Agente del OIJ habló con esposo de Kimberly antes de ser sospechoso del femicidio
No existe investigación contra agente judicial
Un agente del OIJ mantuvo conversaciones con Deive Oldemar Pérez Mena, pareja y sospechoso de haber asesinado a Kimberly Araya Granados, una mujer de 33 años y madre de 3 hijos cuyo cuerpo fue encontrado la semana pasada en un guindo cerca de la Ruta 32.
Los contactos fueron previos a que el esposo figurara como sospechoso del femicidio. Así lo confirmó el director del Organismo de Investigación Judicial, Randall Zúñiga.
El agente y el imputado tenían una relación previa de amistad y se conocían. En apariencia, el esposo de Kimberly buscó al investigador presentándose como afectado y pidiendo ayuda.
Según Zúñiga, el OIJ tuvo al menos 3 conversaciones con la pareja de la víctima hasta que se levantaron las sospechas de los investigadores del caso. Entonces, cortaron toda comunicación. 
Pérez Mena quería sacar información sobre la posible localización de Kimberly Araya, respecto a las radiobases y GPS de los servicios de transporte.
El OIJ no ha abierto una investigación específica sobre el agente amigo de Pérez, aunque sí le decomisaron el celular y revisarán las conversaciones entre ambos.
¿Por qué el esposo se convirtió en sospechoso?
Una de las claves que permitió sospechar del sujeto, fue que él denunció la desaparición hasta 24 horas después del último rastro de Kimberly.
Los videos obtenidos de cámaras de seguridad fueron vitales para la investigación: a través de ellos se logró trazar todo el recorrido que hizo el sospechoso desde su vivienda, en San Luis de Santo Domingo de Heredia, hasta el sector de Ventanas, en el Parque Nacional Braulio Carrillo, muy cerca del túnel Zurquí.
Pérez Mena quedó grabado conduciendo su vehículo con un 'bulto' tapado con una sábana en la parte trasera del carro, hasta un barranco de 1.400 metros de profundidad, a la orilla de la Ruta 32.
Allí habría lanzado el cuerpo de su esposa, el cual se estancó a unos 20 metros de profundidad, donde fue rastreado por los perros especializados.
Las marcas de las llantas, el zacate aplastado y una tabla con clavos permitieron a los agentes conducir la búsqueda en ese punto, y encontrar el cuerpo tras una semana de la desaparición.
La lluvia fue clave para el hallazgo, dado que esparció el olor del cuerpo ya en descomposición y así se logró dar con los restos.