El imperio de Pioja está vigente en María Reina

Por Carlos Castro y Álvaro Sánchez
12 de May. 2026 | 2:03 am
Las libretas de Pioja

Las libretas de Pioja

Luis Ricardo Rodríguez Chaves, alias "Pioja", está preso desde 2023 y actualmente enfrenta un juicio por tráfico de drogas. Sin embargo, el líder criminal mantiene intacto el control de la venta de droga en María Reina de Hatillo, el Cenada de la droga en San José.

El expediente judicial del caso Imperio, que desencadenó la detención de Rodríguez, destapó cómo la organización operaba como una empresa.

Las libretas de apuntes, decomisadas al grupo en allanamientos hechos en 2022, exponen controles diarios de ventas, distribución, turnos y ganancias.

Policía Antidrogas: "Sigue liderando desde la cárcel"

Uno de los jefes de la Unidad Antidrogas del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) explicó que estas organizaciones continúan funcionando aun cuando los cabecillas están presos.

"Su forma de organizar y gerenciar esas estructuras es delegando responsabilidades a gente que sí está en la zona que le debe respeto y pleitesía, con algún tipo de adoctrinamiento lideran sin estar ahí. Inclusive estando detenidos aún en algunos casos que hemos llegado a la cúpula, ellos siguen liderando desde la cárcel", explicó el oficial, cuya identidad se reserva por motivos de seguridad.

La investigación del caso Imperio apunta precisamente a ese modelo de funcionamiento. Una estructura organizada, con jerarquías definidas, roles específicos y un sistema permanente de control sobre el negocio narco en María Reina de Los Ángeles.

Estructura vertical y expansión territorial

Vendedores captados por la policía en el caso Imperio.

La investigación contra "Pioja" y su grupo arrancó varias informaciones confidenciales recibidas por el OIJ. Las autoridades determinaron que el grupo no solo operaba en ese sector, sino que también extendía su influencia a otros puntos de Hatillo, Alajuelita y distintas zonas de San José.

La documentación policial describe una estructura con jerarquía vertical, reconocimiento absoluto hacia los líderes y subordinación de sus integrantes.

La investigación agrega que la principal actividad de la organización de "Pioja" era el almacenamiento, distribución y venta de drogas. Lasmautoridades vincularon al grupo con otros delitos como robos agravados, extorsiones y legitimación de capitales.

Los investigadores sospechan que la agrupación mantenía vínculos con estructuras criminales internacionales.

Libretas revelaron funcionamiento interno

Los policías reconstruyeron decenas de documentos encontrados durante la investigación. Parte de esos papeles apareció incluso dentro de basura recolectada en la vivienda de uno de los sospechosos de apellidos Cordonero Benavides.

Con ayuda de un experto en grafoscopía, los agentes descifraron el significado de las anotaciones y el lenguaje cifrado utilizado por la estructura criminal.

"A partir de esta reconstrucción de documentos decomisados en el caso Imperio, se determinó que existen libretas que incluyen cuentas de control de venta y distribución de estupefacientes", señala el expediente.

Cordonero Benavides fungía como administrador de los puntos de venta de droga en María Reina y recibía reportes constantes de sus subalternos.

Entre ellos figuraban sujetos identificados con alias como "La Araña" y "Culo", quienes informaban sobre el movimiento diario de ventas y distribución.

Los documentos evidenciaron el funcionamiento interno de la estructura criminal, así como los controles establecidos en turnos de "día" y "noche". La venta de droga en María Reina operaba las 24 horas del día, durante los 365 días del año.

Control desde María Reina

Uno de los aspectos que más llamó la atención de los policías fue la capacidad de control territorial que mantenía la organización de "Pioja" dentro de María Reina.

El expediente detalla que el barrio ofrecía ventajas estratégicas para el grupo criminal debido a sus calles estrechas, callejones y alamedas, lo que dificultaba el ingreso de las autoridades.

En esos puntos, la organización colocaba a los llamados "campanas" y "frenteadores", encargados de alertar sobre la presencia policial o de vehículos sospechosos. Usaban radios de comunicación de corta frecuencia para monitorear constantemente los movimientos dentro y fuera del barrio.

Cuando detectaban alguna amenaza, activaban un sistema de seguridad integrado por hombres armados encargados de proteger a los cabecillas, custodiar la droga y resguardar el dinero producto de las ventas.

Estas acciones permitían a la organización evitar controles policiales y mantener activa la operación narco de forma permanente.

Millonarias ganancias

Las libretas de apuntes dejaron al descubierto las millonarias ganancias que generaba la organización de "Pioja".

La estructura trabajaba mediante parejas de vendedores distribuidas en distintos puntos de venta.

Los registros revelan ventas extremadamente altas en periodos muy cortos.

Por ejemplo, en uno de los reportes correspondientes al turno de "día" de un lunes, los vendedores registraron la comercialización de 1.318 dosis de "marihuana en pucho" en apenas 12 horas.

Otro de los puntos conocidos como "El Bunker" reportó ese mismo día la venta de 37 "bombas". Según uno de los colaboradores del OIJ, cada "bomba" equivalía a 50 piedras de crack.

Eso representaría una venta total de 1.850 dosis de crack en un solo turno.

Vendedores captados por la policía en el caso Imperio.

Los investigadores consideran que estas cifras reflejan la alta demanda de droga en la zona y el enorme flujo económico que movía la estructura criminal.

El expediente añade que un solo turno de trabajo de una pareja de vendedores lograba recaudar cerca de ₡6 millones.

Con base en los registros decomisados y las interceptaciones telefónicas, el OIJ estimó que la organización obtenía alrededor de ₡84 millones semanales únicamente con los puntos de venta ubicados dentro de María Reina de Los Ángeles.

Actualmente, alias "Pioja" y cerca de una veintena de imputados enfrentan juicio en la Jurisdicción Especializada en Delincuencia Organizada (JEDO).

La Fiscalía intenta demostrar que la agrupación funcionaba como una estructura dedicada al narcotráfico, legitimación de capitales y otros delitos vinculados al crimen organizado.

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