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Mundo insólito – Las tres filósofas

28 de Feb. 2021 | 8:19 am

La escuela de Atenas por Rafael Sanzio

(CRHoy.com) – Todos sabemos quiénes son los grandes filósofos clásicos –Sócrates, Platón, Aristóteles…–, pero nadie, o casi nadie, tiene idea de las grandes filósofas clásicas.

Ninguna sorpresa; esta es la suerte que a lo largo y ancho de la historia han corrido las mujeres en todos los campos del saber, desde el académico y científico, hasta el profesional, ético y cultural en general.

De ahí que muy poco se podía esperar para ellas de esa antigua Grecia misógina que las recluía y sumía en las labores del hogar y crianza de sus hijos, sin voz ni voto ni rol protagónico alguno en el pensamiento, las ideas y el arte.

Imperdonable en una época que alguna vez fue llamada por un filósofo contemporáneo «tiempo eje de la humanidad».

Un breve repaso de la evolución humana no deja duda de la estigmatización de la mujer bajo el patriarcado que la somete a su hegemonía, a su código y a sus caprichos reduciéndola, cuando no a engendros del mal y del pecado, a víctima de la violencia y la discriminación.

O sea, el hombre deslegitimando el poder de la mujer y convirtiéndola en la quintaesencia del mal, en la ramera del Apocalipsis; en Pandora, culpable de todos los males del mundo; en Lilith, madre de los demonios, en Dalila, Medea, Circe, Saba, Melusina…

Por eso, Astasia, Hiparquia e Hipatia tienen el gran mérito de ser «rompedoras» de ese dique sexista para descollar ante la historia por sus actos, conocimientos y arrojo intelectual, aunque a un precio muy alto.

Las tres con un común denominador: audaces, brillantes, bellas.

Aspasia

ASPASIA

No obstante ser una cortesana de lujo, Aspasia de Mileto (470-400 a.C.) influyó notablemente en la vida política y social de entonces al punto de que filósofos como Platón y Jenofonte, entre otros, la citaban en sus escritos.

Profunda investigadora de los conflictos bélicos que se movía con gran naturalidad en los círculos académicos y filosóficos al extremo de enseñarle retórica al mismísimo Sócrates.

Y a Pericles, quien se enamoró perdidamente de ella hasta hacerla su esposa sin importarle que fuera una mujer libre, independiente y autosuficiente, algo que no le perdonaba la sociedad ateniense.

Hiparquia

HIPARQUIA

El sobrenombre que le tenían a Hiparquia de Maronea (350-280 a.C.) lo decía todo: la «filósofo».

Filosofaba todo el tiempo y era buenísima en lógica. Escribía cartas y tragedias de alto contenido filosófico y de un estilo muy similar al de Platón.

Muy ella y se gobernaba a sí misma sin importarle las críticas de sus contemporáneos quienes la acusaban de no hacer vida hogareña por andar metida en cosas de hombres.

Pensadora de la escuela de los cínicos, esa que regresa a lo natural y encuentra la felicidad y la virtud en el rechazo de las poses sociales, la riqueza y la fama. Tanto así que al casarse no le importó ni hacerlo en la calle ni sacrificar posesiones y comodidades en la Atenas del siglo IV a.C.

HIPATIA

Hipatia

Filósofa neoplatónica (355-415 a.C.) de grandes atributos. Se le considera la primera matemática de que se tenga registro, además de intelectualmente excepcional y competitiva aún entre los grandes pensadores de la época.

Genial en todo, como maestra, conferencista, filósofa y matemática. No temía para nada aparecer en público para debatir ante los magistrados ni ante las asambleas de hombres a la hora de debatir sobre los temas que fueran.

Además, gran investigadora. Realizó notables descubrimientos e innovaciones, entre otros, un nuevo y más eficiente método para hacer divisiones largas.

Gente de todo el Mediterráneo oriental se aglomeraba en Alejandría ante ella para escuchar sus discursos públicos o pedirle consejo sobre muchos temas, algo que la volvió muy popular y admirada.

Fue inexplicable y brutalmente asesinada por una turba sanguinaria cuando volvía a su casa. Se le recuerda como «la mártir de la filosofía».

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