De Los Santos a China: café costarricense se cotiza en $351 por kilo

De Los Santos a China: café costarricense se cotiza en $351 por kilo

De Los Santos a China: café costarricense se cotiza en $351 por kilo

Un café producido en Santa María de Dota, en la Zona de Los Santos, alcanzó los $351 por kilogramo en una subasta internacional de cafés de ultraespecialidad.

El café pertenece a la familia Navarro Porras, de Café Monte Copey, y fue adquirido por CHG, de China.

Para Josué Navarro Porras, productor de la familia, detrás de ese precio hay mucho más que una cifra. Hay años de trabajo, una forma distinta de producir café y la apuesta por demostrar que Costa Rica todavía puede competir en los mercados que buscan los cafés más exclusivos.

Todo empezó con solo 12 kilos

El café que alcanzó los $351 por kilogramo no fue producido en grandes cantidades. Todo lo contrario. El lote tenía apenas 12 kilos, una cantidad pequeña que permitió a la familia dedicar especial atención a cada etapa de su elaboración.

Navarro explicó que el fruto fue recolectado muy temprano, cuando la temperatura se encontraba entre 13 y 15 °C. Después, permaneció 24 horas en reposo y pasó por un proceso de secado cuidadosamente controlado. La intención era conseguir un café con un sabor particular. El resultado, según Navarro, tiene notas florales y de jazmín, uva y frutos rojos.

Son características que pueden sonar lejanas para quien simplemente se prepara una taza de café en casa, pero que en el mercado internacional de cafés de alta especialidad pueden marcar una diferencia importante.

Un café que volvió a poner a Costa Rica en el mapa

El lote es de variedad Geisha, un café que alcanzó reconocimiento internacional principalmente por su producción en Panamá.

Sin embargo, Navarro explica que esta variedad también estuvo presente en Costa Rica y que productores nacionales han trabajado en los últimos años para recuperarla.

El café vendido en la subasta nació en La Bandera, Santa María de Dota, a unos 1.950 metros sobre el nivel del mar.

Para Navarro, la combinación de la zona, la altura y el cuidado durante todo el proceso permite obtener un producto diferente.

Y eso es precisamente lo que buscan los compradores de este segmento: cafés que no sean iguales a los que pueden encontrar en cualquier otro lugar.

El precio también habla de Costa Rica

Para la familia Navarro Porras, los $351 por kilogramo no son solamente un logro de su finca.

Navarro considera que el resultado puede servir para demostrar que el país tiene espacio en mercados donde se paga por la calidad, la exclusividad y la diferencia del producto. La subasta se realizó entre el 24 y el 26 de agosto.

Cuatro generaciones entre cafetales

La historia detrás de esos 12 kilos comenzó mucho antes de la subasta. La familia Navarro Porras lleva cuatro generaciones dedicada al café. Josué creció entre cafetales y hoy trabaja junto con sus cinco hermanos en el negocio familiar.

Los seis estudiaron antes de regresar a la actividad cafetalera. Su padre, quien falleció hace cuatro años, quería que sus hijos tuvieran otras oportunidades antes de decidir si continuarían trabajando en el cafetal. Al final, todos regresaron.

Pero lo hicieron con una visión diferente: buscar nuevas formas de producir, procesar y comercializar el café.

Actualmente, unas 12 personas de la familia participan directamente en la actividad. A ellas se suman cinco colaboradores permanentes y, durante la cosecha, entre 35 y 40 trabajadores.

La historia tampoco parece terminar con ellos. El hijo de Josué, de 5 años y medio, ya forma parte de la cuarta generación de la familia vinculada con el café.

La familia procesa su propio café y ha logrado colocarlo en mercados como Suecia, Japón, Corea del Sur, Taiwán y Estados Unidos.

Ahora, uno de sus pequeños lotes terminó en China después de alcanzar un precio que supera ampliamente el que normalmente se paga por un kilogramo de café.

Navarro también señaló dificultades que, desde su perspectiva, enfrenta actualmente el sector cafetalero costarricense. Entre ellas mencionó los efectos del cambio climático y la necesidad de contar con mayor acompañamiento técnico para los productores.