El volcán Poás no cesa en la emanación constante de gases y cenizas

Coloso registra desgasificación casi permanente

18 de Abr. 2024 | 12:11 pm

Actividad en el volcán Poás este 18 de abril de 2024. Foto: Cortesía Ovsicori

El volcán Poás continúa con la salida constante de gases y vapores, junto con emanaciones esporádicas de ceniza.

Así lo detalla el reporte más reciente brindado este jueves sobre la actividad volcánica, según el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori) de la Universidad Nacional (UNA).

"El volcán continúa con la desgasificación y con emisiones esporádicas de ceniza. Con respecto a la actividad sísmica se presenta una disminución en tremor. Las razones Dióxido de Carbono (CO2) /Dióxido de Azufre (SO2) y Ácido Sulfhídrico (H2S)/SO2 muestran una tendencia a la disminución, pero todavía se quedan dentro del rango de valores de estos últimos días", recalcó el reporte.

Desde finales de marzo e inicios de abril, el coloso alajuelense registra una emanación constante de ceniza, gases y vapores producto de la desecación del lago cratérico. Por ejemplo, entre el domingo 7 de abril y el lunes 8 hubo una reducción temporal en la cantidad de materiales expulsados, pero las emanaciones adquirieron vigor en los días recientes.

Debido a esto, vecinos de zonas aledañas al volcán reportan con frecuencia olor a azufre. Así ocurrió en Grecia, Naranjo, Sarchí, San Bosco de Santa Bárbara, Poás, Poasito y Carrizal de Alajuela.

El incremento en la actividad provocó 2 cierres al acceso de turistas al parque nacional. Hubo uno de 5 días, entre el 3 de abril y el 8 de abril, y otro de 1 día (entre el jueves 11 de abril y el viernes 12 de abril).

La pluma de gases y vapores sobre el cráter ronda ocasionalmente los 200 metros o los 300 metros de altura, según el informe más actualizado.

El volcán Poás sigue catalogado en nivel de "advertencia", según Ovsicori.

¿Esto qué significa? El sitio web de la entidad detalla que existen posibles manifestaciones, tales como: erupciones pequeñas, borbollones, géiser, emisión significativa de gases ácidos, aumento de temperatura (incandescencia), enjambres sísmicos/tremor volcánico, inflación-extensión del edificio volcánico.

Los peligros potenciales obedecen a caída ligera de ceniza, balísticos proximales (expulsión de rocas volcánicas), gases y lluvia ácida.

El nivel "advertencia" es el segundo en la clasificación del observatorio. El nivel 1 es "calma", el nivel 3 es "precaución" y el nivel 4 es "alarma".

El volcán más activo del país es el Rincón de la Vieja, el cual registra un nivel de actividad de "precaución".

En marzo se registró el incremento en la actividad eruptiva en el Poás tras 2 erupciones explosivas ocurridas ese día. Posterior a eso, a partir del sábado 30 de marzo se reporta una erupción continua caracterizada por la emanación de gases, vapores y ceniza.

Algunas comunidades situadas al oeste del volcán, como Grecia o Poás, están bajo la influencia de un constante olor a azufre.

El Ovsicori explicó a través de un informe divulgado el 3 de abril que la desecación casi completa del lago hiperácido facilita que los gases y cenizas sean expulsados directamente a la atmósfera, afectando la calidad del aire en el sector oeste- suroeste del volcán. Desde entonces, se han registrado cambios significativos en las señales sísmicas como en la composición y el flujo de gases que apunta a una apertura de conductos.

"Con base en nuestras observaciones, se contempla que en el escenario más probable la emisión de ceniza se mantenga de forma sostenida por días o semanas, prolongándose hasta la reconstitución significativa del lago cratérico o hasta que el flujo de gas y el calor magmático disminuyan", citó el observatorio.

Existe el posible escenario de que la actividad volcánica experimente un aumento súbito debido a potenciales cambios en el sistema volcánico. "Entre estos cambios potenciales, el ingreso abrupto de agua a los conductos volcánicos podría provocar erupciones freáticas (fruto de la interacción entre agua y material caliente a lo interno) impredecibles que podrían lanzar sedimentos ácidos y balísticos (fragmentos de roca) hacia el mirador para visitantes y otros sectores", subrayó el observatorio.

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