Fiscalía pide 396 años de cárcel contra extesorero del BN por sustracción de $6 millones
Caso Gallo Tapado está en conclusiones. Tras Fiscalía Anticorrupción será el turno de la Procuraduría y el BN
La Fiscalía Adjunta de Probidad, Transparencia y Anticorrupción (FAPTA) solicitó 396 años de prisión contra Ricardo Olivas Valle, extesorero del Banco Nacional (BN), quien fue grabado mientras extraía sobres de manila con dinero de las bóvedas de la sede central, generando un desfalco aproximado de $6 millones.
Tras concluir su exposición de cierre, el fiscal Ronald Segura pidió al Tribunal Penal de Hacienda imponer la pena máxima que legalmente podría aplicarse al imputado, acusado de 33 delitos de peculado, uno por cada hecho de sustracción documentado.
El número se tiene que ajustar a 36 años de prisión, que representan la pena máxima que la Fiscalía puede solicitar. Aunque el delito de peculado tiene una sanción máxima de 12 años de cárcel, el Ministerio Público pretende que se imponga la mayor pena posible por cada uno de los hechos atribuidos.
La suma de 12 años por cada uno de los 33 delitos alcanzaría un total de 396 años de prisión. Sin embargo, las reglas del concurso material establecen que la pena no puede superar el triple de la sanción máxima prevista para el delito más grave, por lo que el castigo máximo se reduce a 36 años de cárcel.
Tras el cierre de conclusiones de la Fiscalía, ahora será el turno de la Procuraduría General y de los querellantes del Banco Nacional.
El exfuncionario, principal sospechoso del caso Gallo Tapado, habría aprovechado su cargo en la entidad financiera para ocultar fajos de billetes en sobres amarillos de manila y salir de la sede bancaria caminando a través de los puestos de seguridad, favorecido por la falta de supervisión.
Olivas, en su condición de tesorero del área de Procesamiento de Efectivo, descubrió y aprovechó un punto ciego en las cámaras de seguridad ubicadas dentro de las bóvedas del Centro Institucional de Procesamiento de Efectivo (CIPE).
Las cámaras captaron en múltiples ocasiones cómo sacaba los sobres con dinero bajo el brazo y los colocaba temporalmente en un casillero destinado para los funcionarios del banco.
Posteriormente, lograba sacar el dinero de las instalaciones al atravesar las esclusas y los puestos de seguridad. Se presume que ni los dispositivos ni los oficiales de seguridad revisaban el contenido de esos sobres de manila, lo que le permitía extraer el dinero sin levantar sospechas.
El dinero no fue sustraído de una sola vez, sino de manera paulatina mediante la repetición del mismo método. El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) logró documentar en video entre siete y diez ocasiones en las que ejecutó esta maniobra entre agosto y setiembre de 2023.
CR Hoy divulgó en primicia esas grabaciones en primicia (ver más abajo). La operación, sostenida durante varios meses, fue posible debido a una grave falla en los controles internos de la institución, pues el Banco Nacional no realizaba arqueos físicos exhaustivos en ese departamento desde 2019.
Esa omisión permitió que la sustracción de ₡3.293 millones pasara inadvertida durante un largo periodo. La investigación señala que el dinero sustraído presuntamente era legitimado mediante la compra masiva de lotería y otros juegos de azar.
Cuando los billetes resultaban premiados, los montos cobrados servían para justificar el origen de los recursos. Durante los allanamientos efectuados en su vivienda, las autoridades decomisaron cerca de 3.000 fracciones de lotería.

