Expareja se desmayó cuando encontraron cuerpo de Junieysis y pidió evaluación psiquiátrica
Gustavo Adolfo Ramírez Calvo, sospechoso del femicidio de Junieysis Merlo Espinoza, se desmayó cuando las autoridades judiciales encontraron el punto exacto donde habría enterrado el cuerpo de su expareja, luego de quitarle la vida.
El informe del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) sobre el allanamiento detalla que esto ocurrió la noche del pasado miércoles 8 de abril, mientras los investigadores realizaban diligencias junto con la Fiscalía y una jueza, en un sitio donde sospechaban que el sujeto sepultó a la joven.
El operativo inició cerca de las 8:00 p.m. en el condominio Los Pericos, en Santa Ana, específicamente en uno de los lotes que tenía el sospechoso y donde había ordenado realizar movimientos de tierra. El sujeto estaba presente.
Alrededor de las 9:30 p.m., los especialistas en rastreo introdujeron sondas o varillas estériles para liberar gases y facilitar que los canes adiestrados en la detección de restos humanos pudieran localizar indicios.
Casi a las 10:00 p.m., una perra de la Unidad Canina llamada Ámbar marcó positivo ante la posible presencia de restos humanos en el punto donde se sospechaba que estaba el cuerpo.
Mientras se realizaba la diligencia, y tras la marcación positiva del can y el inicio de la excavación, el sospechoso, aproximadamente a las 11:20 p.m. de ese mismo miércoles, manifestó sentirse mal de salud y se desmayó.
Los agentes tuvieron que llamar al Sistema de Emergencias 9-1-1 y coordinar con la Cruz Roja para la atención médica. Al lugar llegó una ambulancia con un técnico en emergencias médicas y un asistente en primeros auxilios.
Tras la valoración, los paramédicos determinaron que el sospechoso tenía signos vitales dentro de los rangos normales, por lo que no requería traslado a un centro hospitalario.
Mientras algunos agentes excavaban en el terreno para dar con el cuerpo, otro equipo ingresó a la vivienda donde residían el sospechoso, la joven y las dos hijas de ambos. En el lugar encontraron, entre otras cosas, varias cámaras espía ocultas en distintas áreas de la casa, incluso en el baño.
De forma paralela, se registró el pick-up en el que se presume que el sospechoso trasladó el cuerpo de Merlo, oculto con hojas y restos de palmera, para depositarlo en la fosa que había sido excavada por un maquinista contratado el día anterior.
Dentro del vehículo, un Nissan Navara, se encontró un arma de fuego negra, marca MiniGap, calibre 9 mm, con cargador, pero sin municiones.
Estos rastreos fueron interrumpidos a las 12:10 a.m. del jueves 9 de abril. Posteriormente, se efectuó una segunda revisión del sitio de interés en compañía de la guía canina y la perra Ámbar, obteniéndose nuevamente una marcación positiva a las 12:25 a.m.
Posteriormente, a la 1:26 a.m. del 9 de abril, se logró ubicar el cuerpo en el área donde previamente se había removido la tierra. A partir de ese momento inició la extracción y, una vez finalizada, continuó el allanamiento dentro de la vivienda.
Evaluación psiquiátrica
Ramírez quedó detenido en el acto y también le decomisaron su teléfono celular. Posteriormente, fue trasladado a las celdas del OIJ, donde permaneció bajo custodia policial hasta la tarde de ese jueves 9 de abril.
A las 2:00 p.m. comenzó la indagatoria ante la Fiscalía de Género de Pavas, donde se le tomaron los datos y fue plenamente identificado.
Alias "Panadero" explicó que ya no ejercía ese oficio, que alquiló el negocio y que actualmente se dedica a administrar sus propiedades y alquilar apartamentos en Santa Ana, lo que le generaría ingresos cercanos a ₡5 millones mensuales.
En presencia de su abogado, la Fiscalía le informó nuevamente sobre los hechos que se le atribuían. Ramírez optó por rechazar los cargos y abstenerse de declarar. También se le consultó si deseaba someterse a un examen psicológico o psiquiátrico.
El sospechoso indicó que sí quería que se valoraran sus capacidades cognitivas y volitivas, así como su capacidad para comprender el proceso penal. Además, manifestó estar anuente a someterse a un procedimiento abreviado más adelante, pese a no aceptar en esta etapa el crimen.
Junieysis desapareció el 31 de marzo, día en que el sospechoso, al parecer, acabó con su vida y la enterró en una fosa de dos metros de profundidad dentro del mismo residencial.
El sospechoso pagó aproximadamente ₡452.000 para que se realizara la excavación en el terreno, alegando que era para otros fines. Para evitar sospechas, utilizó el teléfono y las redes sociales de la víctima para responder mensajes a sus familiares, haciéndose pasar por ella. Actualmente descuenta un año de prisión preventiva mientras avanza la investigación.


