(Fotos) Femicida se tatuó la fecha de la muerte de Carolina Mora en la mano
Álvaro Padilla Palma, condenado este jueves a la pena máxima de 50 años de cárcel por el femicidio de Carolina Mora, se tatuó en la mano la fecha de la muerte de su expareja durante su estancia en prisión. El sujeto se marcó "30-12-24" en su dedo medio de su mano derecha, en referencia a la fecha en que le quitó la vida, según demostró la Fiscalía de San Joaquín.
Aunque Padilla salió de la sala de juicio diciendo "se equivocaron", en referencia a la condenatoria impuesta por los jueces, el Tribunal Penal de Heredia valoró una gran cantidad de evidencias recopiladas por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) durante las indagaciones.
El tatuaje fue hecho después del crimen, a finales de diciembre de 2024, y desde entonces Padilla ha permanecido en prisión preventiva. El hecho de que agresores de mujeres se marquen la piel con referencias a sus víctimas se ha vuelto una práctica común.
Dos ejemplos ampliamente conocidos en tiempos recientes son los de Hugo Casasola, padrastro de una menor de 12 años a la que agredió sexualmente de forma reiterada en Cervantes de Cartago, lo que derivó en el nacimiento de la pequeña Keibril Amira, a quien posteriormente sustrajo. Mientras estaba en prisión preventiva, Casasola se tatuó en el antebrazo izquierdo el nombre de "Keibril".
Otro ejemplo es el de Jeremy Buzano Paisano, asesino de la joven Nadia Peraza. Buzano mantenía una relación sentimental marcada por la violencia doméstica y de género con Nadia Peraza Espinoza, con quien procreó una hija.
Tras ser detenido por desmembrar el cuerpo de Nadia y ocultar sus partes en una refrigeradora y bolsas plásticas, se tatuó en el cuerpo el nombre de la hija que tuvo con ella.
Expertos han explicado que, en casos como estos, el tatuaje puede responder a una estrategia de los imputados para manipular y tratar de lavar su imagen mediante la lástima, aunque también puede obedecer a otros factores.
El caso de Carolina
El 30 de diciembre de 2024, Padilla Palma, expareja de Carolina y padre de su hijo, la citó en un centro comercial en Belén de Heredia bajo la falsa promesa de comprarle un regalo y un teléfono al niño. De acuerdo con la investigación judicial, el agresor utilizó el encuentro para robarle ₡200.000.
Posteriormente, la llevó al Parque La Fuente, cerca del balneario Ojo de Agua, donde la atacó violentamente con una piedra y un trozo de madera, causándole la muerte debido a una severa golpiza. El cuerpo de Carolina, de 38 años, fue localizado el 31 de diciembre de 2024 en un lote baldío en La Rivera de Belén. Padilla fue detenido pocos días después.
La fiscal Melisa Román manifestó su conformidad con la resolución conseguida por el Ministerio Público, que, según indicó, no dejó dudas sobre la culpabilidad del imputado en todos los cargos.
Además, recalcó la necesidad de que la ciudadanía denuncie cualquier situación de violencia contra la mujer y destacó la labor de la Fiscalía Adjunta de Género, al enfatizar que la prevención es clave para evitar desenlaces fatales.
Román explicó que, en casos de femicidio, es común que el agresor cometa otros delitos paralelos o posteriores, como fraudes informáticos o sustracción de bienes, y reafirmó el compromiso de la Fiscalía de formular acusaciones objetivas por la totalidad de los actos ilícitos cometidos.


