Empresas usan portillos para burlar análisis de sitios arqueológicos

Casos detectados en empresas que construyen casas de interés social

27 de Ene. 2019 | 12:01 am

En San Pablo de Nanduyure, al menos 44 casas de bien social fueron construidas sobre un sitio arqueológico del año 900 d.C. Los especialistas en patrimonio arqueológico consideran el daño como irreparable.

Y es que en este lugar se construyeron 2 proyectos los cuales "se brincaron" la inspección arqueológica. ¿Cómo? La empresa desarrolladora obtuvo los permisos de forma individual, es decir casa por casa.

Ante esto, la empresa no estaba obligada a ejecutar los análisis de sitio arqueológico, como sí era requisito en caso de sacar los trámites en conjunto. Pero, este tipo de portillos parecieran ser más comunes de lo que se piensa.

"Algunas empresas dedicadas a construir viviendas de interés social tramitan sus permisos mediante la Ley de Urbanismo, y subdividen el proyecto por unidades familiares, lo que les permite eximirse de otros estudios", aseguró Myrna Rojas, Jefa del Departamento de Antropología e Historia del Museo Nacional.

La especialista reconoce que los procedimientos de la Secretería Técnica Ambiental (Setena) para la obtención de licencia ambiental han reducido los casos, mas sí se ha detectado la problemática con algunos desarrolladores que construyen casas de interés social.

Adevertir hallazgo

Eso sí, Rojas recordó que aunque las constructora obtengan cualquier permiso, nada los "exime de cumplir con la Ley 6703 y reportar la aparición de restos culturales al momento de descubrirlos".

De lo contrario, los encargados se exponen a denuncias penales, como sucedió en el caso de los proyectos en San Pablo de Nandayure de la Fundación Promotora de Vivienda (Fuprovi).

Aquí, la Fiscalía de Santa Cruz investiga a una mujer de apellidos Alpízar Baltodano, quien era la encargada del proyecto, por un presunto delito de omisión al no comunicar el hallazgo de bienes arqueológicos. El caso se tramita bajo el expediente 17-000047-611-PE.

El caso en Nandayure

El Museo Nacional hizo una inspección arqueológica en setiembre del 2017, luego de recibir una denuncia sobre la aparición de "huesos y tinajas" en una construcción.

El informe reveló que tras la observación de materiales cerámicos en el campo y la "conformación estructural del sitio arqueológico", el lugar correspondería al período Sapoá, es decir entre los años 900-1350 d.C.

Los especialistas encontraron 2 proyectos con al menos 22 casas cada uno en terrenos que superan los 6 mil m² y que fueron impactados en su totalidad.

Según el análisis, en el bloque San Pablo se encontraron fragmentos cerámicos prehispánicos y algunos fragmentos de herramientas de piedras en acumulaciones de la tierra.

Por su parte, en el bloque Chorotega se encontró cerámica y restos de herramientas líticas en superficie. Además se recuperó un fragmento de hueso humano. Asimismo, en el lugar se encontraron sitios llenos de conchas y restos cerámicos, que son considerados depósitos precolombinos.

Fuprovi: están los permisos

Por su parte, Fuprovi aseguró que cumplió con todos los permisos y que se encuentran anuentes a colaborar con las autoridades judiciales.

"Fuprovi construyó un grupo de casas en el cuadrante urbano de San Pablo de Nandayure, sobre lotes debidamente segregados y con todos los permisos correspondientes, ante la solicitud del Museo Nacional, se presentó la documentación necesaria para aclarar las acciones realizadas", comentó Minor Rodriguez, gerente general de la entidad.

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