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Docente y artista convirtió el dolor en inspiración a través de sus libros

Margreth es novelista, guionista, docente y se desempeña en distintas áreas

Margreth Jiménez, es una docente y artista costarricense que desde muy niña vivió violencia intrafamiliar y abuso sexual. Hoy convirtió el dolor en inspiración a través de sus libros.

Según cuenta Jiménez, quien es novelista, guionista y se destaca en varias áreas artísticas, desde muy pequeña ella llegó a creer que el silencio era su mejor refugio, en medio de un hogar donde la violencia se desataba como tormentas inesperadas, lo que generó grandes cicatrices en su vida.

Desde muy pequeña, no solamente viví la violencia intrafamiliar, sino también vivir lo que es el abuso sexual, físico y el psicológico, con eso fue que crecí prácticamente. Yo de alguna manera necesitaba desahogarme, entonces inconscientemente creaba historias. Yo en el suelo dibujaba con un palito historias que creaba mi mente y mi mamá me decía que yo pensaba solo tonteras y mi hermano se burlaba.

Las historias que yo contaba con ese palito en el suelo —como de cuatro años o cinco años— eran historias contrarias a lo que estaba viviendo, eran historias bonitas, fantasiosas e inocentes, explicó la docente.

En ese momento, cuenta que, pese a que no sabía escribir o leer porque estaba muy niña, se comenzó a adentrar al mundo de las letras, mundo el cual se convirtió en su mejor amigo, en una salida para sacar todo ese dolor que llevaba adentro.

Esto me llevó no solamente a un mundo de letras en el cual desahogarme, porque cuando yo llegué a la escuela todo para mí fue lo más hermoso y lo digo con una gran alegría, yo veía el alrededor y decía "wow", siempre estuve rodeada de letras, pero yo no sabía que con estas letras se podía transformar en historias.

Comencé a plasmar mis historias en las últimas páginas del cuaderno, yo escribía y dibujaba todo lo que llevaba adentro. En esas últimas páginas me desahogaba, en hojas que para otros sobraban. Pasé de hacer historias con un palito a plasmarlas en un cuaderno, contó.

Mientras Margareth con tan solo siete años creaba historias, otros pasaban por alto lo que ella vivía, puesto a que nadie sabía lo que estaba viviendo, su dolor era en silencio.

Por la forma en que crecí muchos no supieron lo que yo estaba viviendo porque no todos los niños o niñas actúan de la misma manera, mientras mi hermano era un niño hiperactivo, yo era una niña introvertida, mientras él era expresivo, yo era una niña tímida. Mi forma de expresarme era por medio del dibujo y por medio de la escritura, cosa que yo guardaba porque cuando mi mamá me lo descubrió yo tenía unos ocho o nueve años y ese cuaderno ella me hizo deshojarlo y quemarlo, porque decía que yo pensaba tonteras, para mí, eso me dolió porque las letras eran mi mejor amigo.

Era mi mundo, porque nadie entendía lo que yo sentía y aunque las historias parecían fantásticas y bonitas, era un mundo que era mío, por eso soñé siempre con ser escritora. Yo soñaba con eso, soñaba con que algún día podría plasmar cosas, pero las cosas que plasmo en la actualidad son totalmente distintas a lo que viví, cuenta.

Tras años de sufrimiento en su hogar, Margreth decidió romper con esas cadenas, y con valentía y determinación emprendió una nueva vida buscando un futuro donde pudiera ser libre.

Su camino la llevó a la Universidad de Costa Rica, donde no solo logró obtener su licenciatura en educación, sino que también destacó con sus notas. Con un bebé en brazos, porque se había convertido en mamá, luchó con su corazón para sacar adelante a su hijo y su carrera profesional.

Actualmente, esta docente cuenta con varios títulos, es profesora, guionista, novelista, actriz, hasta realiza doblajes y se desenvuelve en distintos ámbitos artísticos.

"Mi misión en inspirar a otros"

La vida de esta docente es un ejemplo vivo de que la única barrera para alcanzar los sueños somos nosotros mismos. Hoy su pasión por la escritura le permite transformar su dolor en arte.

Es autora de varios libros, desde cuentos didácticos para niños, hasta poesía romántica y social, así como novelas que exploran el terror y la fantasía.

"A través de mis relatos trato de que otros niños, otras personas tengan un mundo lleno de color, de fantasía, sueños, algo que anhelé en mi infancia", contó.

En su reciente incursión en el cine, Margreth ha creado cortometrajes que tocan temas de amor y resiliencia. Uno de ellos, titulado "Latente", narra la conmovedora historia de dos almas que se encuentran después de 30 años.

Mientras que "Resiliencia", aborda la lucha interna contra los monstruos que cada persona enfrenta. Ese último corto, lleno de metáforas visuales, invita a las personas a reflexionar sobre la sociedad y la fuerza interior necesaria para superar las adversidades, "esta es mi historia", cuenta la artista.

Yo trato de brindarle esperanza a las personas. La gente que suelta veneno hoy en día es porque eso tiene adentro. Yo no quiero soltar eso, porque adentro de mí no existe. Si esta que no tiene nada extraordinario salió adelante, todos pueden hacerlo.

La única persona que puede impedir que no se logren las cosas es uno mismo. Así que cuando alguien te diga cosas feas o haga algo malo, no lo escuches, solo escucha aquello que tu corazón y tu mente te diga, tú puedes, ese es mi mensaje, resiliencia, concluyó.

Actualmente, Margreth participa con Resiliencia y Latente en un concurso internacional. Si desea apoyar a esta artista y comprar sus escritos la pueden encontrar en sus redes sociales como "Margreth Jiménez Marín".

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