Ansiedad y depresión: ¿Cómo trabajar por la salud mental de nuestros niños?

Pandemia disparó indicadores en casos de ansiedad y depresión.

29 de Jul. 2023 | 11:16 am

(CRHoy.com) La falta de salud mental de los jóvenes continúa siendo un tabú en muchos ámbitos, tanto a nivel familiar, como educativa, ya que los esfuerzos para tratar estos temas son pocos y esto se puede traducir como un factor de exclusión en los centros educativos.

Actualmente muchos niños, adolescentes y adultos evitan hablar sus problemas, callan las cosas y la bola de nieve crece y crece más.

Ante esto, CRHoy.com conversó con una experta sobre el tema, quien recalcó la importancia de agregar técnicas y metodologías para abarcar estas situaciones desde las escuelas y colegios, sitios donde usualmente pasan más horas que en sus propios hogares.

La salud mental en los centros de enseñanza es un factor fundamental para lograr el éxito en los programas que de ahí se deriven. El aprendizaje para que realmente logre su cometido debe ser significativo, debe anclarse en el marco cognitivo del estudiante y darle vida y darle motivación a algo que él quiere lograr o algo que él quiere profundizar, entonces no, no, no podemos verlo como una variable externa, explicó la psicopedagoga de Ucimed, Carolina Paris.

Los esfuerzos en el actual sistema educativo son pocos en materia de salud mental, por lo que el no gestionar las emociones, estrés, ansiedad o depresión, son elementos que llegan a influir en la exclusión educativa.

La metodología que podrían implementar los centros educativos es la siguiente:

  • Rutinas en las aulas para identificar las emociones.
  • Actividades culturales donde los niños, jóvenes compartan.

No obstante, existen factores que influyen en el actual porcentaje de jóvenes que traen consigo problemas de salud mental, mismo que arrastran por un tema en específico, como los es pandemia.

Efectos post pandemia

Con la llegada de la pandemia se dispararon los indicadores de salud mental en el mundo. Antes del Covid-19 algunos jóvenes presentaban problemas de ansiedad y depresión, sin embargo, con el cierre y restricciones que se implementaron, esto trajo consigo un deterioro y cansancio mental.

"Con la pandemia se modificaron las condiciones en donde la gente se comunicaba, participaba, se modificaron las rutinas a todos los niveles, por ejemplo, en Europa con el problema de que las familias numerosas viven en espacios reducidos, la gente se vio hacinada, este hacinamiento se tradujo en violencia intrafamiliar, entonces ese problema de violencia, no solamente involucra al cónyuge, sino que lo vive la familia completa", agregó Paris.

En esta línea, recientemente El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) realizó una encuesta este año en Costa Rica con 745 adolescentes y jóvenes entre 14 y 35 años, el cual tenía como objetivo conocer cómo vivieron niños, adolescentes y jóvenes su salud mental después de la pandemia de la Covid-19.

Los resultados arrojaron que las relaciones personales se vieron afectadas negativamente por la salud mental, con alguna frecuencia por casi 3 meses o más. Según con el Unicef, 53 de cada 100 entrevistados nombraron que les gustaría aprender de salud mental en centros educativos.

"La COVID-19 puso en riesgo el bienestar de toda una generación. Privó durante dos años a miles de niños, niñas, adolescentes de la presencia de sus amistades y compañeros. Incluso antes de la pandemia, ya muchos llevaban la carga de las enfermedades mentales sin apoyo", explicó el representante interino de Unicef, Javier Martos.

Reconocimiento

La frecuencia para abarcar estos temas en la familia cumple un papel importante en el reconocimiento de emociones, de acuerdo con la psicopedagoga, los jóvenes suelen reiterar patrones que ya conocen, que aprenden y esto implica en cómo se dé valor a los problemas que enfrentan los niños desde el núcleo familiar.

"Qué tratamiento les da la familia a las emociones? ¿Se hablan? ¿Se comparten? ¿Se esconden? Hay emociones preferidas en la familia, hay familias en donde el amor, la fraternidad, la alegría, el compañerismo se expresan, pero la tristeza, la pérdida y la depresión se esconden. Y esos son patrones que se copian. Entonces esa es la reflexión familiar, a cómo estamos viviendo nuestro mundo emocional", agregó la psicopedagoga Carolina Paris.

Indicadores y técnicas

Algunos indicadores importantes que los docentes deben tomar en cuenta es la forma en como se desenvuelve el estudiante, como: la constante falta a clases, el aislamiento, que no disfruta su estadía en lecciones, estos puntos deben ser una alerta para acercarse al niño o adolescente.

La experta recomienda varias técnicas a aplicar en caso de sentir ansiedad o depresión. Algunas de ellas son: Gestionar, canalizar e identificar la emoción, a partir de ahí, aplicar prácticas de respiración consciente. Asimismo, el hacer deporte o ejercicio ayuda a relejar el cuerpo y la mente, así como la meditación.

El Colegio de Profesionales en Psicología, también recomienda varios puntos a los jóvenes para identificar las emociones y comprender de dónde vienen sin sentirse mal por ellas.

  • Buscar apoyo de familiares o profesionales que le puedan orientar de manera objetiva respecto a temas de salud física y mental.
  • Mantener una alimentación saludable y respetar los horarios de descanso.
  • Mantener contacto con amigas y amigos y otras personas queridas.
  • Aunque el uso de las tecnologías nos ayuda a mantener la cercanía, es importante no excederse en el uso de redes sociales o dispositivos tecnológicos.
  • Procurarse espacios para el autocuidado que incluyan tiempos de ocio, descanso, lectura.
  • Gestionar horarios que permitan cumplir con las tareas o asignaciones académicas.
  • Participar en actividades académicas que sean de su agrado.
  • Evitar el uso y consumo de sustancias como alcohol, drogas o vapeadores por el riesgo que todos estos implican para la salud.
Comentarios
0 comentarios