Reunión entre Trump y Netanyahu reafirma alianza entre EE. UU. e Israel

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en la Casa Blanca para abordar la situación en Irán y Gaza. AFP
El presidente estadounidense Donald Trump, recibió este martes al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en una reunión calificada de "positiva" por ambas partes, que les permitió reafirmar su rechazo a que Irán obtenga armas nucleares.
Fue el primer encuentro entre ambos líderes desde los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán del 28 de febrero, que desencadenaron una nueva escalada del conflicto en Oriente Medio, y tras desacuerdos públicos sobre el conflicto.
En un video difundido por el propio Netanyahu, el primer ministro israelí aseguró haber tenido "una de las mejores conversaciones que he tenido con el presidente de Estados Unidos" y que ambos ratificaron su objetivo común: "asegurarse de que Irán no obtenga armas nucleares".
"Fue una reunión extremadamente positiva", había dicho antes una fuente cercana a Netanyahu.
La reunión fue "positiva y productiva", señaló por su parte la Casa Blanca.
Fue el octavo encuentro entre ambos mandatarios desde que Trump regresó a la Casa Blanca, en enero de 2025.
Sin embargo, la cita a puerta cerrada, que duró alrededor de una hora y media y tras la cual los participantes no hicieron declaraciones a la prensa, no disipa la impresión de discrepancias entre ellos.
Sus relaciones tocaron fondo en abril durante las negociaciones de un alto el fuego con Irán, cuando Trump lanzó duros ataques verbales contra Netanyahu y lo describió como un "tipo muy difícil".
Netanyahu intentó restar importancia en las últimas semanas a esas diferencias, calificándolas de "desacuerdos tácticos".
Un "momento crítico"
La visita de Netanyahu tiene lugar en un "momento crítico para Oriente Medio", mientras Irán sigue "priorizando el terrorismo antes que las negociaciones" y bloqueando el estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica, declaró más temprano el martes Danny Danon, embajador de Israel ante las Naciones Unidas.
Washington afirma ahora querer dar una nueva oportunidad a la diplomacia tras dos semanas de bombardeos sin precedentes desde la tregua de abril. Israel no participó en esa última ronda de ataques.
Según Yonatan Freeman, experto en relaciones internacionales de la Universidad Hebrea de Jerusalén, el objetivo de ambos era disipar las especulaciones sobre un enfriamiento de las relaciones.
Trump afronta elecciones legislativas el 3 de noviembre, y Netanyahu, elecciones generales el 27 de octubre.
"La principal cuestión es mostrar al mundo entero, a Irán, pero también al Líbano y a otros países, que no existe una ruptura ni un desacuerdo importante entre Estados Unidos e Israel", declaró este experto a la AFP.
Los últimos sondeos sitúan a Netanyahu en dificultades, ya que una parte de la opinión pública le reprocha el fracaso de su gobierno para impedir el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, que desencadenó la guerra en Gaza.
Trump separa oficialmente la ofensiva contra Irán de la situación en el Líbano, donde Israel mantiene su propio pulso con Hezbolá, el movimiento aliado de Teherán.
Washington quiere, sin embargo, pacificar toda la región, donde las dificultades para transportar crudo y gas afectan la inflación en Estados Unidos.
Al ser interrogado el martes sobre informaciones según las cuales Irán está fortificando la montaña Kolang, donde podría tener importantes instalaciones nucleares, Trump respondió: "No necesito que Bibi (el apodo de Netanyahu) me diga eso. Bibi me dice eso porque quiere que siga implicado".
"Sé exactamente lo que está pasando en Kolang, no es un gran problema. Si no llegamos a un acuerdo, la destruiremos muy fácilmente", dijo a Fox News antes del encuentro.
Situación en Gaza
Otro de los puntos importantes de la reunión fue la situación en la Franja de Gaza.
Varios medios israelíes, citando fuentes políticas, informaron de que el gabinete de seguridad había aprobado el marco jurídico que permite el despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF) en Gaza, una decisión interpretada como un gesto hacia Washington.
Esta fuerza internacional, que se inscribe en el marco del Consejo de Paz impulsado por Donald Trump, constituye uno de los componentes del dispositivo estadounidense previsto para la posguerra en Gaza, devastada tras casi dos años de guerra.