¿Qué obstáculos enfrenta el diálogo entre Gobierno y oposición en Venezuela?

El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez (derecha), posa con la exdiputada de la oposición Dinorah Figuera durante una foto oficial previa al inicio del proceso de diálogo político de Venezuela.AFP
Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:
- El diálogo entre el Gobierno de Venezuela y sectores de la oposición busca avanzar hacia acuerdos institucionales y electorales, pero todavía no existe una fecha para nuevas elecciones.
- Uno de los principales obstáculos será definir qué espacio conservará el chavismo en una eventual transición y bajo qué condiciones competirían las distintas fuerzas políticas.
- Estados Unidos tiene una influencia central en las negociaciones, mientras la ausencia de figuras opositoras como María Corina Machado y Edmundo González genera dudas sobre la representación y legitimidad de la mesa.
El diálogo entre el Gobierno de Venezuela y sectores de la oposición enfrenta tres grandes obstáculos: definir las condiciones electorales, acordar el espacio del chavismo y resolver quiénes tienen legitimidad para negociar.
Las partes retomaron las conversaciones con la intención de avanzar hacia acuerdos políticos e institucionales, pero todavía no existe una fecha para elecciones ni consenso sobre las reglas de una eventual transición.
Además, el proceso tiene una diferencia frente a negociaciones anteriores: el peso de Estados Unidos sobre los actores que participan en la mesa.
Para el analista Carlos Torres, Washington tiene ahora una influencia mucho mayor sobre las partes.
"La diferencia central es que es un diálogo controlado desde Washington casi en su totalidad", explicó Torres.
A su criterio, Estados Unidos también participó en procesos anteriores, pero no tuvo el mismo nivel de control sobre las negociaciones.
¿Por qué vuelven a negociar?
El Gobierno y sectores de la oposición retomaron el diálogo ante la necesidad de alcanzar acuerdos sobre la institucionalidad, las condiciones electorales y una eventual ruta de transición política.
Entre los asuntos planteados están la renovación de instituciones públicas y cambios en organismos vinculados con la justicia y el sistema electoral.
También existen propuestas para atender las consecuencias de las distintas crisis que enfrenta el país.
Torres considera que el proceso no apunta todavía a resolver la crisis de manera inmediata.
"Lo que se puede esperar por ahora es un intento de acuerdo vinculado con crear las condiciones para elecciones democráticas, pero todavía sin una fecha cierta de cuándo serán esas elecciones", señaló.
Uno de los temas que podría adquirir mayor relevancia es la creación de un tribunal electoral con representación de las distintas partes. Sin embargo, alcanzar un acuerdo sobre su composición y funcionamiento podría tomar tiempo.
¿Qué se ha conseguido hasta ahora?
En la primera ronda de conversaciones en Caracas, el Gobierno de Delcy Rodríguez y el sector opositor encabezado por Dinorah Figuera alcanzaron acuerdos en materia institucional y humanitaria, bajo la supervisión de Estados Unidos.
Entre los puntos planteados están la reestructuración y renovación del Tribunal Supremo de Justicia y la liberación de fondos bloqueados en el exterior.
También se establecieron mesas técnicas para definir el destino de recursos destinados a la reconstrucción de viviendas, escuelas y centros de salud afectados por emergencias recientes.
Otro acuerdo fue la liberación de más de un centenar de personas detenidas por motivos políticos.
Para Torres, estas medidas también responden a la presión que enfrenta el Gobierno venezolano. A su criterio, el proceso busca reducir la presión interna y parte de la presión que enfrenta Estados Unidos para impulsar una salida democrática.
¿Qué sigue pendiente?
Los asuntos electorales están entre los principales puntos sin resolver.
Todavía no existe una fecha definida para unas eventuales elecciones y tampoco están establecidas las reglas bajo las cuales se desarrollarían.
Quedan pendientes la composición del organismo electoral, las garantías para los distintos actores políticos y las condiciones para una eventual competencia electoral.
Para Torres, el proceso podría avanzar hacia una transición democrática si consigue establecer reglas para elecciones limpias, observación internacional y una transformación del tribunal electoral, actualmente dominado por el chavismo.
También considera indispensable definir cuándo se realizarían las elecciones.
El espacio del chavismo, uno de los grandes obstáculos
Uno de los principales retos de la negociación será determinar qué espacio tendrá el chavismo en una eventual transición política.
Torres considera que una salida en la que el chavismo desaparezca del escenario político venezolano no es viable.
"La oposición tiene que entender que una solución en la cual el chavismo abandone Venezuela y no sea parte del juego político es imposible", afirmó.
El Gobierno, por su parte, busca mantener un espacio político para el chavismo dentro de cualquier eventual reconfiguración institucional.
Torres considera que el oficialismo podría aceptar elecciones a mediano plazo, pero con una condición: preservar ese espacio político.
"Creo que el Gobierno de Delcy estaría dispuesto a una negociación de mediano plazo, a unas elecciones en determinado momento, pero con una condición que yo creo que es fundamental, que es el respeto al espacio político del chavismo", explicó.
Según el analista, una de las estrategias del Gobierno podría consistir en evitar elecciones inmediatas mientras busca una fórmula que le permita conservar influencia dentro del sistema político.
¿Qué busca la oposición?
Los sectores opositores que participan en las conversaciones buscan cambios institucionales y condiciones que permitan celebrar elecciones con mayores garantías.
Uno de sus principales retos será conseguir que las modificaciones al sistema electoral permitan una competencia real entre las distintas fuerzas políticas.
Pero la oposición también enfrenta un problema de representación. Algunas de sus figuras más reconocidas no participan en la actual mesa de negociación.
Torres considera que esta situación afecta la legitimidad de los interlocutores.
"Quizá el problema de la representación actual de la oposición es que tuvieron que pasar por el tamiz de Washington, y eso les resta legitimidad", afirmó.
¿Qué papel juega Estados Unidos?
Estados Unidos tiene un peso determinante en el actual proceso de negociación. Washington ejerce influencia sobre el Gobierno venezolano y sobre el sector opositor que participa en la mesa.
Torres considera que la prioridad de Estados Unidos no necesariamente es conseguir elecciones inmediatas.
"A los Estados Unidos no le interesa una elección inmediata. Le interesa estabilidad en Venezuela", señaló.
Por eso, el nivel de presión de Washington podría depender de la evolución de la situación venezolana y de si considera que la estabilidad del país está en riesgo.
¿Quiénes están fuera del diálogo?
La ausencia de figuras importantes de la oposición genera dudas sobre el alcance y la representatividad del proceso.
Entre quienes no participan directamente están María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, además de sectores vinculados con la Plataforma Unitaria Democrática.
También están fuera de la mesa figuras del chavismo como Diosdado Cabello.
Torres considera que María Corina Machado mantiene legitimidad dentro de la oposición, aunque su liderazgo no es aceptado de manera universal por todos los sectores.
¿Puede el diálogo llevar a una transición?
Por ahora, el proceso apunta más a construir las condiciones para una eventual transición que a producir un cambio político inmediato.
La principal prueba será si las partes consiguen transformar los acuerdos iniciales en modificaciones concretas del sistema electoral, establecer garantías para la competencia política y definir cuándo podrían celebrarse elecciones.
Torres considera que mientras las negociaciones continúen puede mantenerse cierto nivel de estabilidad política en Venezuela. Sin embargo, advierte que esa estabilidad podría deteriorarse si el proceso se prolonga sin resultados.
El analista estima que, si después de tres o cuatro meses no existen acuerdos importantes, podría aumentar nuevamente la inquietud entre la población venezolana.