
Ambiente casual, mariscos recién salidos del mar en Tárcoles, Puntarenas.
Introducción:
La Fiesta del Marisco es uno de esos lugares que no necesita presentación elegante para cumplir su promesa. Hoy, desde su nuevo local en Tárcoles, el restaurante mantiene intacta su esencia: mariscos frescos, porciones generosas y sabor directo, sin adornos innecesarios. Acá se cocina con lógica de costa: producto recién llegado, recetas claras y una identidad que prioriza abundancia y frescura por encima de cualquier pretensión.
El cambio de espacio no busca reinventar la propuesta, sino darle más comodidad y fluidez a un lugar que ya era parada obligatoria para quienes recorren la zona o buscan una experiencia auténtica de mariscos al estilo tico, donde el pescado, el camarón y el arroz con mariscos llegan a la mesa tal como uno espera: bien servidos y sin vueltas.
Ambiente:
El nuevo local se siente más amplio y ordenado, pero conserva el espíritu relajado y costero que siempre ha definido a La Fiesta del Marisco. Mesas sencillas, ambiente abierto, brisa marina y ese ruido constante de platos y conversaciones que forman parte del encanto. No es un lugar silencioso ni de pose: es un restaurante vivo, popular y sin artificios.
La atmósfera sigue siendo familiar e informal, ideal para venir con hambre, compartir platos al centro y disfrutar sin apuro. Un espacio que acompaña bien lo que pasa en la mesa: mariscos frescos, servicio ágil y una experiencia honesta, tal como debe ser en la costa.
Qué pedir:
Ceviche: El punto de partida obligado. Es lo primero que uno prueba para entender cómo está el lugar: frescura del pescado, acidez bien medida y ejecución sin maquillaje. Si el ceviche funciona, todo lo demás viene con confianza.

Sopa de mariscos: Un clásico de costa bien hecho. Acá no hay trucos ni suplementos innecesarios: la sopa llega cargada, con mariscos incluidos, como debe ser. Nada de versiones tímidas ni cargos extra, por lo que en la playa es parte del plato.

Mariscada: Para quienes quieren probar de todo en un solo golpe. Abundante, variada y pensada para compartir. Es el plato que resume la propuesta del lugar: producto fresco, porciones generosas y cero complicaciones.


