Últimas olas del COVID-19 estarían inflando desempleo informal e inestabilidad laboral

(CRHoy.com) La llegada de la tercera ola de la pandemia a partir de febrero y marzo de este año, y la cuarta ola en las últimas semanas, serían las responsables de un empeoramiento en las condiciones laborales de muchas personas y de que se estén perdiendo puestos disponibles en el empleo informal.
Las cifras que mensualmente recopila el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) revelan que la recuperación del empleo que se venía alcanzando desde el año pasado prácticamente se estancó en los últimos meses, congelando la cifra de desempleados en alrededor de un 18%.
Sin embargo, es un problema que no afecta a todos por igual. Mientras por un lado el empleo formal mantiene una senda de recuperación (aunque modesta), el empleo informal más bien revirtió su tendencia creciente. En otras palabras, son los puestos informales los que están pagando la factura.
Entre febrero y marzo, la recuperación del sector informal se estancó y empezó a retroceder en los últimos meses, según muestran los índices, revelados recientemente por el Banco Central.
Este comportamiento lleva a economistas y especialistas en la materia a la hipótesis de que las restricciones y la incertidumbre que generan la pandemia llevan a cierto tipo de empresas en los sectores más afectados a no recomponer sus planillas o incluso recortar.
Así lo detalló el presidente del Banco Central Rodrigo Cubero, durante una presentación reciente ante el Colegio de Ciencias Económicas, al señalar que a las empresas informales se les hace más sencillo suprimir puertos pues no deben pagar las cargas sociales que eso implica.


El shock pandémico en marzo pasado representó para el país una abrupta caída en la ocupación, y en los últimos meses ha destapado todavía más la inestabilidad.
Para ese momento tanto los empleos considerados permanentes como los no permanentes cayeron en proporciones similares.
El año pasado ambos segmentos empezaron un proceso de recuperación; sin embargo, este año la tendencia en la ocupación de los empleos permanentes se ralentizó y se ha mantenido con pocas variaciones desde abril.
Por el contrario el empleo no permanente ha mantenido tendencias decrecientes que a junio alcanzaron un-17% respecto al mes previo. Esto implica cerca de 10 mil empleos menos.
Si este empleo no permanente se redujera y al mismo tiempo el permanente aumentara, significaría buenas noticias pues significaría que el mercado está absorbiendo a esta población y está otorgando condiciones más estables a la gente; pero no es así, pues mientras el empleo no permanente cae a cifras de dos dígitos, el permanente se mantiene con variaciones muy bajas.
De acuerdo con Cubero de momento solo se tienen hipótesis; sin embargo, se dedicarán a estudiar con mayor profundizar los efectos que está generando la pandemia sobre el empleo.
Eso sí, hay una conclusión innegable: la ocupación no está creciendo al mismo ritmo que la economía, lo que da a pie a otra preocupación: que las tasas de desempleo previas a la pandemia, nunca lleguen a recuperarse.