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Reportaje Especial

En medio del trabajo y el esfuerzo familiar, él logró nota perfecta en maestría

Padres hicieron gran esfuerzo para que sus 10 hijos fueran profesionales

5 de Nov. 2017 | 8:11 am

José Luis Fernández Rojas tiene el mejor promedio de posgrado de la Universidad Nacional. Él tiene nota perfecta en todos los cursos de la maestría en Administración de Tecnología de la Información.

Sin embargo, para llegar a ser uno de los estudiantes destacados de la UNA, sus padres hicieron un ejemplar esfuerzo para educar a 10 hijos, ya que nunca fueron una familia acomodada.

Este jovcn tiene 32 años y es el quinto hijo de 10 hermanos. Se describe como un estudiante esforzado y ha sabido combinar sus estudios con su trabajo en en la empresa Intel. 

"Muchas personas me han ayudado. He aprendido de los  compañeros de la universidad y del trabajo y para mí la clave es la dedicación", comenta el joven que hoy es vecino de Heredia.

Su familia es de Turrúcares de  Alajuela. Él es consciente de que su logro no es personal sino familiar. Sus padres estudiaron hasta sexto grado e hicieron todo lo posible para sacar adelante a sus hijos que siempre estuvieron bajo el cuido de su madre Rosa Rojas.

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Premio familiar

El padre de la familia, Luis Fernández trabajó en diferentes lugares, trabajó en una venta de pollo frito y luego decidió probar con su propio restaurante. Así pudo sacar adelante a sus hijos que hoy son economistas, fisioterapeutas, especialistas en relaciones internacionales.

Todos están muy orgullosos de este logro que no es solo mío sino de mi familia. Refleja mucho el esfuerzo y dedicación  de mis papás para educarnos porque todos hemos podido estudiar"

Fernández destaca que hay que tener disciplina y buscar la excelencia como un objetivo. En su tiempo libre, después del trabajo siempre destina un tiempo -no muy extenso- a reforzar sus conocimientos.

"El ámbito laboral siempre te va a exigir, pero si uno se compromete a llevar a una maestría no es solo para tener un título, significa que usted quiere aprender y para ello se necesita dedicar tiempo para buscar la perfección", apuntó.

Él agradece la oportunidad que le han dado sus jefes para estudiar. Reconoce que no ha sido fácil: el camino ha estado cargado de sacrificios.

Para él 7 hermanas y 2 hermanos son un ejemplo. Los hermanos mayores han ayudado mucho. Durante su niñez, tuvieron que aprender a convivir juntos, por lo que aprendieron a relacionarse.

Ellos crecieron en espacios abiertos con 3 o 4 camas que fueron testigos de un sacrificio que dio frutos.