Se cayó la propuesta ante el FMI… ¿ y ahora qué?

Con o sin el FMI, Costa Rica debe plantear reformas que equilibren las finanzas, según analistas

6 de Oct. 2020 | 12:04 am

(CRHoy.com) La propuesta planteada por el gobierno para negociar con el Fondo Monetario Internacional (FMI) estaba prácticamente muerta desde que se presentó el pasado 17 de setiembre. Pese a que una aplastante mayoría política le cerró las puertas incluso antes de llegar a la Asamblea Legislativa, no fue sino hasta este fin de semana que el gobierno decidió retirarla.

¿Y ahora qué pasará? ¿Cuáles son las opciones que tiene el país para enfrentar la apremiante necesidad de dinero?

La lenta reacción de la Administración para retirar su propuesta terminó por envalentonar a un segmento extremista de la población que no quiere nada con el FMI y que de entrada no solo se opone a nuevos impuestos, sino también a una reforma del Estado que implique su reducción o cambios en el empleo público. 

Del otro lado se encuentran quienes abogan por esas reformas, incluyendo un aparato estatal más pequeño, eficiente y sostenible en el largo plazo, incluso si esto implica cambios a nivel tributario.

Ante esta polarización, Costa Rica se encuentra hoy en el tope de cerca y debe tomar una primera decisión: Seguir con el FMI o sin él, cada una de esas vías con distintas implicaciones.

El primer punto a comprender es por qué Costa Rica quiere pedir ayuda al FMI por un crédito de $1.750 millones.

Para este 2020 se proyecta que la recaudación tributaria será al menos dos puntos del Producto Interno Bruto (PIB) menos que el año pasado, y para 2021 ni siquiera en el mejor escenario se logrará recaudar lo mismo que en 2019.

Esto implica un enorme hueco fiscal que llenar para poder financiar los pagos del Estado que incluyen desde pago de deuda y pensiones, hasta inversiones públicas y sociales. También para pagar los gastos del gobierno, incluyendo salarios y pluses.

Una estimación realizada por FCS Análisis proyectó que las necesidades brutas de financiamiento totales para 2021; es decir, el tamaño del hueco financiero, será de unos $9.269 millones, de los cuales unos $6 mil millones se obtendrían de endeudamiento interno y el resto sería necesario obtenerlo en los mercados extranjeros.

Esto implica que aún y cuando Costa Rica no acuda al FMI tendrá que buscar esa plata de algún otro lado, y la única forma de hacerlo es, quiéralo o no, haciendo reformas estructurales.

"Igual debe hacer una serie de reformas que implican un ajuste en el tamaño del Estado, disminuir el gasto, reasignar el gasto de unas instituciones a otras para hacerlas más eficientes", apuntó el economista de la Academia de Centroamérica Luis Mesalles.

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El problema para Hacienda es que las arcas del Estado requieren el dinero para ya, y muchas de estas reformas tomarían tiempo.

"Si usted quiere negociar o hacer algo sin el Fondo va a tener que hacer reformas estructurales para mañana, hacer en 24 horas reformas que son para dos años porque todo este tipo de reformas llevan tiempo. Si no se puede arreglar el problema a través de la facilidad rápida se necesitaría una reforma del Estado en una semana, que sería imposible  de hacerlo porque no lo hemos podido hacer en 20 años", dijo por su parte el analista económico Daniel Suchar.

Las dificultades para Costa Rica de ir por el camino sin el FMI es el elevado riesgo. Para finales de año las calificadoras internacionales proyectan hacer un nuevo análisis de la situación del país y si no existe un compromiso serio del gobierno costarricense que las haga pensar de que se harán cambios para reducir el endeudamiento en el largo plazo y estabilizar las finanzas, entonces sería muy probable una nueva degradación en las calificaciones internacionales.

Esta nueva degradación nos pondría a niveles de bonos basura, altamente especulativos, con pocos interesados en adquirirlos, lo cual dificultaría aún más las posibilidades del país de acceder a créditos internacionales. En el mercado local los títulos serían más caros debido a que las tasas de interés tenderían a crecer.

Más allá del endeudamiento, el acuerdo con el FMI busca sellar ese compromiso del país con aplicar reformas que busquen restablecer el equilibrio en las finanzas y de esta manera evitar una degradación por parte de las calificadoras internacionales.

Sin embargo, con el FMI la necesidad de reformas también está presente.

Según Mesalles, hacer las reformas amparados en el compromiso ante el Fondo le permitiría al país un poco más de oxígeno mediante el acceso a un crédito "barato".

"Lo podríamos hacer sin el Fondo, pero eso nos va a costar más caro y será más largo", enfatizó el economista.

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Así, sea cuál sea el camino que tome el país, ambos deberían implicar realizar reformas importantes, con el agravante de que la discusión se ha polarizado.

La primera propuesta planteada por el gobierno estaba notoriamente cargada hacia los nuevos ingresos a través de impuestos y muy poco a la recaudación a partir de reducción de gastos y reforma del Estado.

Ese desbalance nos ha llevado a la situación actual de polarización en donde hay manifestantes que protestan para que no se aprueben más impuestos, pero también porque no se hagan recortes en el Estado

"Hay que entrarle a un poquito de todo, no hay otra manera. Uno quisiera que no hubieran más impuestos, que no me afecte a mí o porque tiene un efecto negativo en la actividad económica, pero quizás se puede pensar una reforma en el sistema tributario haciendo más fácil para el fisco recolectar el dinero que hoy no se recoge. Mucho de eso va por recoger dinero del sector informal que hoy está afectado por la crisis… pero incluso simplificando los trámites y hasta en bajar algunas tasas de impuesto se puede recaudar más. El tema tiene que estar en la mesa", aseveró Mesalles.