Cuatro historias de productores que protegen el océano
El océano produce más de la mitad del oxígeno que respiramos, regula el clima y sostiene millones de empleos en todo el mundo. Por eso, cada 8 de junio, el Día Mundial de los Océanos recuerda la necesidad de proteger estos ecosistemas y de impulsar actividades productivas que contribuyan a su conservación.
En el Golfo de Nicoya, productores vinculados a la acuicultura y a la pesca responsable aplican prácticas orientadas a reducir la presión sobre los recursos marinos y asegurar su sostenibilidad. Entre ellas destacan el cultivo de camarón, pargo manchado y ostras, así como el monitoreo de embarcaciones y el respeto de las vedas.
Camarón cultivado con apoyo de energía solar
En Colorado de Abangares, Helen Gutiérrez y su padre, Isidro, administran Finca La Reina, una granja dedicada al cultivo de camarón.
La producción incorpora equipos automatizados que funcionan con energía solar, una alternativa que reduce el consumo energético de la operación.
Gutiérrez explicó que el cultivo de camarón también ayuda a disminuir la presión sobre las poblaciones silvestres y representa una alternativa frente a prácticas pesqueras que capturan ejemplares antes de alcanzar su madurez biológica.
Además, investigaciones señalan que el agua utilizada en las piscinas de cultivo puede aportar nutrientes al manglar cuando regresa al entorno natural bajo condiciones controladas, lo que favorece su recuperación y funcionamiento ecológico.
Trazabilidad para una pesca responsable
En Costa de Pájaros, Manrique Álvarez lidera el proyecto Cama-Pez de la Costa, una iniciativa basada en principios de pesca sostenible.
Los pescadores respetan las tallas mínimas y máximas de captura, verifican la calidad de los productos y mantienen controles sobre las condiciones de almacenamiento.
El proyecto también utiliza monitoreo pesquero y seguimiento satelital para verificar las rutas de navegación y confirmar que las embarcaciones no ingresen a zonas sujetas a veda.
Según Álvarez, estas medidas permiten ofrecer productos obtenidos bajo estándares responsables y fortalecer la confianza de los consumidores.
Las ostras que ayudan a limpiar el agua
Hace 11 años, Pablo Quirós inició una granja de ostras en Costa de Pájaros con semilla proporcionada por la Universidad Nacional.
Hoy mantiene entre 800.000 y 900.000 ejemplares, cuya función va más allá de la producción alimentaria.
Las ostras son organismos filtradores. Obtienen su alimento al procesar agua marina que contiene fitoplancton, microalgas y materia orgánica.
"Básicamente, son purificadoras o limpiadoras del agua de mar", afirmó Quirós.
Se estima que cada ostra puede filtrar hasta 50 litros de agua al día. Por esa razón, el productor considera que ampliar este tipo de granjas podría generar beneficios ambientales adicionales para los ecosistemas costeros.
Aprovechamiento total del recurso
En Punta Morales de Chomes, los hermanos Eduardo y Miriam Tenorio desarrollan un modelo distinto de cultivo de camarón.
Su producción se destina principalmente a carnada para la pesca artesanal y para actividades turísticas educativas en el Golfo de Nicoya.
Los productores también aplican controles sobre la calidad del agua utilizada en las piscinas de cultivo y aprovechan al máximo la producción.
Los ejemplares que no se comercializan como carnada se utilizan en una marisquería de su propiedad, lo que reduce el desperdicio y mejora el aprovechamiento del recurso.
Producción y conservación pueden ir de la mano
Para Ana Eugenia Robles Herrera, directora de Investigación y Sostenibilidad de la Universidad Latina de Costa Rica, la protección de los océanos no depende únicamente de áreas protegidas o regulaciones ambientales.
Robles considera que los sistemas productivos responsables también son fundamentales para garantizar la salud de los ecosistemas marinos y la seguridad alimentaria.
"El futuro de nuestros océanos dependerá de nuestra capacidad para integrar ciencia, gobernanza, producción sostenible y participación comunitaria", aseguró.
Con motivo del Día Mundial de los Océanos, la investigadora hizo un llamado a fortalecer modelos productivos que permitan generar alimentos de forma sostenible sin comprometer la salud de los ecosistemas marinos.































