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Reportaje Especial

Enfrentar un cáncer la impulsó a crear su propio negocio

Fue diagnosticada con cáncer de mama

23 de Ene. 2021 | 8:43 am
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(CRHoy.com)-. Cuando de retos que impone la vida se trata, la historia de Ligia Centeno conmueve a cualquiera. Centeno, de 46 años, fue diagnosticada con cáncer de seno hace 4 años, sin embargo, no se dejó vencer y le ganó a la enfermedad y hoy es dueña de una empresa de pastelería.

Para esta vecina de Guácimo, Limón, su vida dio un giro completo de repente. Estaba trabajando en una soda cuando recibió una llamada que cambiaría todo.

"Trabajaba para una escuela en Guápiles en Pococí, allí estaba laborando cuando me di cuenta que tenía una pelotita en mi mama derecha. A la semana me fui a la consulta al Ebais y luego una mamografía. A la semana me estaban llamando de la mamografía para hacerme el ultrasonido porque estaba alterado. Así fue como me enteré", recordó.

Reconoce que en ese momento pasaron por su cabeza todo tipo de emociones. "Uno piensa muchas cosas, de qué va a pasar, qué me van a hacer, de qué voy a vivir, piensa uno mucho. No se conoce de lo que se va a llevar en este proceso", rememora.

Ligia es la menor de trece hermanos y ninguno de ellos había padecido de nada similar.

"Una familia tan grande… ¡Nadie había tenido un tumor en la familia! Entonces yo desconocía lo que era un oncólogo, todo el proceso de lo que iba a conllevar. Me atendió el doctor Sánchez en el hospital de Guápiles. Le pedí la referencia porque quería una mejor respuesta o segunda visión. De Guápiles me trasladé hasta el Calderón Guardia en San José, donde empezó todo mi proceso", añadió.

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"A mí me hicieron cuadrantectomía, que es el retiro de la masa o la pelotita. Yo tenía la esperanza de que hasta ahí llegáramos. Pero no. No se llegaba hasta ahí. Porque lo mío era microcalcificaciones que se parecían a granitos de arena regados. Entonces hubo necesidad de retirar toda la mama. Me tuvieron que hacer la mastectomía. Fue ahí donde yo acepté la realidad y prioricé mi salud", contó con los ojos llorosos.

Asegura que se refugió en la fe que proviene de "Dios vivo, un Dios bueno, un Dios de poder".

"El apoyo de la familia es muy importante. Todas esas cosas hacen que uno se motive y crea que las cosas van a ir a bien. Hubo momentos de desesperación, esos momentos que uno dice: ahora qué sigue y ahora qué va a pasar. Cuando uno entra al quirófano, porque a uno le ponen la anestesia, uno no sabe si va a regresar…", agregó.

Pero esta amante de la cocina no se dejó vencer. Una vez que le practicaron la cirugía, se dedicó a llevar cursos de pastelería y panadería, con miras a un futuro mejor. 

"Cuando a mí me salió el diagnóstico yo ya tenía un horno. Nunca se me van a olvidar las palabras que el oncólogo me dijo: ‘usted no va a poder cocinar … venda ese horno, porque usted no va a poder hacer más ni estudiar', ahí había esa incertidumbre… Mientras él me decía esas palabras yo las rechazaba, decía ‘no las acepto porque yo sé que voy salir adelante'. Primero Dios con lo que yo quiero hacer con mis metas", sentenció.

Hoy en día es la dueña de Gusticos de Tía Ligia, una soda virtual que le permite llevar sus productos al cantón de Guácimo. Ligia ofrece desde pastelería hasta comida rápida y gracias al crecimiento de su negocio, hoy da empleo a dos mujeres. "Gracias a Dios Gusticos Tía Ligia ha venido a bendecir a una ayudante y dos señoras que son sordas y que me ayudan a vender", explicó.

"Hay que preocuparse por uno mismo, yo que lo detecté a tiempo, pero ¿si no hubiese revisado el papel con los resultados de mis exámenes? Además hay que revisarse, entonces es una necesidad ir urgentemente a consultar con los médicos"; finalizó.

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