Hoy hace 38 años cayó el tirano Anastasio Somoza con el decidido apoyo de los ticos

Un protagonista recuerda la participación costarricense contra la dictadura somocista

José Picado Lagos, cuarto de izquierda a derecha, durante la ofensiva final para derrotar la dictadura de los Somoza en Nicaragua. 1979.

José Picado Lagos, cuarto de izquierda a derecha, durante la ofensiva final para derrotar la dictadura de los Somoza en Nicaragua. 1979.

El 19 de julio de 1979 fue derrotado uno de los dictadores más sanguinarios de América Latina: Anastasio Somoza Debayle, tercero de la sangrienta dinastía que gobernó en Nicaragua durante 45  años.

El triunfo contra Somoza se logró al unirse en Nicaragua las distintas fuerzas políticas de oposición bajo la conducción del Frente Sandinista de Liberación Nacional, que llevó el peso de la lucha.

El pueblo tico apoyó todas las manifestaciones políticas en contra del dictador.  Los hechos de 1979 se vivieron intensamente. Los ticos encabezados por el presidente Rodrigo Carazo brindaron su apoyo de distintas maneras: en grandes manifestaciones políticas, en recolectas de dinero y medicinas para apoyar a los combatientes, ofreciendo sus casas y vehículos. Incluso, instituciones como la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y la Cruz Roja abrieron sus servicios a los combatientes que venían heridos del frente de lucha.

El país colaboraba así en la democratización de Centroamérica y se involucraba en los procesos políticos que empezaban a socavar las distintas dictaduras de América Latina.

Posteriormente, voluntarios costarricenses participaron en la reconstrucción de Nicaragua, alfabetizando con la cartilla sandinista, recolectando gratis la cosecha de café, trabajando en las empresas cooperativas campesinas, en las tareas de la policía civil y del tránsito, como profesores universitarios, como asesores en el Poder Judicial, redactando los nuevos códigos de justicia, entre otros.

 Las brigadas internacionalistas

Dos combatientes ticos del Frente Sur, frontera entre Costa Rica y Nicaragua. 1979.

Dos combatientes ticos del Frente Sur, frontera entre Costa Rica y Nicaragua. 1979.

Fue en esa coyuntura que participé con otros costarricenses en la guerra contra el tirano. Integramos las brigadas militares Carlos Luis Fallas, Mora y Cañas y Juan Santamaría, que marcharon, al lado de internacionalistas de todo el mundo, a derrotar la satrapía.

Entre esos internacionalistas había muchas mujeres como Yamilet López, caída en combate; zapateros, como Pepe Romero;  trabajadores bananeros y campesinos llamados "tigres de monte" por su fortaleza y valor, estudiantes y profesionales.

Nuestra participación era secreta. Los pobladores no debían conocer nuestra nacionalidad. Pero ellos nos bautizaron: en el norte  "los amigos" y en el sur, "los muchachos". Después, cuando las tropas del Frente Sur se trasladaron a Managua para hacerse cargo del gobierno, en las ciudades que atravesaban –Rivas, Nandaime, Granada o Masaya–, miles de personas vitoreaban a sus libertadores. Y entre los gritos que más se repetían estaba el de "¡Dios bendiga a Costa Rica!"

Inmediatamente después del triunfo, el ejército somocista constituyó una fuerza militar contrarrevolucionaria de 30 mil hombres -la Contra- apoyados por el gobierno de Ronald Reagan.

La Contra asesinó a miles de nicaragüenses, destruyó empresas campesinas, dio muerte a cientos de maestros rurales, incendió las escuelas, dinamitó puentes, destruyó  carreteras y casi toda la infraestructura eléctrica rural. Las aguas de los ríos y los pozos fueron envenenadas y los siembros y plantaciones destruidos. Más de 200 mil personas perdieron la vida; más de 500 mil fueron desplazadas a otros países.

En ese momento, los brigadistas costarricenses participaron de la defensa de la revolución en varios frentes. En el sur de Nicaragua, junto al Ejército Popular Sandinista, derrotaron  las tropas de la contrarrevolución luego de 3 años de combates en la selva del río San Juan.

Portada del libro Los amigos venían del sur, de José Picado Lagos. Premio nacional 2013.

Portada del libro Los amigos venían del sur, de José Picado Lagos. Premio nacional 2013.

El brigadista Chepe recuerda esos años: "Ahí las condiciones son muy jodidas, en invierno llueve hasta 15 días seguidos; hay mucho suampo, grandes pantanos, hay unas nubes de zancudos terribles; la tuberculosis, el dengue, la malaria y la lepra de montaña son endémicas; las distancias de un lugar a otro son kilométricas: nosotros montábamos operaciones desde Nueva Guinea, 50, 60, 80 kilómetros de ahí al río San Juan, para sacar a las bandas contrarrevolucionarias".

Simultáneamente, en Costa Rica, algunos sectores sociales, fuertemente presionados por el gobierno de Reagan y con un importante respaldo de la prensa conservadora, trataron de que el gobierno se involucrara contra la revolución y permitiera el acceso de tropas extranjeras en nuestro territorio. Pero la presión popular de los maestros y otras fuerzas democráticas no solo impidió esta salida sino que obligó al presidente Monge a declarar la neutralidad del país en cualquier conflicto armado.

Pese al desencanto posterior, el 19 de julio forma parte de nuestra historia como pueblo. Al involucrarnos en la lucha contra el régimen somocista, superamos nuestro aislamiento, arriesgamos nuestra tranquilidad con total desprendimiento y fuimos mejores al ayudar a un pueblo hermano.
…………

José Picado Lagos es autor de Los años del verde olivo, libro de cuentos sobre la participación de los costarricenses en la guerra contra Somoza,  y editor de Los amigos venían del Sur, conjunto de testimonios de brigadistas nacionales que participaron en 1979 y de 1981 a 1983 en los conflictos armados de Nicaragua. 

Combatiente costarricense al arribo triunfal a la ciudad de Managua. 19 de julio de 1979.

Combatiente costarricense al arribo triunfal a la ciudad de Managua. 19 de julio de 1979.

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