Hombre confesó cómo mató a su pareja e hija en Liberia

A machetazos mientras estaban en la cama. Así fue como Rafael Antonio Valdez García le confesó a la Policía Nacional de Nicaragua que asesinó a su pareja, Jasmina López, y a la hija de ambos, Valeska Valdez, de 10 años, en su casa en Liberia, Guanacaste, el fin de semana anterior. La confesión ocurrió horas después de su captura, este miércoles.
Valdez relató a los oficiales que llegó a la casa, ubicada en barrio Bella Vista, a las 12:30 a. m. del sábado 17 de octubre, con un machete. Entró al cuarto donde dormían las víctimas y las atacó hasta quitarles la vida.
"Tras cortar una cuerda que sostenía el mosquitero, Jasmina despertó e intentó incorporarse, momento en que la agredió con el machete. El interrogado manifestó que continuó atacando a su cónyuge y reconoció que le ocasionó una nueva herida para asegurarse de que no quedara con vida.
"Durante la agresión también hirió mortalmente a su hija que dormía en la misma cama con su madre".
Después del ataque, el sospechoso dejó el arma debajo de la cama y escapó por una zona montañosa. A las 6:00 a. m. llegó al centro de Liberia, compró un café y tomó un autobús hasta la frontera de Peñas Blancas. Ingresó a territorio nicaragüense por un punto no autorizado y tomó otro autobús hacia Managua, la capital. Posteriormente, abordó otro transporte hasta Matagalpa, donde llegó pasadas las 5:00 p. m. Allí buscó un teléfono, llamó a una vecina y le confesó el crimen.
"A esa hora, llamó a una vecina a quien identificó únicamente como Carmen, le comunicó que había matado a su esposa y a su hija. Le pidió acudir a la vivienda con las autoridades para retirar los cuerpos y evitar su descomposición".
La Policía nicaragüense capturó a Valdez este miércoles en la finca La Aurora, en La Fundadora, departamento de Jinotega, a unos 270 kilómetros al noreste de Managua. El sospechoso será procesado en ese país por femicidio y parricidio, delitos catalogados allí como crímenes atroces.
Según el Código Penal nicaragüense, podría recibir una pena de entre 15 años de prisión y cadena perpetua por ambos delitos.