¿Qué está pasando entre Lula y las grandes tecnológicas en Brasil?

Lula da Silva, presidente de Brasil. Archivo AFP

Lula da Silva, presidente de Brasil. Archivo AFP

Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:

  • Meta bloqueó temporalmente los anuncios de la campaña de Lula y su página oficial, a pocos días de la primera vuelta electoral. Las cuentas fueron restablecidas horas después, pero el PT exigió explicaciones por la decisión.
  • El episodio refleja un conflicto más amplio entre Lula y las grandes plataformas tecnológicas. El Gobierno brasileño defiende una mayor regulación de las redes sociales y de la inteligencia artificial, además de cuestionar la concentración de poder en pocas empresas.
  • Brasil también busca reducir su dependencia tecnológica mediante una estrategia de soberanía digital. El Gobierno impulsa el desarrollo de capacidades propias en inteligencia artificial, la protección de la competencia y una mayor regulación de las grandes empresas tecnológicas.

La relación entre el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y las grandes plataformas tecnológicas volvió a tensarse luego de que Meta bloqueara temporalmente los anuncios de la campaña del presidente brasileño en Facebook e Instagram, a pocos días de la primera vuelta electoral, del 4 de octubre.

El bloqueo ocurrió el 23 de setiembre, pero fue levantado horas después. La campaña de Lula y el Partido de los Trabajadores (PT) cuestionaron la decisión y reclamaron a la compañía una explicación sobre las razones de la medida.

El episodio se produjo en medio de un debate que trasciende la campaña electoral brasileña: el alcance de la regulación estatal sobre las plataformas digitales, la publicidad política en internet y el poder de las grandes empresas tecnológicas.

La compañía también desactivó temporalmente la página oficial de Lula en Facebook, según reportes sobre el incidente. La campaña y el PT señalaron que la decisión fue unilateral y aseguraron que Meta no indicó qué norma se habría incumplido.

Aunque las cuentas fueron restablecidas ese mismo día, el partido mantuvo sus reclamos.

Un conflicto que va más allá de Meta

El incidente se suma a una relación marcada por desacuerdos entre Lula y las grandes empresas tecnológicas.

Durante su mandato, el presidente brasileño ha defendido una mayor regulación del entorno digital y ha cuestionado el poder de las plataformas sobre la información, los algoritmos y la circulación de contenidos.

Lula volvió a plantear esas preocupaciones el 22 de setiembre de 2026, durante la apertura de la Asamblea General de la ONU. En su discurso, cuestionó el llamado neoliberalismo digital y señaló a un "puñado de tecno-oligarcas" por intentar mantener un modelo económico digital sin reglas ni transparencia.

El mandatario también afirmó que las corporaciones conocen los riesgos asociados con sus herramientas, pero trasladan a las familias la "imposible tarea de enfrentar los algoritmos".

En esa intervención, Lula calificó como una "omisión histórica imperdonable" la ausencia de normas internacionales estrictas para la inteligencia artificial y las redes sociales. También alertó sobre los riesgos de concentrar el control tecnológico en pocas manos o países.

En Brasil, esa posición se ha reflejado en iniciativas regulatorias que han generado tensiones con compañías como Google, Meta y TikTok.

Soberanía tecnológica como parte de la estrategia brasileña

La agenda del Gobierno brasileño no se limita a regular a las plataformas. Lula también impulsa una estrategia para reducir la dependencia tecnológica del país.

El proyecto plantea avanzar en materia de reindustrialización y soberanía digital bajo la premisa de que Brasil "no puede ser un cliente perpetuo de modelos importados".

La propuesta contempla tres áreas principales: el desarrollo de capacidades propias en inteligencia artificial, la industrialización de minerales estratégicos y la protección de la competencia frente a las grandes empresas tecnológicas.

Para avanzar en ese objetivo, el Gobierno proyecta una inversión pública y privada de unos $4.100 millones para desarrollar tecnología de inteligencia artificial propia, adaptada a las características lingüísticas y sociales de Brasil.

La estrategia también contempla materias primas consideradas relevantes para la transición digital, entre ellas el litio, el cobalto y las tierras raras.

A esta política se suma un proyecto de ley enviado por Lula al Congreso para limitar prácticas anticompetitivas de las grandes empresas tecnológicas.

El punto de fondo: quién pone las reglas

Detrás de las disputas entre Brasil y las plataformas existe una discusión sobre quién debe establecer las normas que rigen el entorno digital.

El Gobierno brasileño defiende una mayor intervención de las autoridades en asuntos como la moderación de contenidos y la regulación de las plataformas. Las empresas tecnológicas, por su parte, han enfrentado distintas medidas judiciales y regulatorias dentro del país.

El Supremo Tribunal Federal también ha tenido un papel relevante en estos enfrentamientos.

Entre 2015 y 2016, WhatsApp fue suspendido hasta en tres ocasiones en un periodo de ocho meses, en medio de disputas relacionadas con la entrega de registros de chats solicitados en investigaciones sobre crimen organizado y narcotráfico.

En 2024, el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes ordenó la suspensión de X en todo Brasil después de que Elon Musk se negara a cumplir órdenes judiciales relacionadas con la eliminación de cuentas vinculadas a la extrema derecha que, según las autoridades, promovían discursos de odio y ataques contra la democracia.

Telegram también enfrentó suspensiones en Brasil en 2022 y 2023.