Arqueóloga denuncia deliberada destrucción de petrograbado indígena

9 de Jul. 2026 | 11:44 am

Un petrograbado ubicado en una finca privada en Cachí, Cartago, fue destruido a martillazos. De acuerdo con la arqueóloga María Rojas Sancho, entre el 95% y el 97% de los diseños desaparecieron.

Los golpes se concentraron en la parte de la roca donde estaban los grabados, lo que demuestra que se trató de una acción completamente intencional y deliberada.

Rojas denunció los daños ante el Museo Nacional de Costa Rica (MNCR), la Fuerza Pública e incluso los expuso en redes sociales. La piedra, de aproximadamente 105 centímetros de alto por 220 centímetros de largo, contenía espirales, canales y el rostro de una figura humana.

La arqueóloga detectó los daños recientemente, ya que el petrograbado se encuentra cerca de su vivienda y era un sitio que muchas personas visitaban por su valor patrimonial y su belleza.

Según la experta, el ataque pudo estar motivado por la falsa creencia de que el Museo Nacional puede expropiar terrenos cuando se identifican sitios arqueológicos. En su criterio, la persona o las personas responsables pudieron considerar los grabados como un "peligro" o un "problema" que debían eliminar.

Origen del petrograbado

María Rojas explicó que, al tratarse de un monumento de piedra, no es posible fecharlo directamente mediante métodos como el carbono 14. En su lugar, los especialistas recurren a la datación relativa, que consiste en analizar materiales, como fragmentos de cerámica encontrados en la superficie de los alrededores, para estimar su antigüedad.

Con base en esos hallazgos, el monumento se asocia con dos fases arqueológicas principales:

  • Fase Curridabat: del 300 d.C. al 800 d.C.
  • Fase Cartago: del 800 d.C. al 1500 o 1550 d.C.

La especialista indicó que zonas como Cachí, Orosi y Cartago se asocian históricamente con la presencia de los indígenas huetares. Incluso, la palabra "Cachí" significa "tucán" en esa lengua.

No obstante, aclaró que esa relación geográfica y cultural no permite afirmar con certeza que el petrograbado pertenezca específicamente a ese pueblo indígena. Esto se debe a que en la Costa Rica precolombina no existía la escritura, por lo que no hay registros que lo confirmen, y además pudieron transcurrir miles de años entre los grupos que tallaron la roca y aquellos que posteriormente habitaron la zona.

Rojas recalcó que, más allá de atribuir estas obras a un grupo específico, lo verdaderamente importante es que pertenecen a "nuestros ancestros indígenas" y reflejan el trabajo de artesanos altamente especializados dentro de sociedades complejas y organizadas.

Importancia de denunciar

La arqueóloga insistió en la importancia de denunciar cualquier hallazgo arqueológico o daño a este tipo de estructuras.

Explicó que las personas deben enviar un correo electrónico al Departamento de Antropología e Historia del Museo Nacional de Costa Rica con una descripción de la situación, fotografías y las coordenadas GPS del sitio.

La información debe remitirse a la dirección antropologia@museocostarica.go.cr.

Asimismo, considera fundamental hacer públicos estos casos mediante las redes sociales. Según explicó, aunque en muchas ocasiones los procesos legales "no llegan a nada", exponer los hechos en internet permite generar, al menos, una "consecuencia social".

Finalmente, Rojas afirmó que este acto vandálico transmite un mensaje simbólico devastador, ya que representa un intento de "borrar la historia" y destruye el invaluable legado que dejaron nuestros antepasados indígenas.

Este medio consultó al Museo Nacional una posición sobre este caso. Desde la institución indicaron que se encuentran de vacaciones actualmente, pero que la gestión estaba en trámite.

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