Ómicron, inflación, tasas y combustibles ¿Qué puede esperar Costa Rica?

Precios de los hidrocarburos ya comenzaron a bajar ante incertidumbre por nueva variante

1 de Dic. 2021 | 6:11 am

(CRHoy.com) La nueva variante del COVID-19, ómicron, comienza a asomarse como una oscura nube que amenaza con regresar al mundo a un nuevo periodo de fuertes restricciones y gran afectación económica.

Algunas economías poderosas como la estadounidense ya aceptaron que ómicron representa un riesgo que hace poner en entredicho las proyecciones de crecimiento, y a nivel mundial se habla de retroceder en las estimaciones que había para 2022.

¿Qué implicará para Costa Rica?

Más allá de las medidas sanitarias que se pueden adoptar, el hecho de estar amarrados a una economía globalizada implica algún nivel de afectación que puede generar tanto perdedores como ganadores.

Empecemos por el contexto:

La principal preocupación económica a nivel mundial actualmente es la inflación. Los datos más recientes del Banco Central Europeo dieron cuenta que en la zona del euro este indicador ya superó el 4% de crecimiento interanual, una cifra récord en una tendencia que al parecer podría seguir creciendo.

Lo mismo ocurre en Estados Unidos e incluso en los países de la OCDE de la cual Costa Rica es miembro. En el país este indicador se ha venido elevando paulatinamente y todo apunta a que llegará  a alcanzar o al menos cerrar muy cerca del 3% proyectado como meta por el Banco Central, a pesar de que existen fuerzas desinflacionarias internas que lo mantienen "controlado" (debido a una brecha del producto negativa, la alta tasa de desempleo, y el bajo crecimiento del crédito total al sector privado).

 

Si la situación económica mundial sigue como hasta ahora y no se resuelven los problemas de logística a nivel mundial, es previsible que la inflación se siga elevando un poco más, con un alto crecimiento en los precios de las materias primas y los combustibles.

Sin embargo, Vidal Villalobos, economista de Prival Bank, recordó que nuevas restricciones por la pandemia a nivel mundial, implicarían irremediablemente un corte o freno a la producción, lo que llevaría eventualmente a enfriar un poco la elevación en los precios.

No obstante, esto también podría traer consigo problemas para que sectores como el turismo se recuperen, con lo cual se seguirían generando enormes desigualdades entre las industrias a nivel local.

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¿Y qué pasará con los combustibles?

Una de las industrias que más rápido ha reaccionado a la aparición de ómicron es precisamente la de los hidrocarburos.

Tan solo en la última semana la incertidumbre generada por la llegada de la nueva variante ha despertado temores entre las naciones productoras de que nuevos cierres económicos lleven a una menor necesidad de compra del producto por parte de los países.

Esto se traduce automáticamente en precios más bajos. Esto, ayudado a una reciente movida por parte de Estados Unidos que anunció una colocación adicional de hidrocarburos a los mercados, llevó el precio a frenar su tendencia alcista y comenzar a ceder.

 

Durante el primer año de pandemia y debido a los cierres, los precios de los combustibles tocaron pisos históricos en donde incluso llegaron a ser negativos. Es decir – literalmente- los productores pagaban para que los países se llevaran el insumo dado que ya no tenían espacio para almacenar más.

Este año con la fuerte recuperación económica a nivel mundial y la mayor demanda especialmente de naciones industrializadas, los precios se han disparado.

Cuánto llegarán a ceder es todo una incógnita. Parte de la respuesta podría darse el próximo jueves cuando los países de la OPEP+ se reúnan para discutir el tema, pero a juicio de analistas como Villalobos, es importante tomar en cuenta que este año los países están menos dispuestos a realizar cierres tan fuertes como durante el primer año de la pandemia, y administraciones como la de Joe Biden en Estados Unidos ya anunciaron que el comercio mundial debe haber aprendido a estar preparado y seguir, a pesar del COVID-19.

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En relación con las tasas de interés y una eventual subida, es necesario recordar que eso depende en gran medida de cómo se comporten los intereses en naciones como Estados Unidos. Hasta que esto no ocurra es poco probable que el Banco Central actúe por su cuenta.

La Reserva Federal estima que una subida en tasas no ocurrirá sino hasta inicios del 2023 o finales del 2022.

Según información publicada por la agencia AFP, esta semana Jerome Powell, titular de la Fed, "sugirió" que se podría acelerar el ritmo de la retirada de las compras mensuales de activos. Eso significaría que estarían en condiciones de subir antes de lo esperado el tipo de interés de referencia.