Marulin Azofeifa y testigos detallan impacto psicológico por presuntos abusos de Alvarado

26 de Abr. 2026 | 4:03 pm

Marulin Azofeifa y varios testigos describieron ante diputados un cuadro sostenido de afectaciones psicológicas, físicas y médicas que, según sus relatos, se desarrolló a lo largo de los años en que ocurrieron los hechos de presunto abuso denunciados contra el diputado Fabricio Alvarado.

Durante su comparecencia en la Comisión Investigadora, Azofeifa expuso que las situaciones que denunció le generaron ansiedad, angustia y un estado constante de alerta.

De acuerdo con informes confidenciales, indicó que sufrió ataques de pánico, problemas gastrointestinales, alteraciones en la piel y dificultades para dormir, lo que la llevó a buscar atención médica, psicológica y psiquiátrica.

La denunciante también señaló que experimentó sentimientos de vergüenza y culpa, además de un deterioro en su vida personal y relaciones interpersonales. Según su testimonio, estas afectaciones se intensificaron con el tiempo, especialmente durante su etapa como asesora legislativa, cuando los supuestos abusos de Alvarado continuaron.

En esa línea, explicó que incluso tuvo que modificar su comportamiento cotidiano para evitar coincidir con él. Además, implementó cambios en su vestimenta o en sus rutinas laborales, sin que esto detuviera las conductas denunciadas.

Relato de testigos

El impacto en la salud mental de Azofeifa fue respaldado por la psicóloga institucional Alejandra Cruz, quien confirmó que presentó síntomas consistentes con cuadros de ansiedad, estrés significativo y afectación emocional sostenida.

La profesional indicó que la paciente requirió atención psicológica continua y que, debido a la intensidad de los síntomas, también recibió tratamiento médico complementario, incluyendo el uso de medicamentos. Señaló que este tipo de abordaje interdisciplinario es habitual cuando los niveles de ansiedad o depresión lo ameritan.

Además, explicó que la denunciante presentó fenómenos de somatización, es decir, manifestaciones físicas derivadas del malestar psicológico, lo que coincide con los problemas gastrointestinales y dermatológicos reportados.

Desde el punto de vista clínico, Cruz afirmó que los síntomas observados son compatibles con los que suelen presentar personas que han vivido situaciones de hostigamiento sexual.

El exasesor legislativo Guido Campos también describió un deterioro progresivo en el estado emocional de la exdiputada. Según declaró, en múltiples ocasiones la observó angustiada, en estado de "shock" y visiblemente afectada tras encuentros con el denunciado.

Campos señaló que la denunciante se encontraba bajo tratamiento psicológico y que en varias ocasiones tuvo que recibir atención médica, indicando incluso que colaboró en la obtención de medicamentos para ella.

Asimismo, relató que Azofeifa acudía a él en busca de apoyo, manifestando que no se sentía segura. Según su testimonio, estas situaciones se repitieron de forma constante a lo largo del tiempo.

Por su parte, la madre de Azofeifa, Bernarda Trejos, confirmó cambios significativos en el estado anímico de su hija, describiéndola como triste, decaída y emocionalmente golpeada. Indicó que presentaba signos de depresión y que su condición requirió atención psicológica y el uso de medicamentos.

La testigo añadió que el deterioro emocional coincidió con el periodo en que enfrentaba las situaciones que posteriormente denunció, lo que, según su percepción, marcó un punto de quiebre en su bienestar.

Los informes legislativos también consignan que Azofeifa inició atención psicológica desde 2021 y tratamiento médico a partir de 2022, como consecuencia de los cuadros de ansiedad y otras afectaciones emocionales.

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