¿Qué significa que Canadá podría ser “miembro asociado” de la UE?

Mark Carney, primer ministro de Canadá, impulsa un mayor acercamiento entre su país y la Unión Europea.

Mark Carney, primer ministro de Canadá, impulsa un mayor acercamiento entre su país y la Unión Europea.

Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:

• Canadá podría convertirse en el primer "miembro asociado" de la Unión Europea, una figura que actualmente no existe.

• El estatus permitiría una mayor cooperación en defensa, tecnología, energía y minerales críticos, pero sin derecho al voto en la UE.

• La propuesta busca que Canadá diversifique sus mercados y reduzca su dependencia económica de Estados Unidos.


Canadá podría convertirse en el primer país en tener una relación inédita con la Unión Europea (UE): ser un "miembro asociado" del bloque, una figura que actualmente no existe dentro de la estructura de la organización.

La propuesta fue planteada por Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, en medio del acercamiento entre Bruselas y Ottawa.

Pero hay un detalle: esta categoría no existe actualmente en los tratados de la Unión Europea, por lo que todavía no están definidos con exactitud los derechos y obligaciones que tendría Canadá.

La Unión Europea es una comunidad política y económica integrada por 27 países europeos que decidieron delegar parte de su soberanía en instituciones comunes para tomar decisiones de interés conjunto.

La organización nació después de la Segunda Guerra Mundial con el objetivo inicial de impulsar la cooperación económica y evitar nuevos conflictos armados en el continente.

Además, funciona como un mercado único, ya que permite la circulación de personas, bienes, servicios y capitales entre sus países miembros como si se tratara de un solo país.

La UE cuenta con sus propias instituciones legislativas y judiciales. Las principales decisiones son tomadas por el Parlamento Europeo, el Consejo de la UE y la Comisión Europea.

Actualmente, la UE está compuesta por los siguientes 27 Estados: Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Polonia, Portugal, República Checa, Rumanía y Suecia.

Entonces, ¿qué sería un "miembro asociado"?

Se trata de un concepto político y jurídico completamente nuevo, diseñado por la Unión Europea para crear una fórmula intermedia de integración con un país que está fuera de Europa.

Esto se debe a que los tratados actuales de la UE exigen que un país miembro de pleno derecho sea geográficamente europeo. La medida busca superar esa restricción territorial y dar una respuesta estratégica a Canadá.

Ser un país asociado tendría ventajas como aportar fondos y participar plenamente en proyectos internos reservados para europeos, como los programas de intercambio o los fondos destinados a la investigación científica.

El plan incluye la creación de un ecosistema conjunto en áreas consideradas estratégicas, como la industria de la defensa, la seguridad en el Ártico, la inteligencia artificial y la computación cuántica.

La UE propuso crear un "Consejo de Seguridad Europeo", donde este tipo de socios puedan coordinarse con Europa ante amenazas externas globales.

Además, busca establecer un "espacio común de prosperidad" enfocado en el intercambio sin trabas de minerales críticos, energía limpia y tecnología.

¿Qué no implica ser un miembro asociado?

Los países de la UE deben adoptar miles de leyes y normativas redactadas en Bruselas. Un miembro asociado no estaría sujeto a la burocracia legislativa de la UE ni a la jurisdicción de sus tribunales de manera general.

Tampoco tendría derecho al voto general, ya que no contaría con eurodiputados en el Parlamento Europeo.

El estatus tampoco otorgaría libre circulación total de trabajadores. Es decir, no daría a cualquier ciudadano canadiense el derecho automático de mudarse y trabajar en Europa sin visado.

Además, Canadá mantendría su moneda y su política financiera nacional.

¿Qué podría ganar Canadá?

Para Canadá, la propuesta de convertirse en el primer miembro asociado de la Unión Europea representa un salvavidas estratégico y económico en un momento de alta tensión global.

Alrededor del 70 % de las exportaciones canadienses tienen como destino Estados Unidos, por lo que este estatus busca, principalmente, diversificar su mercado y proteger su economía.

Entre los principales beneficios estarían una mayor independencia y diversificación geopolítica, es decir, una menor dependencia de Estados Unidos y un mayor poder de negociación.

Canadá se posicionaría como un proveedor clave, estable y seguro de gas natural licuado, hidrógeno, uranio y minerales críticos.

Ser miembro asociado también consolidaría el acceso de empresas de defensa canadienses a grandes contratos y licitaciones del ejército europeo. Además, obtendría un asiento en el propuesto nuevo Consejo de Seguridad Europeo.

En materia de tecnología y movilidad, permitiría una apuesta conjunta de recursos para el desarrollo de inteligencia artificial, computación cuántica y ciberseguridad.

Por último, aunque no se trataría de una libre circulación total, se negocian derechos preferenciales para que estudiantes, investigadores y profesionales canadienses puedan vivir, estudiar y trabajar en Europa con visados simplificados y reconocimiento mutuo de títulos profesionales.

¿Canadá ya tiene relación con la UE?

Sí. Canadá ya mantiene una relación estrecha, histórica y madura con la Unión Europea.

De hecho, la propuesta de convertirlo en "miembro asociado" no surge de la nada, sino que busca elevar a un nuevo nivel político una alianza que ya funciona de forma activa a través de varios acuerdos clave.

Entre ellos destacan el Acuerdo de Asociación Estratégica, el Acuerdo Económico y Comercial Global y la Alianza de Seguridad y Asociación de Defensa.

¿Por qué Canadá?

La respuesta combina valores compartidos, recursos estratégicos y la necesidad de responder a la inestabilidad global.

La razón más inmediata es la creciente tensión entre Canadá y Estados Unidos.

Para la UE, es imposible ofrecer un estatus tan íntimo a cualquier país. Canadá fue elegido porque comparte el mismo ADN político que Europa, además de contar con recursos energéticos y tecnológicos que necesita el bloque y en los que tiene debilidades.

Sin embargo, para que el estatus de Canadá como miembro asociado de la Unión Europea se convierta en una realidad, la propuesta todavía debe superar un complejo proceso político, legal y geopolítico.