Felipe y Black: La vida después de un trasplante de hígado

Realiza tours a caballo

30 de Jun. 2024 | 9:01 am

Felipe Huertas, de 26 años,  fue el trasplante de hígado número 100 que se realizó en el país y de acuerdo con su relato de la historia, una serie de milagros le permiten disfrutar la vida al máximo junto a su mejor amigo, el búfalo Black.

Hoy en día, se gana su vida realizando tours a caballo para quienes están interesados en conocer la belleza natural que ofrece Sarapiquí y el pueblo Chilamate.

El 15 de febrero de 2009, cuando tenía 12 años, Felipe egresó del Hospital México con un nuevo hígado tras bastante tiempo de estar luchando con la Enfermedad de Wilson.

Todo empezó con dolores de estómago, me llevaron a la clínica de Sarapiquí y ellos creyeron que era leptospirosis, la enfermedad de las ratas. Estuvieron como 15 días sacándome sangre hasta que un día mi mamá pidió un traslado al Hospital Nacional de Niños (HNN), a como se pudo un doctor mandó la referencia.

Me mandaron en una ambulancia con un señor de aquí del pueblo, él dice que en ese trayecto yo iba poniéndome amarillo y en el HNN me hicieron exámenes de sangre (…) y me mandaron para la casa. Como a los 3 días yo me puse mal, mal y de la clínica de Puerto Viejo me trasladaron otra vez al Hospital de Niños.

Me pasaron a un cuarto de médula ósea, pero antes de trasladarme yo ya había vomitado el hígado. Nos habían dicho que eran como 18 centímetros lo que a mí me quedaba de hígado y esa misma noche entré a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

La familia de Felipe fue llamada al hospital para "darle los santos óleos" y durante las 24 horas que estuvo en la UCI del Hospital de Niños, tanto Felipe como su familia, consideran que pasaron milagros que le salvaron la vida.

En un momento, su padre iba saliendo del hospital llorando y un señor se le acercó a preguntarle por qué lloraba. Cuando el papá de Felipe le dijo que era porque su hijo estaba cerca de morir, este hombre le dijo que él estaba realizando un ayuno por la salud de los niños.

"No se preocupe, su hijo en pocas horas va a salir de Cuidados Intensivos", le expresó este hombre que no conocían.

Durante bastante rato, la familia lo buscó para agradecerle y nunca lograron encontrarlo. A los pocos minutos de esto, les dieron la noticia de que Felipe iba a salir de esta unidad para estar en un salón más general.

Felipe estuvo internado y le realizaban fuertes tratamientos para limpiar su sangre hasta el día en que le realizaron el esperado trasplante porque "lo tenían en la lista de espera de último". 

Tras este proceso, apareció la opción de una donación para que Felipe recuperara su salud. 2 hermanos sufrieron un accidente de tránsito y por la compatibilidad se convirtieron en posibles donadores para aquel niño de 12 años que tenía meses internado en un hospital.

Rápidamente, trasladaron a Felipe al Hospital México y él relata que este viaje desde el de Niños se le hizo eterno, por la mala condición de salud en la que estaba.

Felipe recuerda que lo durmieron y mientras le realizaban el trasplante tuvo un sueño que también catalogó como un milagro. Desde siempre había deseado tener un cuadraciclo, y soñó que una ambulancia "lo dejó botado" y a bordo de un "cuadra" iba a despedirse de cada uno de sus seres queridos.

Luego, aun en el sueño, se topó de nuevo a la ambulancia que lo llevó hasta el Hospital México, estando en el centro médico vio una luz fuerte a la que se acercaba y alguno de sus padres lo jaló hacia el suelo. En ese momento, culminó su trasplante y se despertó con un hígado nuevo y sano.

El proceso de recuperación fue muy duro para Felipe, al inicio por estar internado y luego por tener que estar aislado en su casa. Desde siempre fue un niño muy activo y no podía esperar el momento de estar cabalgando en los paisajes de Sarapiquí.

Su vida después del trasplante

Hoy en día, Felipe ama la vida y la vive al máximo con sus animales. Uno de los más especiales para él es Black, un búfalo que tiene hace 8 años y lo ha acompañado en diferentes momentos.

Felipe perdió a un caballo que era su compañero y en medio del sufrimiento por tener que sacrificarlo pensó en tener un búfalo y así llegó Black a su vida. 

Cuando estaba más de vago, la felicidad mía era estar con el búfalo en el río y esa es la felicidad del búfalo.

Me han ofrecido hasta ¢5 millones, pero yo le dije a mi papá ‘yo soy pobre, con el búfalo soy pobre, sin el búfalo soy pobre'. Mejor sigo jugando porque nadie tiene un animal como él porque es súper manso, es mucho el cariño que yo le tengo porque ya son muchos años. Yo pego un grito y él alza de una vez la cabeza a buscarme, contó.

Él da tours que tardan 2 horas y media para conocer los ríos, potreros y montañas de Sarapiquí, si desea contactarlo puede hacerlo al 6264-0346.

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