Gobierno de Trump anula protección clave para especies en peligro de extinción

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impulsa cambios en la aplicación de la Ley de Especies en Peligro de Extinción, una medida que ha generado críticas de organizaciones conservacionistas.
La administración del presidente Donald Trump ya no considerará ilegal la muerte involuntaria de animales silvestres protegidos, confirmaron funcionarios el jueves, en un cambio que, según los conservacionistas, debilita de manera significativa la Ley de Especies en Peligro de Extinción (ESA, por sus siglas en inglés).
En virtud de la nueva directiva, las muertes derivadas de riesgos previsibles asociados con actividades como la pesca comercial o la tala de árboles quedarán fuera del alcance de la histórica ley de 1973.
"Lo que propone la administración Trump va a desmantelar la Ley de Especies en Peligro de Extinción", declaró a la AFP Gib Brogan, director de campaña de Oceana Fisheries.
Afirmó que la ley había logrado salvar especies durante cinco décadas al encontrar un equilibrio entre las necesidades económicas humanas y la conservación.
El memorándum del 14 de septiembre, publicado en línea por el Centro para la Diversidad Biológica, una organización sin fines de lucro, y confirmado a la AFP por la administración, redefine la definición tradicional de "captura", un término que se refiere a la persecución, muerte o captura de una especie.
Ahora se limita a "conductas afirmativas dirigidas intencionalmente contra un animal o animales en particular".
La medida, de la que informó primero The New York Times, cita explícitamente un voto particular del fallecido juez de la Corte Suprema Antonin Scalia en un caso de 1995 sobre el mismo tema.
"Una embarcación que choca inadvertidamente con una ballena no la ha capturado, porque el rumbo de la embarcación no estaba dirigido contra la ballena", dice el documento, citando al juez conservador.
"Talar un árbol no constituye una captura de los murciélagos que anidan en él, a menos que el árbol se tale con el propósito de matarlos o capturarlos", continúa.
En el caso de 1995, conocido como Babbitt v. Sweet Home, una asociación de terratenientes y leñadores intentó impugnar la definición vigente de "captura", argumentando que la protección de una especie de pájaro carpintero y un búho les perjudicaba económicamente al impedirles desarrollar su actividad.
La Corte Suprema finalmente falló en su contra por 6 votos contra 3, pero desde entonces el alto tribunal ha virado considerablemente hacia la derecha.
Ballenas, tortugas y corales en peligro
El nuevo memorándum fue firmado por Brian Nesvik, director del Servicio de Pesca y Vida Silvestre, que depende del Departamento del Interior.
El departamento confirmó a la AFP que el documento era auténtico.
"El memorándum refleja con precisión las directrices del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE. UU. para la implementación de la Ley de Especies en Peligro de Extinción tras la norma final que deroga la definición reglamentaria de 'daño'", dijo el departamento.
"Según las directrices, la prohibición de la ESA sobre la 'captura' continúa prohibiendo conductas como acosar, perseguir, cazar, disparar, herir, matar, atrapar, capturar o recolectar fauna silvestre protegida", agregó.
La administración Trump ya ha finalizado una serie de normas que modifican las protecciones de la Ley de Especies en Peligro de Extinción.
Una de ellas derogó la definición vigente de "daño", que abarcaba la destrucción del hábitat. Otra eliminó una norma que aplicaba automáticamente la protección de especies en peligro de extinción a aquellas catalogadas como "amenazadas".
Una tercera exige que el Gobierno considere las ventajas y desventajas económicas y de seguridad nacional al decidir si designa una zona determinada como "hábitat crítico".
Pero el último cambio "es quizás el más significativo de todos", dijo Brogan.
"Nos preocupa mucho lo que esto significará para las tortugas marinas, los corales y las especies de ballenas amenazadas y en peligro de extinción", añadió.
Las ballenas francas del Atlántico Norte serían una de las principales especies amenazadas por estos cambios. Solo quedan alrededor de 380 ejemplares, y sus principales amenazas provienen del enredo en artes de pesca y las colisiones con embarcaciones.