Epidemia silenciosa: Expertos hacen llamado para combatir enfermedad renal crónica

La caracterizan como enfermedad laboral.

9 de Mar. 2024 | 11:23 pm

En una actividad desarrollada en el Hospital de Liberia se abordó en profundidad la problemática que enfrenta el país con la Enfermedad Renal Crónica No Tradicional, especialmente en la provincia de Guanacaste.

Desde 1970, Costa Rica experimenta un aumento sostenido de casos de enfermedad renal crónica no tradicional, que afecta, principalmente, a hombres jóvenes, quienes realizan actividades de intensa actividad física en ambientes con altas temperaturas. 

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, revelan que en el período 2000-2022, en ciertas regiones de Guanacaste, la mortalidad fue 16 veces más alta para hombres y 4 veces más alta para mujeres en edades entre 30-59 años, esto en comparación con el resto del país.

Para los expertos de la Academia Nacional de Ciencias, esta situación es preocupante la persistencia de esta "epidemia silenciosa".

También, hicieron un llamado a los empresarios industriales agrícolas, de la construcción, así como al Ministerio de Salud, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el Instituto Nacional de Seguros (INS), las municipalidades y otros gobiernos, así como a organizaciones locales, a establecer medidas urgentes para la prevención de esta enfermedad laboral. 

Sabemos que existen una serie de recomendaciones para prevenir el daño renal y que, en nuestro país, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social ha emitido lineamientos para la implementación de medidas preventivas en los lugares de trabajo. Sin embargo, creemos que estas recomendaciones deben implementarse de forma correcta y consistente y que su efectividad debe ser evaluada continuamente, señaló el doctor José María Gutiérrez.

La enfermedad renal crónica no tradicional, inicialmente se detectó en trabajadores de campo de la caña de azúcar, pero también se ha observado en trabajadores de otros cultivos agrícolas, así como en el sector de construcción, minas, fabricación de ladrillos, camaroneras y pesca, entre otros. 

El exceso de calor, o estrés térmico, que se genera en esas actividades laborales, produce aumento de la temperatura corporal y deshidratación, ocasionando cambios metabólicos severos que dañan los riñones. 

La gran cantidad de personas afectadas por esta enfermedad en Guanacaste, hizo necesario que la CCSS construyera en el Hospital Enrique Baltodano Briceño, de Liberia, para atender a los pacientes. Sin embargo, los casos nuevos siguen desbordando los servicios y los fallecimientos continúan. 

Esta situación se ve agravada por la condición socioeconómica de la mayoría de estos trabajadores, a menudo personas migrantes sin un trabajo estable y con acceso limitado a servicios de salud.

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