Trump amenaza con destruir puentes por ataques en el estrecho de Ormuz

El Estrecho de Ormuz es el principal cuello de botella energético del mundo: por allí pasa cerca del 20% del petróleo global. La escalada entre Estados Unidos, Israel e Irán eleva el riesgo de interrupciones que podrían disparar el crudo por encima de los $100 y encarecer gasolina, alimentos y transporte a nivel mundial.
Donald Trump amenazó este miércoles con destruir puentes y centrales eléctricas en Irán por cada ataque contra barcos en el estrecho de Ormuz, pese a la presión por el impacto económico de una guerra que ya le ha costado a Estados Unidos más de 37.000 millones de dólares.
La reanudación de las hostilidades genera inquietud por el suministro de crudo y gas debido al bloqueo iraní del estrecho de Ormuz y a la amenaza de un cerco a los puertos de Arabia Saudita por parte de los rebeldes de Yemen, aliados de Irán.
El bloqueo disparó los precios del petróleo y aumenta la presión sobre Trump para buscar una salida a un conflicto que ya afecta a los consumidores estadounidenses, a pocos meses de unas elecciones de mitad de mandato muy reñidas.
"Cada vez que la República Islámica de Irán ataque a un navío en el estrecho de Ormuz, sea con misiles, drones o cualquier otro tipo de arma o munición, Estados Unidos bombardeará y destruirá UN PUENTE O UNA CENTRAL ELÉCTRICA", escribió el presidente estadounidense en su red Truth Social.
Sin embargo, el secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que Washington sigue dispuesto a buscar una solución diplomática con Irán.
"Seguimos abiertos a resolverlo de manera negociada. Pero, por ahora, no parecen estar interesados en eso", declaró Rubio durante una reunión de ministros del Sudeste Asiático en Manila.
Según el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmail Baqai, los intercambios diplomáticos con Washington a través de mediadores continúan.
Guerra impopular
A medida que la guerra se acerca a los cinco meses y se aproximan las elecciones de noviembre en Estados Unidos, Trump enfrenta una intensa presión para poner fin a un conflicto cada vez más impopular.
Los críticos han señalado el elevado costo de la guerra, que, según el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, ascendió a 37.500 millones de dólares. El funcionario defendió ante el Congreso una solicitud de otros $67.000 millones.
El mandatario desestimó las encuestas y afirmó que "los estadounidenses no quieren precios altos de la gasolina, pero no están en contra de la guerra".
Trump asistió este miércoles a una ceremonia para recibir los restos de cuatro militares estadounidenses muertos en la guerra, un asunto especialmente sensible para la opinión pública.
"Todos ellos afirmaron, con gran firmeza, que no podemos permitir que Irán tenga un arma nuclear, así que vamos a honrarlos", declaró durante la ceremonia, en referencia a una de las razones que propiciaron la guerra, iniciada el 28 de febrero con los bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel.
Trump aseguro que el próximo objetivo de Estados Unidos podría ser un complejo subterráneo en un lugar llamado Kuhe Kolang-e Gaz La, cerca de Natanz, donde las agencias de inteligencia occidentales sospechan que Irán construye una instalación no declarada para el enriquecimiento de uranio.
El mando militar iraní (Jatam al Anbiya) advirtió que consideraría ese ataque "una expansión de la guerra", mientras que el portavoz de Exteriores afirmó que "la obsesión de Washington con Kuhe Kolang, donde no se realiza ninguna actividad nuclear, no es más que un pretexto inventado para la agresión, la destrucción y el sabotaje".