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Abogado niega nexos de “Diablo” con familia que ordenó homicidios por robo de ₡20 millones

Padre e hija fueron sentenciados a 25 años de cárcel por "contratar" a sicarios, gatillero también descontará pena máxima

Por José Adelio Murillo | 25 de Nov. 2024 | 12:52 pm
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Wilberth Montenegro, el abogado defensor de Rigoberto Tenorio Calvo (79 años) y Gercel Tenorio Pérez (de 38 años), padre e hija sentenciados a 25 años de cárcel cada uno por homicidio, negó que sus clientes mantengan vínculos con Alejandro Arias Monge alias "Diablo", uno de los criminales de alto perfil más buscados por la policía y por autoridades judiciales.

Esta mañana, ambos imputados fueron condenados por planificar, ordenar y "contratar" el asesinato de Ademar Jiménez Gómez, un sujeto que les dio un "tumbonazo" en el cual les robaron ₡20 millones y unos 10 kilogramos de cocaína. 

En el juicio llegó a su fin este lunes con la sentencia, que también se condenó a Henry Alvarado Hernández, sujeto quien sería uno de los sicarios aliados al "Diablo", que perpetraron el crimen ordenado por los Tenorio.

Pese a la condena, el defensor negó que tanto el adulto mayor como su hija mantengan vínculos con Arias Monge, el líder criminal de Limón y la Zona Norte y además, aseguró que no son culpables.

Don Rigoberto y Grecel son totalmente inocentes, hay muchos elementos que la defensa expuso que el Tribunal no entró a valorar.

Ellos (los Tenorio) no son parte de ninguna organización ni de ningún plan de autor. Sin embargo, como escuchamos la sentencia es muy simple. Las penas son bastante altas, aunque mucha prueba testimonial no llegó y era fundamental.

De Alejandro no sabemos absolutamente nada de esto, doña Grecel y don Rigoberto están aquí meramente por un aspecto coyuntural, ellos no tienen nada que ver con Alejandro, el Diablo, como le dicen a esta persona. 

Montenegro insistió en que sus clientes fueron víctimas de un robo por parte de Jiménez (asesinado y calcinado) y rechazó que ellos ordenaron el crimen. Por ende, apelará la sentencia en cuanto el Tribunal la remita completa, el próximo 6 de enero.

De acuerdo con el Poder Judicial, todo inició en 2015 cuando Ademar Jiménez Gómez y varias personas más, orquestaron el robo de una cantidad millonaria de dinero que pertenecía a Rigoberto Tenorio Calvo, quien más tarde mandó a asesinar al maleante principal.

En apariencia, los ladrones acudieron hasta la propiedad de Rigoberto Tenorio, en Palmitas de Cariari en Limón, donde agredieron a un peón de construcción y usando un arma de fuego, consiguieron robarse alrededor de ₡20 millones. Tras sustraer el dinero, huyeron del sitio.

A raíz de ese robo, Tenorio y su hija, Gercel Tenorio Pérez empezaron a planificar la venganza y contrataron a un grupo de sicarios para ejecutar a tres ladrones, Ademar Jiménez Gómez, así como otros dos de apellidos Chaves y Rodríguez.

Los imputados de apellido Tenorio, padre e hija víctimas del millonario atraco, le encargaron ejecutar los ladrones a Alejandro Arias Monge alias "Diablo", quien luego se convirtió en uno de los líderes criminales más buscados por las autoridades y que permanece en fuga.

Adicionalmente, los sospechosos Henry Alvarado Hernández, Roger Rodríguez Valverde y otro más de apellido Pérez (que como "Diablo" también permanece rebelde), tenían a su cargo liquidar a los ladrones junto con Arias.

En enero del año 2015, Gercel Tenorio y su padre se pusieron en contacto con Henry Alvarado para que matara a los objetivos a cambio de un pago. En una reunión, la mujer le entregó un adelanto para realizar los homicidios.

Tras recibir parte de la recompensa, Alvarado se reunió con los otros gatilleros de apellidos Pérez y Rodríguez, para explicarles que Ademar Jiménez que a quien iban a matar, era una persona conocida y por eso planificaron los detalles de cómo cometerían el crimen.

De esta forma, los asesinos consiguieron una ametralladora AK-47 para acribillar a su víctima. Unos días después, la tarde del 22 de enero de 2015, ocurrió el asesinato en Pococí.

De acuerdo con la sentencia, los gatilleros se pusieron de acuerdo para cumplir con su encomienda y se aprovecharon de la amistad que tenían con Ademar Jiménez.

El presunto ladrón de los ₡20 millones habría sido recogido por el sospechoso Rodríguez en un taxi informal, en el sector de Tibacán. De allí lo trasladó hacia otra zona conocida como El Encanto, donde lo esperaban los demás asesinos. 

Cuando Jiménez estaba con los demás imputados, los sicarios se habrían aprovechado de su vulnerabilidad para retenerlo, amordazarlo y amarrarlo de pies y manos, y mantenerlo así durante horas.

Ese mismo día, pero más tarde, cumpliendo con las órdenes de los Tenorio, movilizaron a la víctima secuestrada hasta el sector de Cariari, donde utilizaron el fusil AK-47 para dispararle en la cabeza y en la espalda, causando su muerte instantánea en venganza por el supuesto atraco millonario.

Una vez liquidado, le rociaron algún tipo de combustible y quemaron el cuerpo en un 95%, para evitar dejar rastros del crimen.

Roger Rodríguez Valverde, uno de los acusados por esta muerte, fue absuelto por dudas en aplicación del principio in dubio pro reo. Es decir, al no existir completa certeza de su participación, el Tribunal no lo inculpó.

Según explicó el juez Rodrigo Salas, el testigo ofrecido por el Ministerio Público no se presentó a brindar sus declaraciones y ser interrogado, a pesar de que era clave para juzgar a este sujeto.

Además de Alvarado, en el mismo juicio se juzgó a otros aliados de alias Diablo, Roger Rodríguez Valverde y Román Marchena Guzmán, fueron declarados coautores responsables de un delito de homicidio calificado en contra de Pablo Castro Barrantes, así como una tentativa de homicidio agravada contra otro hombre de apellido Gutiérrez.

Este ocurrió días después en el centro de Matina, mediante una emboscada, el 30 de marzo del 2015.

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