Introducción:
Gallo Rojo es la historia de un cruce de mundos contada a través del fuego, la calle y la memoria. Detrás del proyecto está Andrés Sandoval Tsao, un chef que creció entre dos culturas, la costarricense y la taiwanesa, y que convirtió esa dualidad en su lenguaje gastronómico. Su recorrido pasa por Argentina, Los Ángeles, Tailandia, Taiwán, Perú y varias cocinas de alto nivel, pero también por los recuerdos íntimos de su familia, especialmente de su abuela doña Tila.
De esa mezcla nace una cocina urbana que no busca imitar a nadie: tacos, baos, ceviches, técnicas asiáticas, guiños peruanos y sabores callejeros reinterpretados con precisión. Todo en movimiento constante, porque así entiende Andrés la cocina: viva, adaptable y conectada a las culturas que la inspiran. El World Culinary Award otorgado a Gallo Rojo como mejor restaurante de Costa Rica en 2020 no solo reconoce la ejecución, sino la intención detrás del proyecto: unir mundos sin perder el alma.
Ambiente:
Combina una energía urbana con un diseño cálido y contemporáneo. La fachada roja destaca con personalidad propia, acompañada de palmeras, líneas limpias y ventanales amplios que permiten ver la vida del restaurante desde afuera. Por dentro, el espacio es luminoso y vibrante, con dos niveles que se conectan visualmente y crean un ritmo constante entre mesas, movimiento y cocina.
Los acabados en madera, las lámparas colgantes y los toques de arte aportan calidez, mientras que las texturas industriales le suman carácter. Cerca de la barra el ambiente se siente más activo, mientras que junto a los ventanales la atmósfera es más tranquila y acogedora. Hay una fluidez natural entre el servicio, la luz y las conversaciones, lo que hace que el espacio se sienta vivo, cercano y pensado para disfrutarse sin prisa. Gallo Rojo logra ese balance donde la modernidad y la familiaridad conviven, creando un lugar que invita a quedarse.
Qué pedir:
Tacos de coliflor: porción de dos taquitos rellenos de coliflor frita salteada con cebolla, chile dulce, ajo y una mezcla de quesos de la casa. Se terminan con rabanitos frescos y culantro, logrando un balance perfecto entre textura, frescura y sabor.

Rice tuna cakes: Atún crudo en trozos pequeños con mayonesa Sriracha, aceite de ajonjolí y cebollino, servido sobre cubos de arroz frito y decorado con finas láminas de pepino. Un bocado crujiente, fresco y lleno de umami.

Cha Ca: pescado al vapor en hoja de plátano, aromático y sutil, con cúrcuma, hierbas frescas y soya. Un plato que respira equilibrio y sabor. Para mí… ¡Uno de los mejores platos de pescado en todo Costa Rica!



