Asesinatos merman capacidad del OIJ para atender otros delitos
Organismo debe dedicar más recurso y personal a homicidios, alejándolos de investigar otros crímenes
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) reconoce que hacerle frente a la gran carga de trabajo que genera la ola de homicidios que azota Costa Rica, acapara al personal y recursos, lo que termina afectando la persecución de otras actividades ilícitas más estructuradas y difíciles de desmantelar.
El OIJ maneja una especie de ‘pirámide del delito': un sistema que permite agrupar los diferentes tipos de actividades o hechos delictivos, según su complejidad, la cantidad de recursos que se requieren para combatirlos o qué tanto afectan a la sociedad costarricense.
En entrevista con CRHoy, Randall Zúñiga, director de la policía judicial, explicó esta pirámide se divide en especies de categorías o escalones según diversos criterios que se manejan de forma interna.
Por ejemplo, en la base de la pirámide se encuentran delitos que, aunque podrían ser más ‘sencillos' de resolver, son también más frecuentes. Acá aparecen actos como robos, hurtos, asaltos, extracción de ganado y transgresiones menores o menos gravosas.
En un secundo escalafón, se ubican algunos que se tornan más violentos, sin llegar a una muerte: agresiones con arma, robo de vehículos, extorsiones, secuestros y agresiones cabrían en esta categoría.
Un tercer peldaño contiene los delitos que acaban con la vida otras personas o que estuvieron cerca de conseguirlo, como los intentos de homicidios, asesinatos y femicidios.
Las últimas dos divisiones están compuestas por delitos que suelen tener una estructura o una complejidad más alta de investigar, tales como el crimen organizado, el lavado de dinero, el tráfico de drogas, y la corrupción.
Esta pirámide tiene una razón de ser y de agrupar los delitos: permite al Organismo planificar y adecuar la cantidad de recursos, tiempo y esfuerzo disponibles, que se dedican a cada tipo criminal. En otras palabras, es clave para priorizar.
El elevado aumento de homicidios en los últimos dos años, desde mediados del 2022 hacia el presente, ha provocado que las autoridades deban reaccionar rápidamente y cambiar de estrategia, para poder responder al contexto actual.
"Por tener que dedicarle tanto recurso al homicidio, no nos permite ir a investigar lo que está por encima del homicidio en esa pirámide, que es narcotráfico, corrupción y legitimación de capitales.
Todos estos delitos se ven afectados, porque tenemos que empezar a tomar el recurso y personal, para que se vayan a trabajar los homicidios. Allí es donde está la afectación", reconoce Zúñiga.
Aunque la resolución como tal de las investigaciones no se ve perjudicada, sí pueden existir retrasos o complicaciones al investigar otros delitos diferentes a las muertes.
2024 con cifras de 2023
El año pasado rompió todos los récords negativos en la historia del país y culminó con 907 homicidios, convirtiéndose en el año más violento desde que se tiene registro. Superó en un 37% al 2022.
La estadística de mayor cantidad de muertes dolosas en un plazo anual fue rota dos años consecutivos: al término del 2022, ese año también había roto todos los récords con 661 casos reportados.
Ambos años superaron con creces el límite máximo al que había llegado al país en asesinatos: 596 causas en 2017.
Durante el año pasado, el OIJ divulgó en diferentes momentos, algunas proyecciones sobre la cantidad de casos que registraría al cierre de 2024, incluso debieron ir actualizando el cálculo, a medida que la violencia en las calles aumentaba.
2024 pinta como un año de récord poco alentador. Aunque para este año la policía judicial ha sido más recelosa de divulgar cifras, el director del OIJ reconoce que al ritmo actual, este año podría cerrar con números parecidos, rozando los 900 homicidios.
"Va a terminar muy similar. No vamos a decir en cuánto, pero la línea que tenemos es una cantidad muy similar, más o menos algunos casos", confirmó Randall Zúñiga.
En promedio, son 2.3 asesinatos cada 24 horas: prácticamente cada noche los agentes judiciales levantan al menos dos cuerpos y deben iniciar una nueva investigación, lo que satura de trabajo a los agentes y les impide dedicarse a perseguir otras fechorías.
Autoridades reconocen que una mezcla de factores como el aumento del mercado de droga, disputas territoriales por parte de bandas, el incremento de las armas fuego, la falta de inversión social, la situación económica nacional y el debilitamiento de las fuerzas policiales, se han encargado de bañar en sangre al país.
Cifras
Hasta este jueves 16 de mayo, el presente año registra un total de 323 homicidios a lo largo y ancho del país: apenas 13 menos que a la misma fecha del 2023.
Cinco de cada 10 ejecuciones responden a un ajuste de cuentas o venganza, mientras que el 28% siguen en trámite y aún no se logra definir el móvil. Discusiones o riñas, muertes cometiendo otros delitos y violencia doméstica aparecen entre las causas recurrentes, pero con menor incidencia.
Tres de cada cuatro muertes fueron causadas por un arma de fuego, y el resto de casos fueron por arma blanca u otro objeto o método. Trescientas fallecidos eran hombres, 19 mujeres y cuatro están por determinar.
La gran mayoría de las víctimas eran personas muy jóvenes: un 40% tenía entre 18 y 29 años. Se registra el deceso de una niña y 11 adolescentes. El segundo grupo etario es el de 30 a 39 años, con 81 decesos.
San José y Limón siguen siendo el foco de la violencia, con 78 y 71 muertes cada provincia. Puntarenas está tercera con un aumento, dado que suma 15 casos más que el año pasado. Cartago es otra región donde se reporta incremento, pasó de 21 a 31 occisos a la misma altura del año.

