(GALERÍA) Grietas y aridez: la dolorosa agonía del lago del Parque de la Paz
Peces muertos y terreno agrietado son parte del panorama
(CRHoy.com) Si se quiere tener un parámetro del impacto de la sequía que golpea el país en los últimos meses basta con observar los lagos (o lo que fueron) ubicados en el Parque de la Paz en San Sebastián, al sur de San José.
La escasez de lluvia ya hizo mella en el lago del Parque Metropolitano La Sabana, tal y como lo documentó CRHoy.com en marzo anterior. Sin embargo, el impacto severo también se ciñe con otro de los parques más populares en la capital.
Un recorrido realizado este jueves 25 de abril por un equipo de CRHoy.com permitió comprobar que el sector norte del lago del Parque de la Paz está totalmente seco. Mientras, en el sector sur, quedan unos remanentes de agua muy escasos y con apariencia de desaparecer pronto.
Esta no es una situación que se genera hoy, pues las 2 últimas estaciones lluviosas no han sido suficientes para que los niveles de los lagos se mantengan con la capacidad ideal.
De hecho, en algunos sitios del Parque de la Paz aledaños al lago es posible encontrar peces muertos.
A su vez, el árido paisaje se alimenta con el muelle (usados anteriormente para recorridos sobre el agua en bote) anclado en la tierra seca y agrietada.
Al igual que con La Sabana, el Parque de la Paz es administrado por el Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (Icoder).
Según consta en el sitio web del instituto, la idea de creación del parque data de la Administración del expresidente Francisco J. Orlich, (1962-1966) pero sería hasta el primer período del expresidente Oscar Arias (1986-1990) que se dispuso su constitución en un terreno de 50 hectáreas.
"Operan en el parque otras áreas que tienen acceso restringido, administradas por las federaciones y asociaciones respectivas. A saber 5 canchas para tenis de campo, un velódromo y 1 pista para BMX", detalló el Icoder, en su sitio web.
Impacto de El Niño
El Niño impacta al país desde octubre anterior. Este fenómeno se produce a través de un calentamiento de las aguas del Pacífico Tropical, lo cual se traduce en un déficit de precipitaciones.
La situación actual se complica, pues en 2017 y 2018 ya hubo un déficit de lluvias. Por ejemplo en el primer año hubo un faltante de lluvias en el Caribe, mientras que en el siguiente el déficit se centró en el Pacífico.
Así lo apuntó Juan Carlos Fallas, director del IMN, durante una conferencia de prensa ofrecida el 25 de marzo anterior.
Una prueba de las repercusiones de El Niño es la escasez de lluvias –fuera de lo normal- en el Caribe y la Zona Norte. Así lo estipulan los datos recopilados en el trimestre entre diciembre y febrero. Incluso, Limón registra su récord de déficit (-68%) más alto desde hace 62 años.
"En el trimestre de diciembre a febrero nuestro país, junto con Panamá, tuvieron los meses de menor precipitación a lo largo de Centroamérica. La precipitación bajó casi un 55% en estas regiones. Encontramos que la estación de Limón, si analizamos trimestralmente de diciembre a febrero, tiene el récord más deficitario desde 1947", indicó Fallas en esa oportunidad.
¿Cuál es el panorama?
Se espera que el calentamiento de las aguas del Pacífico –y por ende El Niño- se mantenga durante el transcurso del año con temperaturas de hasta más de 0.5 grados Celsius en promedio.
Pacífico Central, Valle Central, Guanacaste e Isla del Coco registrarán temperaturas por encima del 0.5 a 1 Cª. Esto significa que las condiciones serán más cálidas que lo usual.
Pacífico Sur, Vertiente del Caribe y Zona Norte se mantendrán bajo condiciones normales y hasta un incremento de 0.5 Cª.
¿Cuándo entrará la época lluviosa?
Pacífico Norte, Los Chiles, Upala y Guatuso: se atrasaría la entrada de la época lluviosa. Lo normal es que ingrese entre el 21 o el 25 de mayo, pero su vigencia estaría para finales de ese mes.
Valle Central, Pacífico Central y Pacífico Sur: condiciones normales. Con una leve desviación de una semana para el ingreso de la época (a mediados de mayo).
*Colaboró con este informe la fotógrafa Daniela Abarca Holst.















