Suero tico que salva vidas en Eswatini, también lo hace en Nigeria, Mali y Costa de Marfil
El ICP-UCR adaptó su fórmula para Eswatini

En un país donde las mordeduras de serpiente eran una sentencia de muerte, un suero desarrollado en Costa Rica cambió la historia. Gracias a la labor del Instituto Clodomiro Picado de la Universidad de Costa Rica (ICP-UCR), Eswatini logró en el 2024, cero muertes por envenenamiento de serpientes.
Este éxito no fue casualidad, detrás hay años de investigación, colaboraciones, estratégicas y una innovadora adaptación del antiveneno para las condiciones del país africano.
Conversamos con Guillermo León Montero, el director del proyecto para conocer como nació esta alianza y el impacto del suero costarricense en África.
El funcionario además informó que también salvan vidas en Nigeria, Mali, Costa de Marfil y otros países.

¿Cómo nació la colaboración entre el Instituto Clodomiro Picado y Eswatini para el suministro de suero antiofídico?
La colaboración surge gracias a Francisco Wu, nuestro distribuidor en África, quien encontró el trabajo de la Fundación antivenenos de Eswatini y contactó a su fundadora, Thea Litschka. A partir de ahí, evaluamos nuestro antiveneno, desarrollado en 2005, pero lo ajustamos a las necesidades de Eswatini.
¿Qué organismos han sido fundamentales en la distribución del suero en Eswatini?
Los que han sido claves para la distribución del suero del ICP-UCR, en Eswatini han sido la fundación de antivenenos de Eswatini liderada y fundada por Thea Litschka. También el Ministerio de Salud de Eswatini, que declaró una emergencia nacional para facilitar la importación de nuestro antiveneno en ese país. La Luke Commission, que es una entidad que ofrece servicios de salud a las poblaciones vulnerables en Eswatini y en los últimos años Wellcome ofreció un importante financiamiento con el que se aceleró el desarrollo del antiveneno adaptado para las necesidades del continente africano.
¿Cómo se adaptó la fórmula del suero en polvo para facilitar su distribución?
El ICP, ha producido antivenenos por 55 años. Esto incluye formulaciones líquidas y formulaciones liofilizadas, que es formulaciones en polvo que no requieren ser almacenadas en refrigeración y que tienen una vida útil más más larga debido a que son productos más estables. Entonces, lo que se hizo fue trasladar el conocimiento para generar un producto que se adaptara a las necesidades de Eswatini.

¿Cuáles fueron los principales desafíos en la adaptación y distribución del suero?
Uno de los desafíos más importantes para el desarrollo de este antiveneno, fue ampliar el espectro de neutralización del antiveneno panafricano que ya habíamos desarrollado, para que pudiera incluir los venenos de las cobras y a las mambas. Para lograrlo, trabajamos en los esquemas de inmunización en caballos, asegurándonos, en primer lugar, de que fueran seguros para ellos y, además, de que estimularan una respuesta de anticuerpos lo suficientemente alta para que la formulación resultara eficaz en el tratamiento de estos envenenamientos.
¿Qué resultados o datos se tienen sobre la efectividad del suero en la prevención de muertes por mordeduras de serpiente durante el 2024?
En el 2024, la LUKE Commission, recibió 420 casos de envenenamiento físico, con el antiveneno producido por el ICP-UCR, lograron reducir a cero muertes ese año por esta causa. Entonces, para ellos es un logro muy importante, contar con un antiveneno eficaz y seguro es un punto muy positivo, pero también contar con una estructura de salud, médicos bien calificados y la buena reacción del paciente que es envenenado a buscar ayuda médica. No, ir a donde un curandero o intentar resolver el envenenamiento con métodos caseros. Eso contribuyó muchísimo a este excelente resultado que tuvieron.
¿El envío del antiveneno a Eswatini es parte de una iniciativa más amplia que involucra otros países de África, o ha sido una solución exclusiva para este país?
También, se desarrolló para continente africano, se consume en Nigeria, Mali, Costa de Marfil y otros países del continente africano en los que la organización, Médicos Sin Fronteras tiene misiones. Tenemos la suerte de que esta organización, que es sumamente reconocida a nivel mundial, entre las opciones de antivenenos que puede encontrar en el mercado, haya decidido abastecerse de los antivenenos que se producen acá en Costa Rica.
¿Cómo se mantiene un suministro constante de suero antiveneno en Eswatini?
El abastecimiento se garantiza a través de una operación bastante sencilla, nosotros producimos los antivenenos, los enviamos, ellos pagan por esos antivenenos y con ese pago se vuelven a comprar otra vez materias primas y todos los insumos que se requieren para hacer el siguiente lote de antivenenos, una vez que está finalizado pues también se ofrece comercialmente, es la forma en la que se garantiza la producción, la distribución y el consumo permanente de antivenenos, no solamente en África sino también en Centroamérica por ejemplo y en otros países.
La colaboración entre el ICP-UCR y Eswatini ha demostrado que el acceso a tratamientos eficaces puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. La reducción a cero de las muertes por mordeduras de serpiente en 2024 resalta no solo la efectividad del suero antiofídico costarricense, sino también el impacto de una estrategia que involucra a científicos, médicos y organismos internacionales.
El éxito de esta iniciativa refuerza el papel de Costa Rica como referente en la producción de antivenenos a nivel global y abre la puerta a futuras colaboraciones en otros países que aún enfrentan altas tasas de mortalidad por accidentes ofídicos.