Nicaragua a merced de Ortega ¿Qué pasará tras elecciones presidenciales?
Analista: régimen usará presos políticos como moneda de cambio para negociar interminable salida del poder
(CRHoy.com).- Daniel Ortega tiene a Nicaragua en sus manos. Este domingo 7 de noviembre, si no ocurriera una situación extraordinaria, el líder sandinista se perpetuará en el poder tras las elecciones presidenciales.
Su régimen se encargó de limpiarle la cancha al exguerrillero, quitándole del camino a todo aquel candidato opositor que implicara una amenaza para su continuidad en el poder, al que llegó desde el 2007.
Las cárceles de Managua están llenas de políticos y líderes empresariales que se atrevieron a plantarle cara al mandatario.
Ese hecho fue otro en la larga lista de violaciones sistemáticas a los derechos humanos que el Gobierno ha practicado desde el 2018, cuando ocurrió el último levantamiento popular contra Ortega, protestas que terminaron con cientos de muertos, heridos y encarcelados.
¿Qué le espera a Nicaragua después de este domingo? ¿Cuál será el comportamiento del régimen, envalentonado por otro triunfo electoral, aunque sea fingido? ¿En qué posición quedarán Costa Rica y los demás vecinos centroamericanos tras la reelección de Ortega?
El Máster Carlos Cascante, profesor de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA), indicó que Ortega, previsiblemente, iniciaría su nuevo periodo en el poder valiéndose de los presos políticos como moneda de cambio para bajar la intensidad de las críticas contra el régimen.
Según el experto, al gobierno de Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, le conviene vivir en constantes negociaciones de una salida que nunca se va a dar, alargando su permanencia en el poder, técnica de la que se ha valido el gobierno chavista de Nicolás Maduro, en Venezuela.

Los exiliados nicaragüenses en Costa Rica se han manifestado en contra del régimen de Daniel Ortega. (Foto: Tomada de redes sociales)
"Podría ocurrir que el Gobierno, como señal de buena voluntad, libere algunos de los presos políticos para iniciar un proceso de negociación interminable", dijo Cascante.
El hecho de que el régimen detuviera a los máximos jerarcas del sector empresarial, significa, para el especialista, que ya tendría avanzadas las negociaciones con los grupos económicamente más poderosos de Nicaragua para establecer una convivencia, dándose una reconfiguración de los actores y facilitándole a Ortega un contacto directo con los empresarios más poderosos del país.
"Veremos, a partir del 7 de noviembre, un intento de transacción entre las élites políticas y empresariales que los llevará a un proceso de negociaciones interminable que facilitará que el Gobierno permanezca", señaló Cascante, quien ve improbable que ocurran nuevos levantamientos populares en contra de Ortega.
Agregó que también es probable que el régimen se vuelque a un clientelismo aún más profundo del que ya ha practicado en los últimos meses, con tal de ganar simpatías para sobrevivir.
De acuerdo con una encuesta que publicó el medio opositor nicaragüense "Confidencial.com.ni", un 78% de los ciudadanos consultados consideró que la reelección de Ortega sería ilegítima, al tiempo que un 65% de la población demandó la libertad de los presos políticos y la anulación de los juicios en su contra.
El papel de Costa Rica
Lo que ocurra en Nicaragua, inevitablemente, impactará en Costa Rica. De esa premisa parte el diplomático de carrera y exembajador tico en Managua, Javier Sancho.
Para él, los gobiernos democráticos de Centroamérica deben adoptar una posición firme, a partir del 7 de noviembre, desconociendo la reelección de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Varios elementos fuerzan a naciones como Costa Rica, según Sancho, a romper relaciones diplomáticas con Managua, entre ellos, que no haya una oposición seria a Ortega participando en el proceso electoral, que las elecciones carezcan de toda transparencia y que se alejan de lo que establece la Carta Democrática Interamericana.
"La misión de restablecer la democracia en Nicaragua de las personas que hoy están presas en El Chipote, que es una cárcel absolutamente tenebrosa, fue truncada por una Ley absolutamente absurda que prohíbe que alguien levante la bandera y grite ‘Viva Nicaragua Libre', porque ya eso lo considera la dictadura orteguista como una violación a la soberanía y una traición a la patria", lamentó.

La posición geográfica estratégica de Nicaragua y la gran cantidad de ciudadanos de ese país que viven acá, son elementos que llenan de complejidad los pasos que decida dar el gobierno costarricense después de las elecciones presidenciales de este domingo. (Foto: AFP).
Sancho deploró que los gobiernos de Guatemala y de Honduras decidieran abstenerse de votar resoluciones de la Organización de Estados Americanos (OEA) en condena al régimen.
"Costa Rica debería de levantar la bandera como democracia que es, como país que siempre ha defendido los derechos humanos. En nuestra política exterior siempre ha estado muy claro que no debemos de permitir que estas cosas sucedan a tan pocos kilómetros de nuestras fronteras. (…) Costa Rica debe manifestarse y debe desconocer ese resultado. No se puede seguir consintiendo un régimen, como lo dijo la expresidenta, Laura Chinchilla, que además es un enemigo de nuestro país", afirmó.
Sin embargo, Carlos Cascante cree que el pronosticable resultado electoral en Nicaragua plantea una dificultad superior para Costa Rica en términos diplomáticos y estratégicos.
El primer factor que complica al gobierno del presidente, Carlos Alvarado, es la posición geográfica de Nicaragua, la cual le permite controlar, mediante cierres de fronteras, el ingreso y salida de mercancías desde y hasta Costa Rica.

El exembajador tico en Managua, Javier Sancho, considera que el Gobierno debe desconocer el eventual triunfo de Daniel Ortega en las elecciones presidenciales de este domingo en Nicaragua. (Foto: Archivo CRH)
De acuerdo con datos de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer) Centroamérica tiene una participación de un 20% en las exportaciones costarricenses, lo cual la convierte en el segundo socio comercial del país después de Estados Unidos. Al tercer trimestre del año en curso, las exportaciones costarricenses a la región alcanzaron los $467 millones, según la misma fuente.
Cascante cree que otro elemento que le impediría a San José asumir una posición más tajante contra Ortega es el hecho de que Nicaragua siempre haya servido como una especie de tapón que ha impedido que los movimientos de pandilleros del norte de Centroamérica, denominados maras, se trasladen en forma masiva al sur de la región.
"Si la rivalidad de Costa Rica con Nicaragua fuera extrema, los portones se pueden abrir y meternos en aprietos peores en términos de seguridad nacional. Nicaragua tiene muchos instrumentos para meternos presión y condicionar las reacciones que tengamos", enfatizó.
Para Cascante, la elevada cantidad de nicaragüenses que viven en Costa Rica, alrededor de 500 mil, hace inconveniente una potencial ruptura de relaciones diplomáticas, debido al apoyo consular y migratorio que Nicaragua le otorga a sus ciudadanos en el país.
