Docente logró que estudiante leyera 30 libros en un año ¿Cómo lo hizo?

Maestra dice realizar estrategias en el aula para motivar a los estudiantes a la lectura

Docente ofrece premios a cambio de leer: niño que lea más libros obtiene tableta electrónica

Nuria Quesada Alfaro tiene dos años de trabajar en la escuela unidocente Guadalupe de Zarcero, una institución con 21 alumnos.

Se trata de una docente apasionada por su carrera quien realiza estrategias en el aula para motivar a los estudiantes a la lectura.

La maestra realiza diferentes concursos y el estudiante que lea más cuentos o libros, obtiene premios en los que destaca una tableta electrónica. También ofrece cajas de chocolates, cartucheras con lápices de colores, juegos de mesa, entre otros.

"Pese a que el programa del MEP dice que hay que leer todos los días, lo cierto es que es mentira. La situación prácticamente no se cumple. Yo siento que es lo que pasa en la mayoría de los centros educativos y esa es la realidad: los chiquitos medio leen. En este caso para motivar a los estudiantes, yo practico la competencia. La competencia también puede ser buena. El que más lea tiene un premio. De esa manera fue cómo yo empecé a motivarlos a que lean por premio. Obviamente si el premio es algo grande, hay más motivación", indicó la maestra.

Ella explicó además que, debido a este sistema, una estudiante ha leído 30 libros en menos de un año.

"Puede ser que al principio lean por cumplir, pero llega el momento en que eso se convierte en hábito. En el caso de Britanny, bueno, ella es una estudiante de quinto grado. Ella se motivó con la lectura y se motivó con ganarse el premio. Ella se ha leído muchísimo; entre 30 y 36 libros en un año. Ella ha mejorado un montón. Ahora es lectora en la misa. Lee con fluidez y soltura", dijo la educadora.

Nuria Quesada Alfaro tiene 54 años y desde hace 19 ejerce como educadora. Ella habló sobre la importancia de la lectura.

"Tenemos un problema grandísimo y uno lo escucha por todo lado y el informe del estado de la educación dice que estamos en un nivel de educación bajísimo, un nivel de lectura bajísimo, un nivel de ortografía bajísimo. Para mi el remedio para que la educación avance es que el estudiante lea, pero ese leer tiene que incluir el interpretar y comprender. La interpretación y comprensión se logra leyendo", mencionó Quesada.

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La unidocente comentó además que hace varios años cuando tenía que realizar su tesis en educación descubrió que carecía de palabras para iniciar su prueba. Asustada, dice que lo primero que se le ocurrió fue suscribirse a un periódico de circulación nacional y retomar la lectura.

A partir de esta experiencia, Nuria decidió que los grupos de estudiantes que pasaran por su vida debían llevarse la semillita de la lectura.

"En esta escuela queremos hacer la diferencia y que el éxito educativo sea destacado, en la semana trabajamos dos veces la lectura, además, los niños se llevan libros para la casa y luego nos comentan la aventura", dijo Nuria.

Llamado de atención a los docentes

Quesada Alfaro hace un llamado de atención a los docentes que trabajan únicamente por un salario y que no se enfocan a enseñarles a los estudiantes como debe de ser.

"La misión que los docentes tenemos es precisamente eso: educar, enseñar, ofrecer al estudiante hasta afecto que en algunas situaciones no hay. Yo creo que el maestro tiene esa misión y no puede olvidarlo. No podemos venir a una escuela a cumplir un horario o solamente a recibir la quincena. Tenemos que dar más de lo que nosotros tenemos, somos y aprendimos", agregó.

Esta maestra asegura que siempre ha sido "muy querida" por sus alumnos. Afirma que constantemente recibe detalles de sus estudiantes.

De hecho hace unos años atrás, en otra institución, unos alumnos la dibujaron. 

"Yo estaba leyendo, sentada al frente, y los chicos me están escuchando. Era una comunidad donde hacia mucho frío, entonces yo todo el tiempo estaba con abrigo. Mientras yo leía y que supuestamente ellos estaban prestando mucha atención, me estaban dibujando. Kenneth y Fernanda, ellos ya son grandes, ya son adultos profesionales. Tienen 23 años en este momento. Ellos me dibujaron con el libro en la mano", dijo doña Nuria.

Maestra siempre ha sido muy querida por sus estudiantes

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