Del padre proveedor al padre presente, así está cambiando la paternidad

Del padre proveedor al padre presente: así ha cambiado la paternidad y su impacto en la sociedad
La imagen del padre que únicamente trabajaba para llevar dinero a la casa está cambiando. Así lo aseguran psicólogos y especialistas en niñez que observan una transformación en la forma en que los hombres participan en la vida de sus hijos.
De acuerdo con los expertos, cada vez más padres se involucran en la crianza, los cuidados y el acompañamiento emocional, un fenómeno que está modificando tanto las dinámicas familiares como la manera en que las nuevas generaciones construyen sus relaciones afectivas.
Aunque todavía persisten barreras culturales, laborales y sociales, los especialistas afirman que más hombres buscan construir vínculos cercanos con sus hijos y asumir responsabilidades que durante décadas fueron consideradas principalmente una tarea de las madres.
Un cambio impulsado por la sociedad
Para Luis Diego Conejo Bolaños, investigador y académico del Instituto de Estudios Interdisciplinarios de la Niñez y la Adolescencia de la Universidad Nacional, la transformación de la paternidad responde a cambios profundos en la organización social y familiar.
"Venimos de un rol que era primordialmente proveedor en términos económicos y que se desentendía de muchos ámbitos importantes de la crianza, la responsabilidad de los cuidados y la participación en la vida familiar. Ahora vemos cada vez más padres involucrados en la educación, el acompañamiento y el cuidado de sus hijos", explicó.
De acuerdo con los expertos, durante años predominó un modelo familiar en el que los hombres asumían principalmente el sustento económico del hogar, mientras que las mujeres concentraban la mayor parte de las tareas de crianza.
Sin embargo, la incorporación de las mujeres al mercado laboral y a espacios de liderazgo transformó esa dinámica.
"Las mujeres han ido asumiendo cada vez más roles importantes en las instituciones sociales que trascienden la familia. Eso tiene una consecuencia: se necesita un mayor balance en las responsabilidades familiares. Es ahí donde hablamos de corresponsabilidad en los cuidados", dijo Conejo.
A pesar de ello, considera que aún existen desigualdades.
"No podemos decir que eso es historia del pasado. Se continúa dando una distribución desigual de las responsabilidades familiares, pero es importante reconocer que sí ha habido avances", agregó.
Más presencia y más conexión emocional
Para el psicólogo clínico Sender Herrera Sibaja, especialista en apego, crianza y conexión emocional, uno de los cambios más importantes es que muchos hombres han comenzado a comprender que su papel no se limita a proveer económicamente.
"Hay más papás presentes, más afectivos y más involucrados en los cuidados. Son hombres que quieren participar activamente en la crianza porque entienden la importancia que eso tiene para el desarrollo emocional de sus hijos", afirmó.
Según Herrera, durante años predominó la idea de que el padre cumplía su función si garantizaba alimentación, vivienda y educación.
Hoy, explica, existe una comprensión más amplia de las necesidades de los niños.
"Antes se creía que si había casa, alimentación y educación, el trabajo estaba hecho. Hoy entendemos que también existe una provisión emocional, que es igualmente importante para el bienestar de los niños y adolescentes", comentó.
Esta nueva visión lleva a muchos hombres a involucrarse desde etapas tempranas de la vida de sus hijos.
El impacto en los hijos
La participación activa de los padres genera beneficios que van más allá del hogar.
Según los especialistas, los niños y adolescentes que cuentan con figuras paternas presentes disponen de mayores recursos emocionales para enfrentar desafíos y construir relaciones saludables.
"Tener figuras de apego diversas les brinda más recursos para afrontar problemas, resolver dudas y satisfacer necesidades emocionales. Es una ventaja importante para su desarrollo integral", señaló Conejo.
Los desafíos pendientes
Pese a los avances, los expertos consideran que todavía existen obstáculos importantes.
Uno de ellos son las condiciones laborales, que en muchos casos dificultan una participación más activa en la crianza.
"Se ha transformado la organización social, pero no ha existido una conciliación entre el trabajo compartido y la crianza compartida. Muchas veces los hombres quieren involucrarse más, pero el sistema no se los facilita", afirmó Herrera.
A esto se suman los estereotipos culturales que continúan asociando las labores de cuidado principalmente con las mujeres.
También persisten retos relacionados con la salud mental masculina.
"A los hombres todavía les cuesta expresar vulnerabilidad, pedir ayuda o mostrar dolor. Muchas veces la única emoción socialmente aceptada es el enojo, y eso tiene consecuencias importantes para la salud mental", señaló Conejo.
Una nueva generación de padres
Para los especialistas, la evolución de la paternidad no solo está transformando a los hombres. También está influyendo en la forma en que crecen las nuevas generaciones.
La presencia activa de los padres contribuye a construir relaciones familiares más cercanas, fortalece el desarrollo emocional de los hijos y promueve una distribución más equitativa de las responsabilidades dentro del hogar.
Aunque todavía quedan desafíos por superar, los expertos coinciden en que cada vez más hombres están redefiniendo lo que significa ser padre, apostando por una paternidad más cercana, afectiva y comprometida.
Y esa transformación, aseguran, tiene el potencial de generar efectos positivos que trascienden las familias y alcanzan a toda la sociedad.
