Así será el ritual de funeral por la muerte del papa
Será enterrado en la Basílica Santa María Mayor
El papa Francisco falleció este lunes 21 de abril, a los 88 años. Una de las preguntas más frecuentes en este momento gira en torno a cómo se aplicará el ritual funerario del sucesor de Pedro.
El sumo pontífice aprobó en noviembre de 2024 una nueva edición del Ordo Exsequiarum Romani Pontificis, documento encargado de regular el rito fúnebre de un papa en funciones. Esta actualización buscó simplificar elementos de la ceremonia y reflejar con mayor claridad la fe en Cristo Resucitado.
Tradicionalmente, tras la muerte de un papa, el camarlengo —alto funcionario eclesiástico encargado de dirigir la Iglesia durante el periodo sin pontífice— solía golpear su frente con un pequeño martillo de plata, llamándolo por su nombre de bautismo en tres ocasiones.
Esa práctica fue eliminada. La verificación del deceso se lleva a cabo en una capilla privada del Palacio Apostólico.
El cuerpo de Francisco será expuesto en los próximos días para permitir a los fieles presentes en la Santa Sede brindarle el último adiós. Según información oficial, el traslado del pontífice se realizará este miércoles 23 de abril.
Además, los cardenales decidirán los detalles del funeral entre el cuarto y el sexto día posterior al fallecimiento.
El protocolo actualizado por Francisco indica que la constatación de la muerte no ocurrirá en su residencia, sino en una capilla privada.
Durante ese periodo, el cuerpo permanecerá en un ataúd de madera con revestimiento interior de zinc. También será expuesto sobre un catafalco —estructura dorada—, sin portar el báculo papal.
Una de las disposiciones del pontífice consistió en eliminar el uso de los tres féretros tradicionales: plomo, roble y ciprés.
El nuevo protocolo suprimió el velatorio privado en la capilla del Palacio Apostólico. Por este motivo, el cuerpo será llevado directamente a la Basílica de San Pedro.
Francisco expresó su deseo de reposar en la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma, motivado por su profunda devoción mariana.


