Detalles inéditos revelan tensiones en extradición de Celso Gamboa y Pecho de Rata

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El fiscal general, Carlo Díaz y el director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Michael Soto, revelaron detalles inéditos de las últimas horas del proceso de extradición de Celso Gamboa y Edwin López, alias "Pecho de Rata": un complejo operativo que incluyó la alerta sobre un posible atentado, el despliegue de francotiradores y una exhaustiva preparación que contempló rutas alternativas ante cualquier eventualidad.

Ambos jerarcas coordinaron con la Administración para el Control de Drogas (DEA) el amplio despliegue policial, que incluyó la movilización del Servicio Especial de Respuesta Táctica (SERT) del OIJ para garantizar la primera extradición de ciudadanos costarricenses.

Las autoridades recibieron información sensible sobre un posible atentado contra ambos sospechosos. Soto detalló que tuvieron que planificar cuidadosamente toda la logística para trazar y asegurar la ruta desde el ámbito de máxima seguridad del centro penitenciario La Reforma hasta la Base 2 del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría.

El operativo incluyó vehículos altamente blindados, equipo de protección para resguardar a los extraditables y el apoyo de la oficina de Interpol en el país, la Fuerza Pública y el Servicio de Vigilancia Aérea.

Uno de los puntos clave fue mantener bajo reserva la fecha y la hora exactas del traslado para evitar posibles interceptaciones de comandos armados. Esto permitió ejecutar el operativo de forma rápida y sin incidentes para los extraditados ni para terceros.

Aunque la distancia era corta, el trayecto obligaba a transitar por diversas barriadas, lo que representaba un riesgo táctico elevado y justificó el amplio despliegue de seguridad.

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Recurso sembró incertidumbre

El fiscal Díaz reveló que, horas antes de la entrega material de los dos extraditables, persistía la incertidumbre sobre la posibilidad de concretar el proceso debido a un recurso de apelación presentado por la defensa técnica de Gamboa.

Detalló que, a tan solo una hora del traslado, las autoridades todavía esperaban la notificación oficial del Tribunal de Apelación de Sentencia para dar por agotadas todas las etapas judiciales.

Desde la noche anterior al operativo, recibieron información de que existía la posibilidad de que uno de los extraditables no viajara debido a la serie de recursos legales presentados para impedir el proceso, según explicó Soto. Esta situación generó zozobra e incomodidad entre los equipos, aunque se mantuvieron preparados para ejecutar el traslado de ambos.

Además, escasas horas o incluso minutos antes de la entrega, uno de los extraditables manifestó sentirse mal y alegó una afectación de salud. Sin embargo, esa situación quedó atrás cuando el juez y los oficiales de la DEA firmaron el acta correspondiente.

Un episodio de "Radiografía del Crimen", pódcast oficial del Ministerio Público, incluyó también un audio de la torre de control del aeropuerto en el que se escucha cómo se ordenó restringir los aterrizajes durante un lapso de entre cinco y diez minutos para dar prioridad a esta "actividad policial de alta importancia para el país".

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Preparación y ejecución

Un agente del SERT, cuya identidad no fue revelada por razones de seguridad, explicó que la primera extradición de ciudadanos costarricenses requirió varios días de preparación y prácticas previas para identificar y corregir vulnerabilidades. El operativo se ejecutó en tres fases principales.

La primera correspondió a la extracción y el traslado. Consistió en sacar a los extraditables de La Reforma y llevarlos hasta el centro de control del aeropuerto. El equipo de inteligencia definió rutas primarias y secundarias, mientras una avanzada policial cerró vías y controló el tránsito para crear un corredor seguro.

El convoy no utilizó la entrada principal del aeropuerto, sino un portón especial ubicado en el sector sur para evitar obstáculos. El traslado tenía un tiempo estimado de siete minutos, pero se completó en seis minutos y 30 segundos.

La segunda fase correspondió a la coordinación y seguridad en el aeropuerto. Esta fue la etapa más crítica debido a que la pista es un área abierta y vulnerable a posibles ataques a larga distancia.

Para reducir los riesgos, se establecieron perímetros interno y externo, apoyados por drones. También se ubicaron equipos de francotiradores y observadores especializados en los techos y otros puntos estratégicos para mitigar cualquier amenaza.

Simultáneamente, los operadores del SERT formaron una "cápsula" de seguridad de 360 grados alrededor de los extraditables, con el objetivo de mantener un control físico absoluto.

La tercera y última fase fue la diplomática. Consistió en la entrega de los extraditables en la pista, con la participación de un juez, personal de la DEA, representantes de la embajada de Estados Unidos y altos jerarcas costarricenses. Esta etapa exigió un cuidado extremo tanto en el ámbito policial como en el diplomático.

El agente detalló que, desde su aterrizaje, la aeronave de la DEA contó con seguridad las 24 horas y fue inspeccionada con perros detectores de explosivos. En ningún momento quedó desatendida, con el fin de evitar cualquier sabotaje que pudiera ocasionar una tragedia.

Aunque hubo cambios de último minuto antes de iniciar la extracción, el equipo táctico ya tenía previstos cuatro planes de contingencia (A, B, C y D) para garantizar el cumplimiento de la misión.

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Últimos minutos

Llegaron los últimos minutos del operativo, pero la tensión y la concentración se mantuvieron. El agente táctico relató que el traslado desde los vehículos blindados hasta el salón diplomático estuvo marcado por una gran tensión, debido a las alertas sobre posibles francotiradores, drones, intentos de fuga o atentados para "dar de baja" a los extraditables.

Incluso se realizaron sobrevuelos a baja altura con un helicóptero del Servicio de Vigilancia Aérea en los alrededores del aeropuerto. Díaz añadió que ambos sujetos fueron bajados de los vehículos con varios minutos de diferencia e ingresados en oficinas administrativas del aeropuerto para completar los trámites migratorios de salida del país.

La llegada de los pilotos y la preparación de la aeronave oficial de la DEA, en lugar de utilizar un vuelo comercial, marcaron la recta final del proceso de entrega.

Soto describió el contraste entre las actitudes de los detenidos durante la caminata hacia el avión. Gamboa salió primero, con un paso muy lento y una actitud preocupada. Observaba su entorno e incluso llegó a detenerse mientras dirigía la mirada hacia las montañas.

Minutos después salió López Vega, quien se mostró más tranquilo y caminó directamente hacia la aeronave, sin hacer pausas y aparentemente con la intención de terminar el proceso cuanto antes.