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Condenan a tico en Estados Unidos por estafas de $4 millones a adultos mayores

Centro de operaciones delictivas estaba en Costa Rica

Por Carlos Castro | 24 de Sep. 2024 | 8:40 am

Un tico-estadounidense, de apellido Roger, fue condenado a pagar con prisión su participación en esquema de fraudes que operó con un centro de llamadas en Costa Rica para estafar a adultos mayores, por medio de telemarketing, fingiendo ser funcionarios del gobierno de Estados Unidos (EE.UU.).

Un jurado federal de Carolina del Norte señaló como culpable al hombre de 40 años por conspirar con varias personas para contactar a las víctimas y engañarlas, diciéndoles que habían ganado un premio sustancial de un "sorteo".

"(…) les dijeron a las víctimas que necesitaban hacer una serie de pagos por adelantado antes de cobrar su supuesto premio, supuestamente para cumplir con impuestos, derechos de aduana y otras tarifas. Los co-conspiradores utilizaron una variedad de medios para ocultar sus verdaderas identidades, incluida la tecnología de Voz sobre Protocolo de Internet, que hacía parecer que llamaban desde Washington, DC, y otros lugares de los Estados Unidos", explicó el Departamento de Justicia de Estados Unidos en un comunicado.

Según esta entidad, Roger llamó personalmente a las víctimas desde Costa Rica, utilizando nombres y documentos falsos para engañarlas, además reclutó y dirigió a cómplices para que siguieran su patrón con otras víctimas a través de comunicaciones telefónicas hasta lograr que estas desembolsaran los pagos desde EE.UU. a Costa Rica.

"Las pruebas presentadas en el juicio demostraron que Roger y sus cómplices robaron más de 4 millones de dólares a las víctimas", detallaron.

Al costarricense lo declararon culpable de los cargos de conspiración para cometer fraude postal y electrónico, cuatro cargos de fraude electrónico, un cargo de conspiración para cometer lavado de dinero y dos cargos de lavado de dinero internacional.

Por estos delitos podría enfrentar una pena máxima de 25 años por cada fraude (10 víctimas) y 20 años por cada cargo de conspiración y por lavar dinero; es decir su pena superaría los 300 años de prisión, sin embargo, para esto se deberá fijar una nueva fecha donde el condenado deberá acudir solo para conocer los años que permanecerá privado de libertad, según lo que determine el juez de un tribunal federal de distrito a cargo, según las pautas de sentencia de los EE.UU. y otros factores legales.

El caso estuvo a cargo de la fiscal general adjunta principal Nicole M. Argentieri, jefa de la División Penal del Departamento de Justicia; la fiscal federal Dena J. King para el Distrito Oeste de Carolina del Norte; el inspector a cargo Tommy Coke de la División de Atlanta del Servicio de Inspección Postal de los EE. UU. (USPIS); la agente especial a cargo Karen Wingerd de la Oficina de Campo de Cincinnati del Servicio de Investigación Criminal del IRS (IRS-CI); y el agente especial a cargo Robert DeWitt de la Oficina de Campo del FBI en Charlotte.

La División de Atlanta del Servicio de Inspección Pública de los Estados Unidos (USPIS), la Oficina de Campo de Cincinnati del Servicio de Impuestos Internos (IRS-CI) y la Oficina de Campo de Charlotte del FBI investigaron el caso.

Otro cayó en Costa Rica

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La captura la llevaron a cabo dos motorizados de la policía local, previa coordinación con la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) y el Organismo de Investigación Judicial (OIJ). Estos últimos dos cuerpos policiales daban seguimiento al sujeto, ante lo cual, alertaron al primero de los entes del vehículo en el que viajaba.

Oficiales fueron distribuidos a lo largo del cantón, hasta que se logró divisar cuando el sospechoso manejaba un Porsche Cayenne negro. De inmediato se le giró una señal de alto, la cual acató algunos segundos después.

El hombre fue bajado del carro; pero este pensaba que su abordaje se relacionaba con una infracción de tránsito. De hecho, cuando se le solicitó que se diera vuelta para proceder con su aprehensión, este pidió que se le hiciera la multa y aseguró que la pagaría de inmediato en el lugar.

Posteriormente, luego de que se confirmara su identidad, se le informó que fue detenido con motivo de una orden de captura internacional que pesaba en su contra, emitida por su natal, Estados Unidos desde el pasado 9 de mayo. Tras su captura fue puesto a las órdenes del Tribunal Penal del I Circuito Judicial de San José.

Los demás sospechosos fueron identificados como Paul Andy Stiep (Miami, Florida), Manuel Mauro Chavez (Miami, Florida), Mark Raymond Oman (Long Beach, Washington), Cole Anthony Parks (Pompano Beach, Florida) y Nicholas Richer (Nashua, New Hampshire).

Solo el primero y Nigh vivían en Costa Rica para el momento de la acusación.

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