Agente del OIJ pidió a sospechoso de matar a Kimberly que se quitara la camisa: Así fue su encuentro
Hubo al menos una llamada y un encuentro personal
Deive Oldemar Pérez Mena, pareja y sospechoso de haber asesinado a Kimberly Araya Granados, mantuvo un encuentro personal con un agente del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) que intentó ayudarlo a supuestamente buscar a la mujer, previo a que el esposo se convirtiera en el presunto responsable de matar a la mujer.
El pasado 2 de mayo, el director del OIJ confirmó que existieron varios contactos entre un funcionario (ajeno al caso) y Pérez Mena, durante los primeros días posteriores a la desaparición de Kimberly.
Los dos hombres tenían una relación previa y se conocían. Por eso, el esposo de la víctima buscó al investigador presentándose como afectado y pidiendo ayuda.
Todo esto ocurrió previo a que la Sección de Homicidios, a cargo del caso, dirigiera las indagaciones hacia la pareja de Kimberly, como el posible culpable tanto en la desaparición como en el eventual femicidio.
En entrevista con CRHoy, Randall Zúñiga, director del OIJ detalló cómo ocurrió el encuentro.
Inicialmente, Pérez Mena contactó vía telefónica al funcionario judicial. Ese fue el primero de los contactos que tuvieron ambos hombres. En esa comunicación, es cuando se habrían puesto de acuerdo para verse personalmente.
"Eso es parte de lo que está en revisión para ver cómo fluye la conversación telefónica. Recordemos que en ese momento hay una gran conmoción a nivel nacional, respecto a Kimberly. Aquí también pesa un poco la experiencia", manifestó Zúñiga.
Luego ocurre el segundo contacto: una reunión en un lugar cerca de la casa donde vivía Kimberly y su familia.
Lo primero que hizo el agente fue inspeccionar y revisar corporalmente al esposo, para verificar si tenía algún tipo de marca como golpes o rasguños que lo pudieran vincular con una agresión. Para ello, le pidió al sujeto que se quitara la camisa.
"(El agente) sí tuvo la duda, pero aparte de tener la duda, no la operativizó ni la materializó. Él se puso a tratar de ubicar a Kimberly de buena fe", indicó el director de OIJ.
Posteriormente, ya dentro de la vivienda, empiezan a ubicar la última posición de la mujer que venía en un vehículo de una plataforma de transportes, y así rastrear las posibles pistas que dieran cuenta de alguna huella sobre la desaparición.
Durante los primeros 3 días, Pérez Mena no figuraba como responsable. Transcurridas algunas diligencias, es cuando la Sección de Homicidios de Heredia cambió el curso de la investigación y los mismos agentes a cargo del caso decidieron no volver a comunicarse con el esposo de Kimberly, dado que tenían evidencias suficientes para considerar que él tuvo que ver con la desaparición.
Rápidamente, los jerarcas de la policía judicial lograron identificar de quién se trataba.
"Aquí también pesa la experiencia. Cuando yo hablo con el jefe de Heredia, yo inmediatamente le digo: el problema está entre fulano y fulano, lo más probable es ahí. Efectivamente, fue uno de los dos que yo le sugerí, con solo que me explicara por encima el caso", dijo Zúñiga.
¿Novatada?
El agente cuestionado tiene apenas 5 meses de laborar en la institución. Randall Zúñiga, jefe policial, reconoce que en este caso se echó de menos la experiencia, pese a que la intervención del investigador en un caso ajeno, no terminó afectando las indagaciones.
"Es algo propio de la falta de experiencia o de ese colmillo que puede tener un funcionario. Lo hizo con buenas intenciones, al ver la situación apremiante por la desaparición de Kimberly.
Por eso necesitamos ese bagaje para poder olfatear una problemática así desde el inicio. Una de las personas con las que hay que tener cuidado siempre (ante una desaparición) es quien vive en el mismo círculo familiar, incluido el esposo", manifestó el director del OIJ.
Al final, la investigación principal no se vio perjudicada por la intromisión de este funcionario y él mismo colaboró en ubicar el paradero del Pérez Mena, antes de ser detenido como sospechoso del asesinato.
La Inspección Judicial, órgano disciplinario del Poder Judicial, abrió una investigación contra el agente del OIJ. No obstante, el agente del OIJ no enfrenta una pena judicial.
"Importante destacar que nosotros de previo hablamos con la Fiscalía y no encontraron un tipo penal sobre él, porque en ese momento la persona no era imputada ni había una sospecha directamente sobre él. Aunque parte de la malicia es investigar a todos", acotó Zúñiga.
En esa investigación interna solo determinará si el funcionario cometió alguna falta, pero no una responsabilidad penal.
Desaparición de Kimberly
Deive Oldemar Pérez Mena, esposo de Kimberly Araya Granados, es el único sospechoso hasta ahora de la muerte de la madre de 3 niños, que desapareció y cuyo cuerpo fue encontrado a finales de abril cerca del túnel Zurquí.
El sujeto denunció la desaparición hasta 24 horas después de que ocurriera. Pruebas como videos de cámaras de seguridad, rastros encontrados en la vivienda de la pareja y otros indicios lo vinculan al posible femicidio.
Los investigadores documentaron que el sospechoso conducía su vehículo con un aparente 'bulto' en el asiento trasero, que estaba tapado con una sábana. Esto alrededor de la medianoche del día que desapareció, el jueves 18 de abril, unas 2 horas después del último rastro registrado, muy cerca de la vivienda.
Pérez se habría movilizado desde San Luis de Santo Domingo hasta un barranco en la Ruta 32, dentro del Parque Braulio Carrillo: un recorrido menor a media hora en carro.
El día siguiente, al ser las 9:00 a.m. del viernes, el hombre tomó su vehículo y regresó al lugar donde apareció el cuerpo, según se presume para verificar que no hubiera quedado en un área visible para poder encontrarlo.
Los agentes detectaron unas huellas de llantas y zacate 'majado', pero más allá de eso, no había otros elementos. No obstante, con la revisión de un perro especializado es que se logra encontrar los restos de la víctima de femicidio.
La lluvia fue clave para el hallazgo, dado que por la precipitación generó se dispersara que el olor de los restos humanos, en proceso de descomposición, y así acercar a los perros rastreadores hacia la zona.
"En la primera revisión no se logró percibir el olor. Después, en una segunda revisión había un olor que emanaba un poco fuerte debido a que había llovido en ese momento y eso nos daba el indicio de que podríamos estar ante la presencia cuerpo", afirmó en aquel momento el director del OIJ.
El cadáver fue encontrado en un acantilado que tenía alrededor de 1.400 metros de profundidad, no obstante, quedó atascado en una pendiente de 20 metros.
El imputado descuenta un año de prisión preventiva mientras se investiga el caso, que se mantiene en trámite, dentro de la causa 24-002870-0059-PE.






