País encara cierre de año con la holgura que no tenía desde el hueco fiscal

(CRHoy.com) El 26 de setiembre de 2018 dejó una imagen que quedó para la historia. La entonces ministra de Hacienda Rocío Aguilar le ponía la firma a las Letras del Tesoro, un título de deuda único por ₡498 mil millones que el Banco Central le prestó al gobierno para poder cerrar el año.
La herencia en ese momento del llamado hueco fiscal que dejó la administración de Luis Guillermo Solís dejó un severo problema de desconfianza entre los inversionistas, altísimas tasas de interés y muchos problemas para conseguir financiamiento. Los síntomas de debilidad financiera se venían sintiendo desde antes, pero ese 2018 el país tocó fondo, al tener que recurrir a esa medida de emergencia.

Desde entonces y en cada cierre de año la preocupación sobre si alcanzaría el dinero ha estado presente. Fue una preocupación que incluso creció al cierre del 2020 por la situación de la pandemia pero que se vio compensada por una fuerte inyección de créditos externos y la emisión de eurobonos
Este año esa situación de necesidad se ha quedado de lado y el Ministerio de Hacienda se apresta a enfrentar un cierre de año mucho más holgado, incluso aunque no se produzca la aprobación de los préstamos internacionales ya tramitados ante el Congreso.
Con la promesa del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) cuya aprobación se produjo esta semana, los inversionistas locales empezaron a recuperar la confianza. A eso se le ha unido una excesiva liquidez en poder de los bancos y entidades financieras, que este año elevaron sus inversiones en títulos de deuda interna.
Ambas situaciones se unieron para mejorar las condiciones de acceso a recursos por parte del gobierno, según el economista Dennis Meléndez.

Juan Muñoz, economista de ULead y experto en materia de deuda, señaló que la actividad económica ha mostrado signos de recuperación, no de reactivación, y esto se ha reflejado en una mayor recaudación de impuestos en comparación con lo que venía ocurriendo antes de la situación originada por la pandemia y agravada por las acciones para contenerla.
Aunado a ello la aprobación del acuerdo con el FMI, la posibilidad de que las calificadoras nos mejoren la nota, la confianza generada, el superávit primario de los últimos meses y la eventual aprobación de la ley de empleo público "hacen prever un segundo semestre más holgado en la liquidez del gobierno en comparación con años anteriores".
El acceso a los mercados ha sido tan positivo que le ha permitido al Ministerio de Hacienda darse un par de lujos: El primero de ellos alcanzar los ₡1,8 billones de financiamiento que pretendía captar para el primer semestre cerca de mes y medio antes de lo previsto; y segundo, suspender la subasta de títulos que tenía planificado realizar este viernes, amparado en los buenos resultados. Ambas situaciones impensables durante los cuatro años previos.
Al 19 de julio pasado Hacienda tenía acumuladas colocaciones por ₡2,1 billones, con un elemento positivo adicional: por fin se está colocando a plazos más largos.
Desde la aparición del hueco fiscal y hasta el año pasado gran parte de las emisiones de títulos se venían colocando en su gran mayoría en el muy corto plazo, muchas de ellas con vencimientos menores a un año, lo que impedía a Hacienda salir de su situación de ahogo.
Este año si bien existen poco más de ₡205 mil millones colocados para vencer en 2022, existe un grupo importante de inversionistas que ha confiado lo suficiente para arriesgar su dinero hasta 2026 y 2028, en colocaciones totales por ₡426 mil millones y ₡553 mil millones respectivamente.
Algunos más osados han puesto su dinero con la esperanza de recuperarlo en 2032,2036 e incluso 2040, aunque estas colocaciones son todavía en menor magnitud.
Este buen momento también se ve reflejado en las tasas de interés que el gobierno debe pagar por esos títulos.
Según datos del Banco Central en uno de los momentos más críticos de la crisis por el hueco fiscal y apenas meses después de haber atravesado el trago amargo de las Letras del Tesoro, Hacienda tenía que pagar de entre el 8% y 12% según el plazo.
Para junio pasado, esas tasas ya se habían reducido alrededor de cinco puntos porcentuales, dejando atrás las cifras "obscenas" que en ese momento denunció Aguilar.
¿Cuán sostenible es esta holgura? El primer elemento a tomar en cuenta es que Hacienda ya tiene seguro el primer desembolso del FMI por $300 millones y está pendiente de la decisión de los diputados sobre varios créditos con organismos internacionales.
Según calculó recientemente el director de FCS Capital José Luis Arce, si todo ese financiamiento se aprueba el gobierno cerrará el año con un colchón o superávit cercano a los $1.000 millones, e incluso en un escenario en donde no se apruebe ninguno, el mercado local podría hacer frente a los requerimientos con menos presiones que años previos.
Meléndez afirmó que la situación le permite al gobierno mantener el "nadadito de perro", pero el problema de acceso volverá conforme aumente el nivel de deuda.

Según Muñoz, la situación actual "es una mezcla de espejismo y realidad".
"El aumento de la recaudación tributaria refleja la recuperación de la economía, la cual siempre se habría dado después de una caída de su actividad en la magnitud con la que la experimentamos. Habrá que esperar a fin de año o en los primeros meses del 2022, para valorar si la recuperación de los ingresos tributarios se consolida o no. De la misma forma se puede conjeturar la contención del gasto. La posibilidad de que el ajuste fiscal se descarrile podría originarse si la actual administración no procede a cumplir con los ajustes con los que se comprometió con el FMI y, especialmente, por los pocos meses que restan para que termine el ejercicio presidencial. Y, además, también habrá que esperar el resultado de las elecciones presidenciales y legislativas para evaluar el discurso económico de la próxima administración", dijo Muñoz.