupciones más energéticas, pueden ocurrir sin más precursores tempranos reconocibles en tiempo real, con la potencial de afectación (balisticos, ceniza, gases ácidos) a los alrededores proximales inclusive el mirador.

