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Reportaje Especial

Los niños de esta escuela aprenden entre conejos, gallinas y una huerta

6 de Ago. 2022 | 9:09 am

(CRHoy.com) Recoger huevos, sembrar hortalizas y darle de comer a los animales son solo algunas de las tareas que hacen a diario los 40 estudiantes de la escuela La Joya, en Desamparados.

Este centro educativo está ubicado en una zona rural, totalmente alejada de las presas o el bullicio, donde no hay transporte público. Esa tranquilidad es la que les permite a los niños aprender en medio de la naturaleza y además, divertirse en el parque ecológico que tiene granja y huerta.

La idea fue de Banacheck García, quien asumió la dirección de la escuela hace 9 años y desde entonces, ha puesto manos a la obra, con ayuda de padres de familia, docentes y otras personas de la comunidad.

"Hemos desarrollado varias prácticas medioambientales, en pro de que los estudiantes estén más contentos, les guste la escuela y que pedagógicamente sea más fácil el aprendizaje, que sea algo vivencial. Cuando hablamos de la clorofila o la fotosíntesis, lo hacemos directamente sembrando, ellos ven todos los procesos, aprenden, sobre todo, la parte que no está escrita", destacó.

Según el director, los niños han aprendido a trabajar en equipo, establecer liderazgos, ser solidarios y aprovechar el tiempo. Siempre van acompañados por los maestros y lejos de ser un castigo, se convierte en un premio, por la interacción con los animales y el espacio al aire libre.

"Yo les puedo decir qué es solidaridad en un papelito y ya, pero si los pongo a trabajar juntos y aprenden a hacerlo, es diferente, porque es algo para toda la vida. Empezamos con lo del proyecto Bandera Azul y eso nos fue dando una guía y al día de hoy ya somos Bandera Azul 5 estrellas. Eso quiere decir que las prácticas medioambientales que llevamos a cabo en el centro educativo están muy bien", añadió.

En la huerta hay desde fresas y pepinos, hasta tomates que son sembrados por los mismos niños. Ellos lo recolectan, lo llevan al comedor y otra parte es para alimentar a los conejos.

"Ir a trabajar afuera es lo más bonito que hay igual e igual tenemos una área de arte, que está dentro del invernadero. Tenemos pinturas y pinceles y demás, entonces de vez en cuando hay algún tema que se presta, vamos y lo trabajamos ahí, al aire libre. La idea es que desarrollen todas las habilidades posibles. No sabemos si alguno de aquí va a ser pintor, arquitecto o agrónomo", destacó.

Actualmente, tienen varios pavos reales, que fueron donados por una campaña que realizaron en Facebook, gansos, gallinas, conejos, chompipes, patos, carros, tilapias, entre otros animales.

La alimentación y cuidado de animales

Antes de la pandemia, en La Joya había alrededor de 150 animales, pero tuvieron que donarlos a un refugio porque no podían sufragar los gastos. Ahora, lo hacen gracias a las gallinas. 

Hace algunos meses una persona donó 100 gallinas ponedoras y 3 meses de alimento para ellas. Ahora que producen los huevos, se utilizan en el comedor estudiantil y el restante, se vende, lo que permite comprar más alimento y darle también a los otros animales de la granja.

"Una de las partes principales es un grupo organizado de madres voluntarias, porque el parque ha ido creciendo y también crece el mantenimiento. Ahorita tenemos 12 madres voluntarias, que vienen, dejan a los chiquitos en las clases y se van de una vez al parque a trabajar. Entonces ellas cuidan las gallinas, cuidan los animales, mantienen todas las hojitas verdes, bonitas y recogen las frutas que haya", explicó el director, quien cumple también la función de maestro de quinto grado.

Un veterinario de la zona dona su trabajo y periódicamente llega de visita para atender y revisar a los animales.

La idea es que más adelante el parque ecológico pueda abrir las puertas a turistas el fin de semana, con el fin de generar más ingresos, que sirva para ayudar económicamente a las mamás voluntarias, a la escuela y al proyecto, para comprar más insumos.

Este proyecto de la escuela La Joya ha destacado en foros internacionales y tanto García como su equipo han tenido la oportunidad de dar charlas y enseñar a otras escuelas sobre todos los procesos.

A mí lo que más me llena es que digamos ‘¡Sí se puede!'. A veces dicen que por ser una escuela grande no se puede, o por ser muy chiquitica tampoco, pero no es algo que se hace de la noche a la mañana, es todo un proceso. Aquí, el primero que volaba pala y el primero que chapeaba era yo, entonces los compañeros al ver eso, se contagiaron con esa iniciativa, esas ganas de ver las cosas bonitas, porque al final nosotros trabajamos aquí, es donde pasamos más tiempo. Cuando nosotros empezamos fue en la malla, con una huerta vertical.

Ahora, lo que más necesitan es apoyo y alimento. Si usted desea colaborar con esta escuela y con el proyecto, puede contactarlos a través de la página en Facebook haciendo clic aquí o al teléfono 8735- 1251, del director.

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