Auditoría revela que varios médicos de emergencias en la CCSS no tienen curso de RCP
(CRHoy.com).— Un estudio realizado por la Auditoría Interna de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) reveló que hay médicos en los servicios de urgencias de diferentes áreas de salud del país que no cuentan con el Curso de Reanimación en Emergencias Cardiovasculares (CREC), lo que se conoce popularmente como RCP (reanimación caradiopulmonar).
Así se desprende del informe ASS-041-2022, cuyo objetivo era evaluar los servicios técnicos administrativos que brindan atención 24 horas. En total se evaluaron 10 áreas de salud: Guadalupe de Goicoechea; Cariari de Pococí: Puerto Viejo de Sarapiquí, Heredia; La Cruz, Santa Cruz y Carrillo de Belén en Guanacaste; Garabito, Parrita, Buenos Aires y Puerto Jiménez de Puntarenas.
Dentro de la investigación ejecutada, la Auditoría evalúo la capacitación del personal médico y descubrió que de 137 médicos que laboran en los 10 servicios de urgencias mencionados, un total de 86 no habían recibido el CREC y el resto, 51 médicos, si contaban con el curso.
¿Qué es el CREC? Según la página de la CCSS, en la cual se consigna una nota de setiembre del 2022, titulada "Curso de reanimación y emergencias cardiovasculares del CENDEISSS celebra su décimo aniversario", "la reanimación cardio pulmonar (RCP) es un procedimiento de emergencia que se realiza cuando alguien ha dejado de respirar o el corazón ha cesado de palpitar. Con la RCP solo con las manos, haciendo compresiones torácicas, se consigue mantener la sangre circulando hasta que se pueda restablecer la respiración y el ritmo cardíaco o hasta que llegue ayuda.
Los coordinadores de los servicios de urgencias respondieron a la Auditoría que, por los efectos de la pandemia, se vieron obligados a suspender el curso y por el tiempo trascurrido, "prácticamente todos los médicos requiere recibir la actualización del CREC".
En la misma publicación realizada por la CCSS sobre dicho curso se indica que "durante la pandemia este curso se convirtió en una herramienta de refuerzo indispensable para brindar atención en la emergencia por la covid-19. De cara a ello, el centro reformuló el programa y los contenidos del curso, adaptándolos a las nuevas necesidades médicas y tecnológicas, permitiendo fortalecer la atención a los pacientes usuarios de los servicios de emergencias".
Otro de los problemas que enfrentan las áreas de salud es que el alto volumen de consulta y el limitado recurso humano, hace difícil que todos los profesionales puedan asistir a las convocatorias que efectúa el Centro de Desarrollo Estratégico e Información en Salud y Seguridad Social (CENDEISS). Además, los coordinadores de urgencias señalaron que los cupos son pocos y muy distanciados.
La Auditoría concluyó que no disponer de la capacitación y actualización en el manejo de las emergencias, podría poner en detrimento la salud de los usuarios, "al no recibir un abordaje adecuado y actualizado que le garantice con las destrezas aplicadas, restablecer de forma oportuna aquellas afecciones que atentan contra la vida inmediata y lograr estabilizar su condición de salud".
Medicamentos requeridos
El tema de los medicamentos no se quedó atrás en la evaluación realizada por la Autoría y su conclusión es preocupante. Según el estudio, los servicios de urgencias evaluados no disponen de los medicamentos requeridos para el manejo avanzado de la vía aérea, el cual es un insumo que se utiliza en la Secuencia Rápida de Intubación (SRI) en caso de una emergencia.
El SRI tiene como objetivo asegurar la vía aérea del paciente lo más rápido posible, y para el mismo se usan agentes de inducción y de bloqueo neuromuscular para lograrlo. "El propósito de la SRI es facilitar el acceso a la vía aérea del paciente crítico minimizando el riesgo de complicaciones y aumentando la tasa de éxito de la intubación".
"En el servicio de urgencias todo paciente que llega debe ser considerado como portador de estómago lleno, ya que en la mayoría de los casos se desconoce la hora de la última ingesta alimentaria. El problema se da, cuando este paciente que llega de la calle, en su gran mayoría por accidentes de tránsito, o por cualquier otro tipo de trauma, requiera una SRI para manejar la vía aérea", determinó la Auditoría.
El informe evidenció que en algunos servicios de urgencia solo mantienen 1 ampolla de diazepam, en otros tienen 10; en algunos lugares el midazolam y el diazepam están en la farmacia; en otros solo dejan 1 ampolla, y otros manejan 5 ampollas en el carro de paro. En el caso de la amiodarona, algunos solo tienen 1 ampolla, en otros manejan hasta 5 ampollas.
El estudio de la Auditoría incluye declaraciones del doctor Pablo Rodríguez, coordinador del Servicio de Urgencias del Área de Salud de Cariari de Pococí, a quien los auditores le consultaron si disponían de algún agente de bloqueo neuromuscular como la succinilcolina.
"No, pese a que basados en los cursos realizados por los médicos del servicio se podría justificar el contar con el medicamento, el comité de farmacoterapia nos lo ha negado en múltiples ocasiones por el nivel de usuario. Esto conlleva a un riesgo enorme para los pacientes que cotidianamente vemos (…). La cantidad de pacientes con compromiso de vía aérea es alta, tanto por accidentes de tránsito como de violencia y sicariato, los cuales se suman a los pacientes con patología cardiovascular que se complican súbitamente", indicó Rodríguez a la Auditoría.
Personal de enfermería
Los auditores de la Caja establecieron que, en al menos 7 de los 10 servicios de urgencias evaluados, es el personal de enfermería el que efectúa la evaluación del paciente, según su percepción y los signos vitales del mismo. La clasificación de los pacientes se realiza mediante la escala llamada "Canadian Emergency Department Triage and Acuity Scale" (CTAS).
Si bien los servicios de urgencias están sobresaturados, por lo general, por enfermos con patologías no urgentes, en otros casos llegan pacientes que requieren prioridad en su manejo y al no tener un sistema de clasificación formal no son atendidos según la complejidad.
"Con el fin de usar los recursos de forma más eficiente, oportuna y racional, se hace imprescindible, a nivel institucional, la implementación del CTAS o el método que la institución considere pertinente, para la clasificación de la priorización con la que un paciente en la sala de urgencias debe ser atendido".
