Presidente de Taiwán dice estar dispuesto a hablar con Trump pese a tensión con China
El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, aseguró este jueves que estaría "encantado" de hablar con el mandatario estadounidense, Donald Trump, una conversación que, sin embargo, rompería más de cuatro décadas de protocolo diplomático y correría el riesgo de irritar a China.
Trump dijo a los periodistas el miércoles que tiene la intención de conversar con Lai, mientras la Casa Blanca evalúa la venta de armas a esa isla democrática que Pekín reclama como propia y ha prometido reunificar, incluso por la fuerza.
Es la segunda vez, desde la cumbre celebrada en la capital china la semana pasada con su par Xi Jinping, que el magnate republicano afirma que llamará al líder taiwanés.
Si se produjera esa conversación, sería la primera vez que los presidentes en ejercicio de Taiwán y Estados Unidos hablan entre sí desde que Washington cambió sus relaciones diplomáticas de Taipéi a Pekín en 1979.
Lai dijo que la isla está comprometida "con mantener el ‘statu quo' estable en el Estrecho de Taiwán" y que "China es quien perturba la paz y la estabilidad", indicó el Ministerio de Relaciones Exteriores en un comunicado.
Lai estaría "encantado de discutir estos asuntos con el presidente Trump", añadió el texto.
"Hablaré con él. Hablo con todo el mundo", había dicho Trump, quien agregó que tuvo una excelente reunión con el presidente chino Xi durante su visita de Estado a Pekín la semana pasada.
"Trabajaremos en eso, el problema de Taiwán", aseguró el magnate republicano.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de China declaró el jueves que "se opone firmemente a los intercambios oficiales" entre Estados Unidos y Taiwán, así como a la venta de armas estadounidenses a la isla.
"China insta a Estados Unidos a que aplique el importante consenso alcanzado durante la reunión entre los jefes de Estado chino y estadounidense", declaró a la prensa un portavoz del ministerio, Guo Jiakun, añadiendo que Washington debería "dejar de enviar señales equivocadas" a Taiwán.
Tras concluir su viaje oficial a China, Trump sugirió que la venta de armas a Taiwán podría utilizarse como moneda de cambio con Pekín, que reclama la isla como parte de su territorio y ha amenazado con apoderarse de ella por la fuerza.
Desde entonces, el gobierno de Lai ha estado a la ofensiva, insistiendo en que la política de Estados Unidos respecto a Taiwán no ha cambiado y que Trump no asumió compromiso alguno con China sobre la venta sobre la venta de armas a la isla.
Taiwán depende en gran medida del apoyo de Washington para disuadir cualquier posible ataque chino y ha estado bajo una intensa presión para aumentar su gasto mediante inversiones en empresas estadounidenses.
