Cirugía de cinco horas salva a madre y bebé en Cartago: Segundo caso resuelto con éxito en 20 años

El Hospital Maximiliano Peralta Jiménez, en Cartago, realizó con éxito una cirugía de alta complejidad que duró cerca de cinco horas y el que se salvó a una madre y a su bebé. Se trata del segundo caso de acretismo placentario resuelto con éxito en ese centro médico en aproximadamente 20 años.
La intervención se dio el pasado 19 de marzo. Participó un equipo multidisciplinario con especialistas en ginecología y obstetricia, anestesia, neonatología, urología y cirugía vascular periférica. También colaboraron enfermería, laboratorio, farmacia y radiología. Gracias a esta coordinación, ambos pacientes evolucionaron sin complicaciones y ya se encuentran en su hogar.
El acretismo placentario es una condición poco frecuente. Ocurre cuando la placenta se adhiere de forma anormal al útero y puede invadir otros órganos. Esto aumenta el riesgo de hemorragias severas si no se detecta a tiempo.
La doctora Claudia Fisher, ginecobstetra del hospital, explicó que el caso se detectó durante el control prenatal de una joven vecina de Taras de Cartago. La paciente presentaba sospechas de placenta previa total asociada a esta condición.
Tras estudios complementarios, el equipo confirmó el diagnóstico y planificó la cirugía.
"Cuando hay profundidad en la placenta, hay que ver hasta dónde se extiende. Muchas veces puede alcanzar la vejiga y otros órganos cercanos, comprometiendo la salud de la mujer y su hijo. De no identificarse a tiempo, podría haber implicado una cirugía de emergencia con sangrados profusos", indicó la especialista.
Tras la cirugía, la paciente permaneció en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de forma preventiva. Se mantuvo estable y luego fue dada de alta por su buena evolución. El recién nacido permaneció internado dos semanas más para ganar peso antes de regresar a casa.
La paciente, Pamela Montoya, recordó que el diagnóstico generó preocupación en su familia. "Nos habían hablado de que era algo complejo, pero todo salió perfecto y damos gracias a Dios y al hospital", expresó.
Su esposo, Roberto Carlos Nájera, describió la experiencia como angustiante. "Recuerdo el día de la cirugía que no tuve paz. Estuve muy inquieto, pensando lo peor. Pero los doctores siempre llegaban con buenas noticias. Gracias a Dios todo salió bien", relató.
Por su parte, el doctor Ruddy Canales, jefe de cirugía, destacó el rol de varias especialidades. Explicó que urología protegió las vías urinarias de la madre. En tanto, cirugía vascular periférica controló la circulación del útero. Esto permitió a ginecólogos y neonatólogos realizar la extracción del bebé y del útero.
"Lo que más me motiva es que tanto la madre como el hijo salieron muy bien y pudieron irse a casa", afirmó.
Aunque el acretismo placentario no es frecuente, su incidencia ha aumentado a nivel mundial. Esto se asocia, en parte, al incremento de cesáreas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).