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(Fotos) Así fue como sospechoso de femicidio engañó a maquinista para sepultar a Junieysis

Los investigadores a cargo de esclarecer el femicidio de Junieysis Merlo concluyeron que el sospechoso, Gustavo Ramírez Calvo, alias "Panadero", engañó al operador de una retroexcavadora que había contratado un día antes del crimen para que ocultara el cuerpo sin darse cuenta.

Así consta en la solicitud de allanamiento y en el informe policial del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de este caso.

El jueves 26 de marzo anterior, el sujeto contactó a un hombre de apellido Anchía Montoya para contratarlo y realizar remociones de tierra en uno de los terrenos del condominio Los Pericos, en Santa Ana, donde se consumó el crimen.

Ambos acordaron que el trabajo se realizaría el lunes 30 de marzo durante toda la jornada. Anchía era el encargado de supervisar y suministrar el combustible necesario para la maquinaria; sin embargo, las obras estaban a cargo del conductor del backhoe, de apellido Chavarría Madrigal.

Inicialmente, el acuerdo era que el operario realizara la limpieza de un camino, retirara basura en un lote y construyera tres terrazas en diferentes niveles, en un terreno de 400 metros cuadrados ubicado antes de llegar a la vivienda donde residía la joven.

No obstante, las obras se extendieron y el martes 31 de marzo Chavarría regresó para finalizar las terrazas, trabajando durante todo el día.

"Panadero" pagó ₡450.000 en efectivo, según confirmó Anchía en una entrevista con el OIJ, en la que además lo calificó como una persona "atarantada" y señaló que insistía en que los trabajos se realizaran con rapidez.

Fue aproximadamente a las 7:10 a. m. del 31 de marzo cuando Gustavo Ramírez le solicitó al maquinista Chavarría que ampliara uno de los huecos que había realizado en la calle del lindero oeste. Le pidió que tuviera al menos metro y medio de profundidad y mayor ancho "para introducir unas alcantarillas".

Chavarría amplió el agujero, pero encontró rocas a cierta profundidad, por lo que le indicó a Ramírez que no podía profundizar más. Ramírez aceptó y se retiró del lugar. Cerca de una hora después, regresó de forma sorpresiva y alterada, y le pidió que tapara el pozo que había ampliado.

Sin conocer lo ocurrido, Chavarría cubrió el pozo y lo compactó con la retroexcavadora. El operador incluso facilitó a los investigadores fotografías del movimiento de tierra realizado.

Construcción de apartamentos

La policía judicial considera que "Panadero" recurrió al engaño, pues cuando solicitó la ampliación de la fosa bajo el pretexto de que necesitaba introducir el alcantarillado, ya habría utilizado ese espacio para ocultar el cuerpo.

En una entrevista presencial, Chavarría relató que la petición de Ramírez consistía en limpiar una especie de herradura y hacer gradas o zanjas para evitar que el agua erosionara el terreno, debido a su desnivel.

Incluso realizó pozos de sedimentación y varias excavaciones para instalar alcantarillas de unos 60 centímetros de profundidad por un metro de ancho a lo largo de la calle. Esta versión coincide con lo manifestado por el sospechoso a los agentes del OIJ.

El domingo 5 de abril, tras varios días de la desaparición de Junieysis, los investigadores ingresaron al residencial con Ramírez, quien espontáneamente indicó que poseía otros lotes en el lugar, además de las viviendas.

Señaló que en uno de ellos tenía previsto construir un complejo y que había solicitado permisos para edificar 16 apartamentos. Incluso los llevó personalmente al sitio, donde observaron el movimiento de tierra realizado.

Al día siguiente, el propio "Panadero" envió al investigador una fotografía en la que se mostraban dos recibos por pago de movimientos de tierra, emitidos por una empresa por concepto de limpieza de calle y formación de terrazas.

Chavarría recordó que también había huecos ya hechos en el sector de la propiedad, de 1,50 metros de largo por 0,50 metros de ancho y un metro de profundidad. Estos estaban cubiertos con material y eran antiguos, con una antigüedad estimada de entre tres y cinco años.

Hallazgo del cuerpo y desmayo

Entre la noche del domingo 5 y el lunes 6 de abril, el OIJ encontró el cuerpo de la joven precisamente en la fosa que, bajo engaño, el maquinista amplió y posteriormente selló.

El hallazgo se dio gracias a la pericia de los agentes, quienes inicialmente insertaron sondas o varillas estériles para liberar gases, lo que permitió que los perros de la Unidad Canina, adiestrados en la detección de restos humanos, localizaran el punto.

Fue hasta las 10:10 p. m. del domingo cuando la perra Ambar realizó una marcación positiva ante la posible presencia de restos humanos. Tras este resultado, se inició la excavación del lugar.

Una hora después, el sospechoso manifestó que se sentía mal de salud y se desmayó, por lo que la Cruz Roja acudió a atenderlo. Fue encontrado con signos vitales dentro de los rangos normales, por lo que no requirió traslado a un centro médico.

Cerca de la medianoche se efectuó una segunda revisión del sitio con la misma canina, que nuevamente arrojó un resultado positivo. Tras intensas labores de excavación, se logró ubicar el cuerpo dentro del área previamente intervenida. A partir de ese momento se inició su liberación y extracción.

En el sitio, la perito forense determinó como posible causa de muerte la asfixia, lo cual fue confirmado días después mediante la autopsia realizada en la Morgue Judicial.

Adicionalmente, otro grupo de funcionarios judiciales ingresó a la vivienda con un perro especializado en la detección de sangre humana y otros fluidos, llamado Baco. Sin embargo, no se obtuvieron indicios ni se identificaron rastros de sangre durante el rastreo ni en la inspección ocular realizada por los especialistas en escena. Sí se recolectaron otras evidencias relevantes.

El femicidio de Junieysis Adely Merlo Espinoza, una joven nicaragüense de 29 años y madre de dos niñas, continúa bajo investigación, mientras el sospechoso permanece en prisión preventiva.

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