La shawarma de Hassán: el sabor de Líbano en la mano
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(CRHoy.com) Hassán se trajo a Costa Rica los sabores de su tierra, previa parada larga en Venezuela, donde también ofrecía su cocina natal. La shawarma de Hassán es comida popular, sin pretensiones, pero llena de sabor.
Uno de los indudables beneficios que aportan los migrantes al país donde llegan es que traen en sus espaldas el sabor de su tierra. La sazón de la nostalgia o la oportunidad de ganarse la vida cocinando los aromas de su patria, los motiva a importar productos, especias y equipos para reproducir lo que sus antepasados hacían.
Valga un ejemplo: los migrantes de Oriente Próximo que llegaron a México en los años 1960, principalmente de Líbano, llevaron a cuestas sus "trompos" donde asaban la carne para sus shawarmas (kebab, en turco).
Esas herramientas de cocción los mexicanos rápidamente las transformaron en una parte propia de la cocina típica mexicana: los tacos al pastor. Una herramienta de cocina, una técnica diferente, fue rápidamente aprovechada por los locales cuando los migrantes llegaron con sus costumbres. ¿Podríamos imaginar unos tacos al pastor sin el trompo de la shawarma?
A nuestro país también han llegado varias oleadas de libaneses, quienes han dado un significativo aporte a la cultura local. La gastronomía criolla se ha fortalecido en los últimos años, pues hay más restaurantes, sodas y hasta camiones de comida que venden comida de esos distantes países.
Uno de esos establecimientos que se ha consolidado con el paso del tiempo es una sodita en la entrada principal de Heredia, frente a Taco Bell, antitos de llegar a la UNA. Se llama Shawarma Hassán y su menú es muy pequeño y básico: un par de ensaladas, las shawarmas (res, pollo o mixta), un plato mixto que combina pan pita, las carnes, hummus, falafel y la salsa toum (de ajo, una especie de alioli) y poca cosa más.
Hassán tiene unos 12 años de ofrecer los mismos platos. Pero la constancia en la calidad y el sabor le ha valido una clientela fiel, que paga por un buen producto, generoso y de gran sabor, antes que cruzar la calle a las comidas rápidas de cadena.
La constancia no es solo en el sabor y la calidad del plato, también se ve en el esfuerzo de la familia que llegó a nuestro país luego de 30 años en Venezuela a repetir aquí la fórmula que les dio para vivir en ese, lamentablemente, ahora destruido país.
Ahí, al frente del negocio, todos los días, Hassán recibe a los clientes: "¿Qué le podemos servir, amigo?". Lo mismo fríe los crocantes falafeles que detiene los carros para que los clientes puedan salir del parqueo: "dele, amigo, dele". De 11 de la mañana de lunes a sábados a las 10 de la noche y los domingos de 11 de la mañana a cinco de la tarde es un horario que denota trabajo y constancia. Durante 12 años.
Lo mismo alista las shawarmas que conversa y explica que él utiliza carne "entera" en el trompo (filetes de pechuga y bistecs de res) y no carne molida.
Habría que preguntarle a un nacionalista si quisiera vivir la vida sin la pizza, la sopa ramen, el sushi, la mayonesa, la paella, el lomo salteado, el ají de gallina, el hummus, los tacos o los nachos, para decir algunos muy pocos ejemplos.
Yo no quisiera vivir sin esos ejemplos (y los que me faltaron) y menos sin las shawarmas de Hassán.
El restaurante se ubica al frente de la McDonald's de Heredia.
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